Es cierto, las horas que menos soporto son a partir de las 8
de la noche
Me evocan a todas las mujeres que han sido mías
Y las horas del desperdicio cuando no se hace el amor
-también del ser conscientes que ellas un día lo lamentarán-
Pero no, no vuelvo sobre mis pasos ya dados
Nada tan desagradable que hacerle el amor a una mujer de 40
años
Y que tiene los brazos con la piel arrugada
-ella me dijo que todo entra por los ojos y, yo le di la
razón-
Superar las 8 de la noche sin saber qué hacer es privarse
de la vida
Porque en ese momento hago cosas de las cuales me arrepiento
Como llamar a mujeres a quienes no les haría nunca caso
O temer que las horas de la escritura se me pasen volando
Y siga sintiendo a la madrugada como si fueran las 8 de la
noche
-esa boba cree que me interesa, lo que no entiende es que
necesito ser oído-
Y entonces, qué significa ser un Escritor que bien a esa
hora
Podría estar bebiendo con chicas sin cerebro, sin aporte
-leer nunca significó que fueras más inteligente-
-todo el mundo termina por leer tarde o temprano-
Pero felizmente se me pasa y es cuando me doy cuenta de lo
afortunado que soy
Porque he hecho el amor con tantas cientas de muchachas
Que sé cómo termina todo: cuerpos desnudos en mi delante
vistiéndose
Y yo satisfecho y como es de costumbre, con el deseo de
hacerle el amor
Pero a otra muchacha-ellas dicen que pueden elegir con sus
nalgas a quien quieran-
Lo que no saben es que así como nos usan, también las usamos
-una noche entera llena de placer basta, es suficiente, dos:
una pérdida de tiempo-
Estoy convencido que la mujer invencible nunca aparecerá en
mi vida
-la mujer a la cual sea incapaz de serle infiel-
Pero como todo está cambiando en el mundo
Los cuentos de hadas y cenicientas tienen otros finales
Y éste es uno de esos, cuando digo que, me aburre el sexo
dos veces,
Con la misma muchacha.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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