lunes, 9 de septiembre de 2019

LA ORACIÓN HALLADA






Espera la dulce noche-no tienes por qué usar el LSD-
Hacer el amor es bueno-nadie dijo que sería para siempre-
No te rodees de amigos que beben, rodéate de amigos sobrios
-sino los hay, es que nunca tuviste amigos de verdad-
Me dices que tienes temor al salir de noche por las calles
-¿no es mejor leer un libro a buscar el amor en los bares?-
¿Aún sigues creyendo en la gente de buen apellido?
¿Sabías que todos empezaron robando?
¿Sabías que ellos detestan a los Predicadores, a los que hablan de la Ética?
Espera la dulce noche-quizá haya una mujer que te ame de verdad-
No por el dinero que tengas-es mejor ser pobre para conocer a las mujeres-
Mírate al rostro y mira a los que tienen fortuna
Y mira a las muchachas que están detrás de ellos
-ellas no valoran la honradez ni la decencia, quieren solo alguien con dinero-
Espera la dulce noche-ignora a los desgraciados que juegan con el mundo-
-nada podemos hacer ante los que son ultra ricos-
Hemos venido a un mundo donde estás condenado a obedecer
-¡te sorprenderías cómo admiran las mujeres a los viles!-
Un hombre bueno o virtuoso no tiene espacio en este lugar ni en ningún otro
¿Qué mujer querría tener un hijo bueno en medio de miles de millones
De personas que practican la infamia?
Espera la dulce noche-no tienes opción, deberás ser fuerte hasta tu muerte-
-los malvados esperan el mínimo error tuyo para crucificarte-
-la gente goza tanto con el dolor ajeno, es una realidad que no puedes negar-
Los miserables pueden hablar años enteros defendiendo lo indefendible
Espera la dulce noche y déjalos solos en sus miserias
-no creas que esto tendrá solución, porque nunca será así-
Tienes derecho a culpar a los demás por lo que te ocurra
Hace tiempo la gente se hace la vida imposible entre todos
Y entre ellos se están arrancando los ojos
-Los Nobles nunca fueron Nobles, empezaron robando fortunas a los débiles-
Espera la dulce noche y no pienses más en todo aquello que te atormenta
Descansa mientras escuchas el silencio
Los pensadores libres no guardamos una mochila esperando el Armagedón
Ni hacemos oraciones a algún dios
Ni leemos los libros que todos leen
Espera la dulce noche, tú no tienes la culpa si aprietan el botón
O si el pueblo se levanta en una revolución
Un día los conocerás y tu desengaño será total
Y renunciarás a ser su Mesías, un día no muy lejano
Solo contemplarás las estrellas sin esperar una respuesta
Y llegarás a la orilla del mar que no sabe hablar
Y sin importar quién te acompañe o no
Sabrás que fue tu conciencia tu única amiga
En el por siempre.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco




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