sábado, 27 de abril de 2019

EL HOMBRE QUE VENCIÓ A LA MUERTE






Nunca miento a nadie, cuando conozco a una muchacha que me atrae, siempre le digo que nunca le seré fiel, que siempre habrán otras y que es mejor que no pierda su tiempo creyendo que la amaré. Amar, es algo que desconozco a mis 47 años, por lo que me resulta muy difícil pensar que pueda amar, otra cosa es que quiera a las que yo desee y, en ello soy sincero siempre, diría que me relaciono con muchachas que tienen el corazón de piedra, tampoco soy de los hombres que enamoran a las muchachas decentes para tener sexo, enamorar, enamorar me suena tan cursi, tan desleal a mi manera de sentir placer. Por qué tendría que quedarme con una sola cuando sé que puedo tener a todas las muchachas que desee. No, no me gusta por tanto jugar al cazador, que para ello, sé elegir con qué muchachas hacer el amor para luego no tener que arrepentirme por dolores causados ante quienes no lograrán jamás entenderme.
Calo un tabaco mentolado mientras espero la quincena para elegir a una nueva veinteañera, porque pagaré por un servicio donde podremos entregarnos y recordar lo que alguna vez sentimos, pero ello no quiere decir que nos enamoraremos o nos uniremos para siempre.
Las noches por ejemplo, para mí las noches son una cita constante con el suicidio, con mi negación a quitarme la vida. Sé que pueda parecer un escrito enfermo, pero cuando me asechan este tipo de emociones, cierro mis ojos y acudo a mis memorias y, es entonces cuando empiezo a visualizar a las centenas de muchachas que fueron mías mientras empiezo a sentir erecciones constantes y me repito, qué tonto se quitaría la vida cuando el placer es real, cuando sé que soy un hombre libre que se une con mujeres libres, mujeres más fuertes que yo, incapaces de pensar en el suicidio, incapaces de sentir penas, ni por ellas, ni por nadie.
Creo que pensar en ello me fortalece, el saber que mis iguales en el amor jamás pensarían en ello, porque lo sé.
Calo el tabaco mientras pienso en cómo ha de ser la muchacha que me entregue su alma al momento de hacer el amor, cuando desconcertada, sepa de mi leyenda, de la fuerte vibración que emana mi cuerpo cuando estoy dentro de ellas.
Por ello, no necesito enamorar a muchachas que me harían perder mi tiempo y dinero, sabiendo que hay tantas para elegir, si es que entre esas, están las más bellas, más inclusive que las mismas muchachas decentes y, con el plus que saben hacer el amor, que están sanas, que no reclamarán nunca nada y que el trato siempre será ese: el nunca llamarse para pedir ayuda.
No necesitamos de nadie en este mundo, creo eso es solo para pocos, porque el placer lo cura todo y, para ser puta, hay que ser algo así como la comparación con el superhombre, pero claro, eso las muchachas no lo entenderían nunca, ni tampoco es mi deseo que lo entiendan.
Pruebo de mi KR Limón y pienso en las parejas que se complican la vida tontamente, mientras hago este escrito y me detengo para pensar cómo soy yo, un hombre de 47 años que prende un tabaco a mitad de la calle sin que ninguna mujer se lo prohíba, que no tiene hijos con ninguna y que tiene todo el tiempo del mundo para escribir sin extrañar a ninguna, con el único ánimo de seguir escribiendo sin tener que estar supeditado a la influencia de ninguna mujer, mucho menos a sus caprichos o terquedades.
Y sé que me voy a quedar solo, pero eso es algo a lo cual estoy acostumbrado, que al fin y al cabo, la única amante que me entiende al momento de querer hablar siempre fue la Literatura.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco






No hay comentarios:

MANIFIESTO EN CONTRA DE LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD DEL PARTIDO COMUNISTA CHINO Y XI JINPING, PERPETRADOS CONTRA PERÚ Y EL MUNDO

Cuando hubo el huayco aquí en Arequipa, un fenómeno inusual, empecé a gritar, porque lo vi frente a mis ojos, acusé a China y al HAARP. Er...