Ten cuidado de llenarte de palabras
Hay otra vida después de la comunicación que ni el sexo
puede evadir
Ten cuidado con ser sociable
Terminarás por acostumbrarte a las personas
Y no sabes, ignoras cómo son las noches en silencio
Luego de los excesos del ser mundano
Protégete de la fama y los momentos alegres
Cuídate cuando no haya nadie a tu lado
Cuando tus manos se posen sobre los libros
Cuando la música no sea suficiente
Cuando el amor no sea la sanación
¡Es adictivo estar dentro del mundo!
¿Cuesta mucho volver a los momentos de quietud?
Quién equilibra las ausencias con las totalidades
Para la noche en que cada uno esté en sus habitaciones
Y sepan que no hay nada más por inventar u orar
¡Desgraciados los que no conocen el mar!
¿Puedes compensar 100,000 personas a ninguna?
Porque querrás hablar y las ganas serán incontrolables
Y en la hora donde no entiendas al silencio
Te desesperarás sin saber qué hacer
Y volverá todo lo temido, entre el sexo, el amor y las
personas
“Me siento solo”, dice la voz que suena sin respuesta
Una botella de ron a medio tomar y drogas para escapar
¿Alcanzarás la dicha de los solitarios?
Después de todo, todo será olvidado
Justo cuando en medio de la noche
Vuelvas sobre tus pensamientos
Y nadie conteste, nadie.
Oda para los felices.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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