Y es cierto, era intolerable,
pero, ¿no era la horma de su zapato? No vas a encontrar a otra mujer con la
cual te entiendas tan bien, está bien, me dices que todo el día para de mal
humor, que de todo hace un drama y que hasta te ha amenazado con matarte, ¿que
fuma mucho?, ¿que ya no la soportas?, esto me recuerda una película sobre un
rockero que conoció la gloria una noche y supo qué era la vida, pero, ¿eso no
es para siempre, no?, porque desde entonces, evocó esas horas y no pudo encontrar
otra vez el camino para alcanzar la cima que como a todos, se nos hizo esquiva,
lo curioso de todo esto es que él se estrellaba contra su pareja hasta que ella
le reclamó porqué tanto maltrato, a lo que él le dijo: es que no tengo a nadie
más en este mundo para desahogarme, ¿no has pensado que una muchacha tranquila,
con buen humor y sumisa solo te provocará recordarla?, son 2 años que convives
con ella y, ya te has acostumbrado a amar con ella de esa manera, dudo mucho
que la olvides con una y otra, si sigue aquí en tu casa es porque tienes una
razón que es inconfesable pero obvia para los que te conocemos: su forma de
amar, que veo, es como a ti te gusta.
Me levanté para calar un tabaco
mientras me dirigía a la mesa del comedor a recoger el cenicero y reconocí el
celular, era de ella, de una muchacha que fue mía, el mismo modelo y tiempo de
uso, lo alcé, disimuladamente, para verificar lo que estaba pensando, era de
ella. Tomé el cenicero y entendí mejor las cosas, él seguía siendo el varón que
tuvo 6 mujeres para cada día de la semana a las cuales llamaba “capillas”, para
rematar el domingo con su “catedral”, si acaso, la razón que los unía no era ya
el sexo, sino, la necesidad de tener alguien con quien liberar mucho más que el
estrés, tal vez lo que algún día se fue, esos sueños a los cuales no queremos
renunciar, los recuerdos que a manera de condena persiguen entre días donde se
extraña la gloria, el sabor de la gente, la adrenalina de estar vivos y, el ser
el diferente o los diferentes dentro de una ciudad donde hay unas cuantas
centenas de miles de historias que solo pueden ser relatadas una vez, nada más.
¿Entonces qué hago? No es mi
estilo dar consejos sobre qué hacer en las relaciones de pareja y, sé que te
suena a ironía, siendo yo un Escritor que escribe mucho sobre el amor y la
libertad, tú debes tomar una decisión. ¡La dejaré entonces!, exclamó con
firmeza mientras seguía subiendo videos de su celular a su laptop para tener
evidencias de esas largas discusiones donde eso era el amor, al menos para
ellos; si acaso alguien sabe amar a su manera o la soledad es otra forma de
tener a quién herir sin hacer daño, pero no, hacía cerca de un año que venía
diciendo ello, que la iba a dejar y, hacía un
año ella venía repitiendo que se iba, que se largaba, que no lo
soportaba más, que tenía otros amantes, cosa que no me pareció extraño, el amor
después de los 40 no sorprende a nadie.
Porque decir adiós es un largo
camino que nunca parece acabar. Una duda, una frase que despierta la mejor
noche, un orgasmo que le da sentido a todo, las promesas que se cumplieron, la
debilidad de los que aún se aman y, la claridad con la que vi que se
necesitaban así sea solo para discutir un par de horas al día, así cada quien
tuviera sus amantes por su cuenta.
Tratar de entender a una mujer,
por qué mejor no tratar de entenderse antes de entender a los demás. Pensé en
la muchacha prometida para el 14 de febrero,
en mi incapacidad de tener sentimientos para con las mujeres, solo
sentir deseos, placer, que para mí todo se resumiera en el sexo y el hecho de
no repetir de muchacha y así, evitarme lo que veía ante mis ojos: una relación
que nadie querría tener, mejor dicho, una relación de pareja muy parecida a la
de todo el mundo.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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