lunes, 15 de octubre de 2018

LA HORA EN QUE FUIMOS FELICES






Hace más de 10 años me preguntaba qué era el amor
Mi ansiedad era de tal manera que estaba convencido que nunca sería amado
Y así escuché muchas veces: “pocos Poetas conocerán el amor”
Sin embargo, ahora, a mis casi 50 años, el amor es algo tan rutinario
Como dejar los preservativos en el piso y tener que recogerlos
Junto con los cabellos largos y los orgasmos que nunca llegan, para mí.
Las citas en los cafés eran propios, entiendo, solo para los que pierden el tiempo
¿Quién quiere ahorrarse la calentura con una taza con café caliente?
¿No es mejor una bebida helada ante los apetitos que no se acaban?
El cielo es un lugar donde el infierno arde, esto sí que es una contradicción
Y las noches, son horas breves donde dos libros se juntan
El final llega cuando ambos libros se fusionan y se convierten en una sola historia
Luego todo es tedioso, como despertarse erecto sin ganas de hacer el amor.
Esa costumbre que otros laman soledad donde se pelea todo el tiempo
Y al cerrar la puerta se siente a la ciudad inmensa
Sin tener a nadie para amar o sentirse amado,
Pero veamos, ¿eso no es algo que me provoca fastidio?
Nada como una ducha caliente y un descanso hasta volver a escribir
Sí, sé que para muchos encontrar alguien ideal no es fácil
Las borracheras en las calles son para los tontos e impotentes
¿No es mejor comprar lencería fina para alimentar el erotismo a una botella de whisky?
Una buena conversación puede terminar a veces en sexo
Pero no creo que vaya más allá
Vulnerada una de las partes, es mejor huir antes de sentirse perdido o perdida
Sensibles los inexpertos en el amor, no saben que esto es de todos los días
Porque una cosa es tocar la piel y otra el corazón
Allí todas las señales de peligro te alertan de lo que está ocurriendo
Y ni todos los chocolates del mundo harán recuperar el equilibrio a la muchacha
Otra cosa son los bebedores, ellos siempre hablan solos, a pesar de estar en grupo
¿Alguien te escucha cuando hablas en serio?
Yo veo más bien calles llenas de gente que inconscientemente buscan a alguien
Pero esto solo pasa en los libros
Más ciertos son los poemas donde se confiesa todo
Si acaso es otra forma de recordarnos por dónde estuvimos
Y a qué hora fuimos felices.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


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