¿Y? Pues más nada, no hay nada
más qué hablar, todo lo decimos en la cama. Ella estaba desde su auto con su
chofer, era media noche y me decía que ya tenía sueño. La primera vez que la
conocí estaba mal humorada y estábamos en un cumpleaños de una muchacha que
cuando le hice el amor, subió el hueso pélvico echada debajo de mí para que mi
penetración fuera completa, esa muchacha tenía la virtud de ser muy bella sin
necesidad de sonreír, su hermana, que también fue mía, el arte de seducir con
sus inmensos senos como su derrier excepcional, no sé por qué pero al empezar a
escribir sobre estas vivencias mi miembro viril se erecta con intensidad, pero
hablaba de la muchacha a quien llamé a media noche con quien hice el amor más
de un año, a la vez que le hacía el amor a las demás muchachas: se acabaron, ya
hice el amor con todas las muchachas, son guerreras y aguantadoras, pero
contigo me entiendo más, te dejas hacer el amor de manera bruta como a mí me
gusta. Solo conmigo puedes hacer el amor como te gusta, ¿no? No cariño, en
realidad todas se portan sumisas, amorosas y esclavas en la cama conmigo. ¿Se
dejan pegar fuerte en las nalgas, dejar la marca de tus uñas sobre todo su
cuerpo hasta dejar surcos rojos?, Mauricio, tú tienes la extraña fascinación de
apretar fuerte las sienes, a veces temo a que en una de esas me revientes el cráneo con toda la fuerza que pones en tus manos mientras me haces el amor. La segunda
vez que la vi, estaba acompañada de otra de mis mujeres que había perdido la
cabeza porque se me ocurrió decirle que quería que fuera mi mujer, ella era una
rubia de ojos azules que entró en una crisis terrible por el solo hecho de
haber sido pedida en mano, cosa que impulsivamente empecé a hacerlo con todas y
no con mala fe o intención sino porque así me nace, que sean todas mías. La tercera
y definitiva fue cuando apareció bajando de su auto, en la puerta de mi
apartamento: su mirada me mató, era la mirada del amor, desde entonces las
visitas fueron constantes. Mauricio, todas las muchachas con las que haces el
amor nunca lo hacen cuando están en días fértiles, ellas lo saben bien,
conocen a la perfección su periodo, pero, me dijeron que estabas haciendo el
amor con otra muchacha a quien le has dedicado una novela que has escrito. Pues
sí, hice el amor 3 veces con ella y fue un error, solo alcance el orgasmo la primera vez
y creo que allí todo lo dio, la segunda y tercera fue como siempre: sexo brutal
pero sin orgasmos para mí muy al hecho que ella disfrutó bastante, a tal punto
de darme su número de celular y darme a entender que podríamos ser pareja, cosa
que naturalmente no descarté porque es también bien bonita, pero cuando la
llamé, empezó a relatarme su vida y de su ex pareja como si ambos fuéramos
pareja, diciendo cosas que no me agradaron como por ejemplo: aprender a
escuchar una biografía que es su pasado y que no me resultó interesante. Pero, Mauricio,
te dijimos desde el principio que nuestras vidas no son interesantes. No creo
eso, toda mi Literatura se basa en todo lo que he aprendido de ustedes y así lo
que compartimos, lo leen en todo el mundo cuando se preguntan: ¿dónde están
esas mujeres que no quieren embarazarse y gozan teniendo sexo sumiso, de
esclavas y con amor intenso, sin joder, sin llamar a cada momento, sin exigir
el trato de pareja, sin reproches, sin estar nunca de mal humor, siempre
seductoras y listas para el amor para satisfacer las fantasías hasta del hombre
más exigente? ¿Y entonces porqué borraste su número de celular de tu agenda
como me lo acabas de comentar? No sé, había mucha tristeza en todo lo que me
relataba de ella, creo que no quise hacerle daño y ser una mierda, es decir,
una razón más para que ella siga pensando que ningún hombre vale la pena,
porque, el concepto que ella tiene de los hombres es muy negativo ¿eh? Qué te
decía pues. Que su ex pareja le pegaba mucho y que llegó a romperle el tabique
y que por eso se separó definitivamente. Pero, Mauricio, ¡tú tienes la
costumbre de pegarnos cuando nos haces el amor! ¿Y sienten placer cuando les pego? La
verdad que sí, porque tú nos pegas como una posesión, es un maltrato acompañado
de orgasmos, no respetas nada, ese temor de estar bajo tu poder y saber que en
el dominio estás muy excitado para finalmente, después de una larga sesión de sexo, poder ver el rostro de
felicidad que destellas es inolvidable , porque, ¿sabes que lo que más placer nos da a nosotras
las mujeres es ver que somos capaces de hacer feliz a un hombre difícil y que nunca se enamora?, somos las
damas que tienen el don de hacer recuperar la alegría para la vida con nuestros
hombres. Lo había dicho con claridad, porque mientras yo escribo siempre de esa
forma, de ser feliz con mis mujeres, ellas dicen lo mismo, ser felices con sus
hombres. Te llamo en estos días, debo ver mi presupuesto. Está bien, yo iré a
dormir, tengo sueño. Y como lo dijera al principio de este relato, no había más
nada que decir porque todo lo relacionado con el amor, se dice en la cama, como
debe ser, siempre.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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