lunes, 18 de marzo de 2019

EN ESTE MUNDO HAY ALGUIEN QUE HA HECHO REALIDAD SU SUEÑO Y ES FELIZ






No soporto a una mujer en mi compañía por más de 5 horas a no ser que sea para tener 5 horas de sexo continuo donde la felicidad prevalece, luego, el diálogo sé, es imposible para mí, porque entiendo que las personas desean ser oídas y yo soy un hombre de 100,000 palabras que teme hablar con las personas, porque fuera de ese discurso de 100,000 palabras aparece otra vez en mí el discurso dictatorial de mis convicciones: el debe ser, porque cada persona, sea varón o mujer tiene esas mismas características dentro de todas las formas de pensar que hayan así se nieguen a aceptar dentro de sus discursos un “debe ser”, porque con o sin ese “debe ser”, siempre habrá una manera para decir con omisión incluida: en mi sabiduría el mundo es de la forma que me ha tocado aprenderla y, por supuesto, yo tengo la razón, no tú,
Los diálogos con mis amigos varones es negado porque si no soporto a mis amante fuera de que sea solo para hacer el amor, dialogar seguido con un amigo varón me genera sensaciones desagradables, lo propio que sienten la mayoría de varones que entienden la paranoia de sentirse feminizados por hacer empatía con otro varón en el diálogo y por ello, para desinhibirse y no sentirse feminizados, tengan que beber para evadir las pesadillas de no sentirse viriles en un diálogo entre varones. Me siento seguro por ejemplo dialogando con varones con mucha experiencia sexual y con muchas mujeres porque lo veo como a un igual y estoy convencido de sus preferencias sexuales, no con varones que aún no están definidos y no saben qué es lo que quieren, pero aun así, prefiero mis silencios y mi soledad para poder así escribir y solo sentir en mi consciencia mi propia voz.
De mi rechazo al alcohol parto de mis experiencias del ridículo que me hace el estar ebrio, desde el haberme desnudado solo para mostrarles el trasero a las muchachas en pleno estado de ebriedad en parques públicos o el ponerme muy violento a tal manera de desafiarlo todo sin medir los peligros, convirtiendome en un peligro común y, sé, ello no quiero dentro de mis opciones para ser feliz o evadirme de la realidad, si acaso mi manera más efectiva para reír y ser feliz es escribiendo y haciendo el amor con la muchacha que yo elija.
No está dentro de mi plan de vida casarme o quedarme con una mujer como compañera. Está el hacer el amor de la manera en que lo sigo haciendo y dedicarme a escribir, consumiendo litros de agua, calando mis tabacos mentolados, desde mi espacio propio y sintiendo el orgasmo de escribir desde un rechazo a cualquier tipo de compañía.
Hago daño con mi manera de pensar cuando empiezo a dialogar porque soy demasiado mal pensado o suspicaz y entonces entiendo lo que me dijera un amigo que en su momento fue de mucha confianza: Mauricio, debes tener mucho cuidado al momento de hablar, porque tienes el raro don de poder generar situaciones muy peligrosas apenas hablas. Más allá de la manera convencida de expresarme o el hecho de ser verás, a mis 47 años, el placer es saber que puedo estar bien de esta manera: estar todo el día sentado frente al ordenador y escribir, porque si bien, soy el hombre de las 100,000 palabras diarias, pues en mi silencio, este discurso se desarrolla desde lo que escribo siendo mi recompensa hacerle el amor a esas muchachas que saben, he acudido donde ellas porque ya no puedo más con la vida y necesito revigorizar mi estar en este mundo para volver a tener bien claras mis ideas y sentarme al ordenador para escribir lo que a voluntad he elegido escribir sobre la vida, cuando me expreso con autoridad sobre La Libertad o la Ética, el Amor y las experiencias extremas o el Cada vez es peor.
Dentro de todas las maneras ideales para vivir y, dentro de todos los destinos imposibles donde sé, la vida no es fácil para nadie dentro de este mundo, hay, para certeza de todas las personas del planeta, alguien que es feliz y, ese soy yo, porque me dedico a escribir, si es que ése es mi sueño y cada persona tiene su propio sueño, acompañado del miedo de si es posible que se haga realidad mientras me leen u observan y ven que hay alguien dentro de este mundo que es feliz, haciendo realidad el suyo, cuando todo parece no tener sentido en un mundo donde todos están contra todos y Mauricio es feliz, escribiendo, como debería ser con las demás personas, cuando meditan en todos sus esfuerzos, para hacer realidad sus propios sueños si acaso soy yo el que dijo en un vigoroso espasmo dentro de un auditorio lleno de cientos de muchachos universitarios: ¡a este mundo hemos venido a realizar nuestro sueños!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco



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