¿No es dulce hacer el amor con una y otra muchacha?
Tú no conoces el rostro de placer de ellas cuando son mías
No las has escuchado pedir más, gemir y estallar en locura
Tú no sabes cómo se le hace el amor a una mujer que no
pierde el tiempo
¿Es el cortejo para los niños?
Mira que cuando nos desnudamos ambos ya estamos excitados
Ella mojada y yo con mi miembro viril erecto
Luchando contra el tiempo
-no te enamores del Escritor es lo que siempre repiten
ellas-
Pero da ganas de enamorarse y estar con cada una de ellas
Así es la naturaleza del placer
Y no he olvidado a ninguna y, lo saben bien
Que para los que no amamos, hay destinadas 1,000 muchachas
Que solo quieren hacer el amor con el que no ama
¿Quién quiere el acoso constante desde el WhatsApp?
¿Alguien se fija en los likes del Facebook?
Aparte estoy frente a mi ordenador y solo pido que sean
mejor amadas que yo
Y sé de sus horas de soledad, de los recuerdos de los buenos
amantes
¿Puedes entender qué es La Liberación Sexual Femenina?
No, no es mostrar los senos en las Plazas
Para luego en San Valentín caminar por las calles pidiendo
amor en carteles groseros
La verdadera liberación es saber controlar los látex
No llamarse nunca para hacer hora, salvo sea para hacer el
amor
Y no es que esté obsesionado con el sexo
Pero la gente se mata trabajando para ser feliz
Y solo somos felices en los lechos, cuando se sabe hacer el
amor
-no me hagas perder el tiempo con tus problemas, apártate,
no eres para mí-
Porque las terapias sexuales son mutuas
Yo las escucho mientras se hace el amor
Y ellas en voz trémula sienten que la soledad desaparece
Que hay otra dimensión para el tiempo
Que `pueden hacer de sus cuerpos lo que quieran
Sin que nadie las controle
-la muchacha me dijo que podía conseguir amantes siendo
trabajadora sexual-
Y yo le creo, hay tanto solitario con dinero de sobra en
Arequipa
Que hemos llegado a otra generación de amantes
-los novatos regalan rosas y osos de peluche enormes-
Nosotros somos los destinados a las 1,000 muchachas
Y así nos pertenecen, o las hago mías
Hasta que el tiempo se acabe, nunca mejor dicho
Hasta que haya alcanzado mi orgasmo
Y en abrazo feliz quede tal vez un hasta pronto.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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