¿Soñaste con este momento, no?
Qué puedo decirte, más allá de nosotros está la ciudad
Y allí, nuestra opinión cuenta tan poco
¿No has pensado que tal vez nos usan a todos?
Mira que muy bien podría prestarme para el juego
O quizá mandar todo al diablo y perder el control,
Pero no, déjame encerrarme donde nadie me halle
Nací con un refugio inexpugnable
No preguntes quiénes me lo dieron
A duras cuestas, donde estoy, sé que es un privilegio
Y, de la fama y las riquezas nada deseo
¿Acaso el amor está dentro de mis planes?
Descuida, sé que aún hay luchadoras perseverando
¿Estás tú dentro de ese reducido número?
Porque yo aún no he hallado a la muchacha que no diga
groserías
Sí, sé que soy demasiado cortés para ser de verdad
¿No soy yo el que elige a las muchachas?
Ya, es otra noche que no quiero dormir
Y no es que sea porque piense en ti
¿Hay algo en Tokio que me seduzca?
El atardecer que me lo dijo todo no tiene más nada qué
enseñarme
En estas mañanas, aún recuerdo los días de encierro
Cuando anhelaba esta Libertad
Y mira que yo no sé mentir
Tampoco me interesa ser otra persona que no sea yo
¿Alguien escribe algo nuevo en medio de la noche?
Si tan solo la muchacha golpeara la mesa con fuerza
Si tan solo fuera vehemente y me recordara mis mejores años
O tuviera la capacidad de tocar mis fibras más internas
Para despertar al muchacho de 25 años que se sintió el Rey
del mundo.
No, nada, apenas una tarde en una sala de ensayos
Alguien cantando su mejor canción, pensando en la fama
Todas las mujeres para hacer el amor
-cosa que me parece muy bien-
Unos tabacos y una Sprite
Y la certeza que aquí, en esta ciudad, ella no está
Si acaso he renunciado a ella
Por querer porfiar en la virtud
En medio de más de un millón de habitantes.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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