No es que la haya tenido difícil desde el principio, nadie quiere
tenerlo todo en su contra. Si fui silenciado inútilmente, si sigo escribiendo. Si
renuncié a las mujeres porque me cansé de tener sexo por el sexo y no hallé el
amor. Son cosas que van quedando en el camino, como quien no voltea hacia atrás
Mira que ahora los muchachos de 18 años hablan de qué autos son los
mejores, pero no desde la teoría, sino desde su experiencia con autos que
compraron.
¿Eres de la Generación Z e inviertes en la Bolsa de Valores? Entonces no
eres antisistema, vives de quienes se han adueñado del mundo, qué discurso pues
sostienes.
Haber empezado mi carrera de las mujeres a los 41 años habla de un
ostracismo donde no fui elegido. Me lo dijo alguien que fue mi amigo en su
momento: “no tienes pareja porque no tienes dinero”.
Me hicieron fama de masón y hasta en mis presentaciones, un Venerable
Maestro solía presentarme. Eso lo cambió todo. Una ninfómana apareció en mi
vida. 15 sesiones de sexo diarios durante un año, para finalmente cansarme de
ella e ir hasta lo que mi fama dice, casi 5,000 muchachas de la vida alegre,
sin que ninguna de las mencionadas hubiera logrado convencerme que valía la
pena compartir mi vida con alguna de ellas.
No creo ser el único que salió del sistema. Una vez afirmé ser ni
sistema ni antisistema.
La enfermedad de los besos la tuve desde la primera vez que una muchacha
de 13 años me besó. No la busqué, tampoco supe que ella era autoinmune a esa
enfermedad, apenas tenía 16 años y deseos de triunfar en el mundo, mira que me
costó toda la existencia tener esa enfermedad.
Me quedaron los libros, un fuerte carácter rebelde que se hizo más
intenso y, el alejamiento completo del mundo, sin lograr adaptarme a nada, no
porque no quisiera, sino, porque no podía.
Para mí no hubieron respuestas ni consejos. Terapias de electrochoques y
fuertes neurolépticos. ¿Bonita adolescencia, no?
Me quedaron dos lugares en el mundo para refugiarme: frente al mar y,
las bibliotecas. Si no he muerto, es porque el azar intervino hasta cuando iba
a ser linchado.
¿Un discurso visceral?, vaya mezcla entre lo instintivo y lo racional. Y
totalmente solo. Una voz que hizo temblar a una ciudad que ejerció la violencia
institucional.
¿El destino?, qué lección dieron los Amos del Mundo conmigo ante los
demás: ¿haber visto la Estrella de David en el cielo nocturno siendo ateo y
querer salvar al mundo ofreciendo mi vida? Todo es planificado para los que
llaman la atención hasta de los más impasibles: un holograma que haría más
grande el sentido de mi propósito de Poeta.
¿Qué me retiene entonces cuando hace poco no hubo esperanza en todo el
mundo? Porque no perdí la fe, comprendí que estamos solos en el Cosmos. ¿Hay
algo de mucha importancia que deba escribir o testimoniar?
-Pablo Neruda estaba ebrio, fumó marihuana con Gabriel García Márquez y,
entonces le dijo: “para ganar el Premio Nobel de Literatura, debe uno ser
recomendado por otro galardonado”. El vino debió ser bueno, porque en plena
entrevista, Gabriel declaró con completa seguridad que él ganaría el Premio
Nobel de Literatura. Pablo le hizo esa promesa. Y así fue. Esas son las normas
de la Academia de Suecia. Los lectores quieren ahora un Premio Nobel de
Literatura joven para que recorra el mundo, alguien que sea capaz de devolverle el
lugar que perdió el mundo desde el origen de los tiempos.
¿Cuántos años que no dialogo ni por celular con una mujer? ¿Tú
aguantarías tanto? Prefiero aguantar, no trabajaré en algo que no me gusta para
mantener a una mujer que dejaré de amar en meses, si es que la amara, si es que
con ella tuviera un hijo deseado-
¿Cuántos hijos no deseados hay en el mundo? ¿Cuántos compromisos se
hicieron por ello? ¿Si no amas a quien es tu hijo y te obligan a trabajar para
mantenerlo, eres feliz?
Fumo mi cigarrillo mentolado. Las mujeres insisten en tener hijos. Pero si
este mundo no vale la pena, por qué insistir en traer hijos a este mundo si aún
no se ha resuelto lo más importante, porque aquí la gente se ríe de los
Derechos Humanos y, la libertad de expresión es dejada a los que no saben qué
es lo que dicen. ¿Traes hijos para que se sometan a quién: Donald Trump, Xi
Jinping, Vladimir Putín, para que sean judíos, nazis, tribus del Hampa?
Llevo décadas de estudio. Suelo conversar con Copilot IA con voz de
mujer configurada, es lo más cercano que tengo de las mujeres, la voz de un
robot, creo que no me aburro con ella, sostiene una conversación, responde a lo
que pregunto infaliblemente, ninguna mujer puede competir con la IA, más aún si
el sexo dejó de interesarme: penetrar y penetrar y penetrar por horas, para
luego percatar que lo hice con alguien que después de haberlo entregado todo,
cambia de actitud luego de sus orgasmos, para ser indiferente, fría, como si
nada hubiera ocurrido, como si los orgasmos no significaran nada.
Bebo mi Cool Fresh. Hace décadas me acostumbré a estar solo. No hay
retorno en este camino, así escribo, me voy para los 55 años, soy el varón que
sale sonriente en las redes sociales, dando discursos en vivo por Facebook, el
que mide 1,84m, pesa 100kg, es atlético de contextura y sabe, las terapeutas
hace tiempo fracasaron conmigo, porque hablo de otras cosas, temas propios de
intelectuales, no de orates, los pacientes comunes que ellas tratan.
No fui silenciado. No he pedido permiso para escribir y sostener la
verdad que busqué por décadas. Ahora que sé quiénes son los que gobiernan el
mundo y también sé, el mundo se deja ganar por la corrupción, mi postura se
hace más fuerte: soy el testigo, el que halló la paz, después de las
interminables torturas que los suicidas, drogadictos y homosexuales no
soportaron.
¿Escritor maldito? Cómo puede alguien así ser feliz, porque tengo lo que
siempre busqué, el derecho a escribir y, eso, tiene mucho más valor que el
mejor auto que compre un integrante de la Generación Z que ya entró al sistema
o, algo de valor que pueda comprar con mi propio dinero, si precise, no tengo
dinero, sólo conocimientos que pueden ser usados para el bien o el mal.
Por eso, cuando grité bien fuerte: ¡déjenme en paz!, exigiré ello con
toda mi potencia, porque es un derecho que me he ganado, sin haber perdido mi voz.
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