Entiendo que tengas planes para con la vida, todos alguna vez tuvimos
muchos planes, si resultaron o no, ya no tiene importancia, a veces, es mejor
dejar que el Sol broncee más nuestra piel, por cierto, ¿en tu ciudad hace Sol
ahora?
Qué puede ir mejor, es una buena pregunta, cuando al percatarte que
salirse del sistema era vivir en los desiertos en las profundidades de una
cueva.
Un Poeta Maldito, Un Poeta Vital, vaya combinación para existir,
¿alguien eligió eso por mí? Por favor, díganme dónde está escrito el destino
asignado para las personas, tengo serios cuestionamientos qué hacerle, ¿qué no
hace caso?, ah, bueno, lo supe siempre, sólo quería verle la cara.
Y encima con problemas de salud mental. Me pregunto, quién es tan normal
en este mundo como para definir qué es 100% normal y 1% anormal. Sólo veo un
mundo donde otra es la normalidad, como que me salí contra todo pronóstico del
sistema. Quizá por eso me quisieron quitar el diagnóstico hace tiempo: por
haber demostrado que con la literatura, estaba por encima de los protocolos
establecidos por la salud mental.
Y encima un escritor muy creativo, reflexivamente profundo, muy agudo en
sus observaciones de la condición humana, alguien que practica las normas de
buena urbanidad, alguien que no se droga, que no tiene faltas ante la Ley,
alguien que siempre está feliz, díganme pues donde ahora deben etiquetarme
cuando sacaron a la fuerza del closet a extraños y desconocidos sin que me
salpique en nada con eso. Porque ahora si pudieran, lucharían por casarse con
sus gatos o perros y, encima, reclamar el derecho a procrearse.
Mira que me he perdido en esa parte de ser un defensor de los derechos
humanos y la libertad de expresión. Mis décadas de estudio me dicen que esto
seguirá yendo de mal en peor. ¿En 5 años te casarás si fueras pudiente, con un
cybor con IA?
Algo truculento es el estar aquí y no es de terror, es como para tomarlo
con calma y sonreírse, parodias donde nada es coherente y todos hablan a la
vez, hasta que aparece un Pensador Libre y, los libretos se acaban, mientras
todos van por rollos de papel higiénico y no precisamente porque se avecine
otra pandemia, sino, porque las reacciones son alocadas y no se sabe qué más
hacer: se llama pánico de verse descubiertas.
Y todos aprendemos a convivir con ello.
Entonces abro un libro, otro, otro y otro y, es cuando me doy cuenta que
prefiero otra vez leerme a mí: esa es mi manera de protegerme, aunque para
pocos sea dada esa salvación, pero, ¿salvarse de qué?, ¿has meditado que la
sonrisa que se lleva en el rostro es de piedra y que la gente no llora porque
le parece eso muy bobo? Ah, que no aguantas a las personas, pues nadie aguanta
a uno, siempre fue así: las convivencias se basan en soportarse unos a otros
sin perder los papeles, ten cuidado que para eso está la cárcel: en prisión tu
trasero tiene un precio muy barato debes saberlo.
Fumar un cigarrillo mentolado y saberse soltero y sin malas compañías,
¿te molestan las rutinas?, qué puede molestar más que no tener nada qué hacer. El
tedio es una experiencia hermosa que tarde o temprano, las personas extrañarán.
Cierro más libros y me pregunto: ¿respetaron los manuscritos
originales?, ¿cuánto de genuino quedó en el libro que tengo en mis manos y,
cuánto pertenece a los que lo editaron?
Igual no se venderá el libro o no se vendió o siempre un TikTok es más
estimulante que un texto revelador de 2,000 páginas.
También se pueden hacer cientos de miles de TikTok con párrafos del libro
más maravilloso nunca antes escrito: es gratis, el libro no; el TikTok tiene alcance
masivo para cientos de millones de personas, el escritor no y, puede estar de
mal humor y decir lo que está prohibido decir. La palestra es eso que le
llaman: Voz a un Poeta que perplejo contempla versos que nunca escribió para
finalmente pensar: ¡tanto para la falsedad!, porque el sistema gana a todos,
quieras o no.
Estar al margen es heroico y superar lo imposible, pero eso es sólo
anecdótico, diré, charla para una borrachera.
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