lunes, 4 de febrero de 2019

ELLA ES UN BUEN SPARRING






Y es cierto, era intolerable, pero, ¿no era la horma de su zapato? No vas a encontrar a otra mujer con la cual te entiendas tan bien, está bien, me dices que todo el día para de mal humor, que de todo hace un drama y que hasta te ha amenazado con matarte, ¿que fuma mucho?, ¿que ya no la soportas?, esto me recuerda una película sobre un rockero que conoció la gloria una noche y supo qué era la vida, pero, ¿eso no es para siempre, no?, porque desde entonces, evocó esas horas y no pudo encontrar otra vez el camino para alcanzar la cima que como a todos, se nos hizo esquiva, lo curioso de todo esto es que él se estrellaba contra su pareja hasta que ella le reclamó porqué tanto maltrato, a lo que él le dijo: es que no tengo a nadie más en este mundo para desahogarme, ¿no has pensado que una muchacha tranquila, con buen humor y sumisa solo te provocará recordarla?, son 2 años que convives con ella y, ya te has acostumbrado a amar con ella de esa manera, dudo mucho que la olvides con una y otra, si sigue aquí en tu casa es porque tienes una razón que es inconfesable pero obvia para los que te conocemos: su forma de amar, que veo, es como a ti te gusta.
Me levanté para calar un tabaco mientras me dirigía a la mesa del comedor a recoger el cenicero y reconocí el celular, era de ella, de una muchacha que fue mía, el mismo modelo y tiempo de uso, lo alcé, disimuladamente, para verificar lo que estaba pensando, era de ella. Tomé el cenicero y entendí mejor las cosas, él seguía siendo el varón que tuvo 6 mujeres para cada día de la semana a las cuales llamaba “capillas”, para rematar el domingo con su “catedral”, si acaso, la razón que los unía no era ya el sexo, sino, la necesidad de tener alguien con quien liberar mucho más que el estrés, tal vez lo que algún día se fue, esos sueños a los cuales no queremos renunciar, los recuerdos que a manera de condena persiguen entre días donde se extraña la gloria, el sabor de la gente, la adrenalina de estar vivos y, el ser el diferente o los diferentes dentro de una ciudad donde hay unas cuantas centenas de miles de historias que solo pueden ser relatadas una vez, nada más.
¿Entonces qué hago? No es mi estilo dar consejos sobre qué hacer en las relaciones de pareja y, sé que te suena a ironía, siendo yo un Escritor que escribe mucho sobre el amor y la libertad, tú debes tomar una decisión. ¡La dejaré entonces!, exclamó con firmeza mientras seguía subiendo videos de su celular a su laptop para tener evidencias de esas largas discusiones donde eso era el amor, al menos para ellos; si acaso alguien sabe amar a su manera o la soledad es otra forma de tener a quién herir sin hacer daño, pero no, hacía cerca de un año que venía diciendo ello, que la iba a dejar y, hacía un  año ella venía repitiendo que se iba, que se largaba, que no lo soportaba más, que tenía otros amantes, cosa que no me pareció extraño, el amor después de los 40 no sorprende a nadie.
Porque decir adiós es un largo camino que nunca parece acabar. Una duda, una frase que despierta la mejor noche, un orgasmo que le da sentido a todo, las promesas que se cumplieron, la debilidad de los que aún se aman y, la claridad con la que vi que se necesitaban así sea solo para discutir un par de horas al día, así cada quien tuviera sus amantes por su cuenta.
Tratar de entender a una mujer, por qué mejor no tratar de entenderse antes de entender a los demás. Pensé en la muchacha prometida para el 14 de febrero,  en mi incapacidad de tener sentimientos para con las mujeres, solo sentir deseos, placer, que para mí todo se resumiera en el sexo y el hecho de no repetir de muchacha y así, evitarme lo que veía ante mis ojos: una relación que nadie querría tener, mejor dicho, una relación de pareja muy parecida a la de todo el mundo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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