Es muy normal que las personas
despertemos de muy buen humor, al menos eso se da en mi caso y las personas de
mi entorno, pero de allí, a mis 47 años, eso de andar buscando peleas o
pleitos, es algo que no me cabe en la cabeza; nada como disfrutar de la paz, la
tranquilidad y saber llevar el respeto del orden y lo que observa La Ley, para
no tener problemas con nadie, cosa que creo, nadie tampoco lo desea, que para
eso están las querellas, las denuncias ante la policía, el Poder Judicial y,
las sentencias, cosa que creo yo, todo ciudadano de buen vivir evita, para
llevar su vida conforme a las buenas maneras y buenas costumbres. Pero la
realidad me dice que hay gente salvaje, gente que abusa de su edad para
victimizarse y descargar su ira contra gente que nada le ha hecho y, uno no
sabe cómo reaccionar, porque quien agrede, es alguien a quien jamás se le ha
visto, siendo además mujer y adulta mayor, que bien, se le puede ignorar, pero
cuando se llega a extremos de calumnias o falsos testimonios, injurias y
humillaciones verbales en medio de personas que tampoco se conoce, entonces me
pregunto: ¿a santo de qué esa señora en mención me humilla si nunca la he visto
en mi vida?
Debo ser preciso, hoy por la
mañana, llevé a mi padre a su control semanal de la glucosa y la presión
arterial, habiendo fumado mi tabaco dentro de mi apartamento, antes de salir en
dirección al hospital donde le hacen dicho control llamado Tamizaje, donde una
enfermera atiende, haciendo la prueba del glucómetro y el de la presión arterial,
esto en el Hospital III de Yanahuara de la Ciudad de Arequipa.
Es muy normal ver personas
aglutinadas en un hospital que ya no da aforo para tanto paciente que requiere
de la atención médica y, en algunos módulos de atención al asegurado, que por
cierto mi padre lo es, por ser cesante del magisterio y, haber aportado toda su
vida laboral a dicho seguro médico, si es que debo recalcar que es un derecho
que le asiste el ser atendido con el mismo respeto y cordialidad con el que
tratamos al personal médico que brinda su atención, luego de haber sacado la
cita para pasar por Tamizaje, pasamos a dicho consultorio donde no hay asientos
para los adultos mayores y el trato que brindan las enfermeras no es el óptimo,
nos vimos sorprendidos ante la agresión de una
señora que empezó a alzar la voz diciendo que yo apestaba a tabaco. No entendía
por qué la agresión y el escándalo ya que la señora empezó a quejarse con los
demás pacientes y las señoritas de Admisión que atienden allí para dar citas a
los adultos mayores donde por derecho, mi padre merece ser atendido. Mi reacción
fue decirle de manera educada: señora, qué le ocurre, porqué me grita así y me
hace escándalo, ante lo cual la señora empezó a gritar más diciendo que yo
estaba fumando dentro del consultorio donde se hace el Tamizaje, cosa que no
era cierto, diciéndole yo que ella estaba levantando un falso testimonio y que
el humor que tenía era de un solo tabaco que había sido calado en mi
apartamento, si es que acaso me aseo siempre antes de salir de casa y uso NITRO
de cyzone como colonia aparte de lavarme los dientes con DENTO y ser muy pulcro
en mi aseo. La señora alegó que el humor a tabaco mío le estaba haciendo daño
mientras seguía gritándolo a viva voz.
Ante estos casos de agresión
violenta y calumnias, la policía me ha informado que debo grabar con el celular
este tipo de percances sin exasperarme ni levantar la voz, dejarla que diga
todo lo que quiera, así me humille, me insulte, me agreda verbalmente sin que
yo le haya dado alguna razón, para luego dirigirme al efectivo policial que hay
dentro del Hospital y que sean ellos los que tomen las medidas correctivas,
porque no se puede ir alegremente por la vida insultando ni agrediendo a las
personas, excusándose en tener casi 70 años, si yo estoy acaso por cumplir los
50 años y, eso le dé derecho a estos malos elementos que no están adaptados a
la civilización y andan buscando la sinrazón con la primera persona que
encuentren, para descargar sus frustraciones o problemas de salud mental que
padezcan.
Lamento escribir esto y sé, que
mis escritos tienen alcance nacional y mundial, pero esto me pasó hoy y me dejó
meditando sobre cómo reaccionar ante este tipo de ataques y humillaciones por
parte de personas que nunca he visto en mi vida y que merecen una sanción
ejemplar, para no andar por la vida atacando a personas que como yo,
educadamente vamos dando ánimos a las personas, para hacerles entender que la
vida vale la pena, sin drogas, sin alcohol y, sin andar buscando pleitos o
problemas con nadie.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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