domingo, 11 de enero de 2026

EL DESTINO ES CRUZAR EL UMBRAL CONSTANTEMENTE


 

 


Un día tendré la vejez de mis padres, un día no podré levantarme de mi cama y no habrá nadie para que me alcance un plato de comida. Recordaré en ese momento que disfruté de miles de muchachas veinteañeras y fui muy feliz, que no me rendí, que luché por lo que creí fue justo, desde el escribir gratuitamente desde mi Blogger, compartiendo para todo el mundo desde Facebook de lo que fui testigo en mi generación. No diré que tuve la razón, diré que actué por sentimientos, por tener corazón.

Un día reflexionaré con el verdadero peso filosófico sobre qué es la razón, qué es el ser humano y cuál es nuestro destino dentro del Cosmos, no sé si para ese día, las investigaciones de Jeff Bezos hayan logrado prolongar la vida hasta la inmortalidad o si Elon Musk por fin desarrolló al óptimo Neuralink y pueda por fin ser políglota y, desde mi postración, persista en seguir estudiando sin que me importe mi muerte.

Ese día que puede ser en unas décadas o cientos de años, dependiendo de lo que alcance el transhumanismo, no releeré mis escritos, sé que fueron muy buenos, al menos para mí, buscaré más bien los textos más valiosos y porfiaré en la decrepitud en seguir escribiendo, si es que viva de una pensión muy precaria que me permita comer una vez al día y seguir estudiando, escribiendo.

Se llama tener fe en la vejez, estar en el dilema de la eutanasia o la esperanza en los logros de la ciencia. No sé si hasta ese entonces haya superado la gran tercera guerra mundial o todo esté por fin solucionado.

No habrán más banderas por defender, mi patria es el conocimiento, no un territorio donde los soldados nunca supieron a quién defendieron.

Dios será una interrogante dejada en el vacío, otros serán mis pensamientos, mis ojos alertas, querrán saber qué se siente después de la decrepitud, si vamos hacia algún otro plano de vida o si aquí se acaba todo.

Un día, no habrá necesidad de más nada, sólo una mirada hacia lo que viví, lo que fuimos, sin nunca estar seguro de lo que seremos. Sé que llegué a buena parte del mundo, en mi estilo disruptivo de alcanzar mi literatura gratis, como un derecho universal hacia quienes aman las artes.

No he pensado en vivir de la literatura y de ello estoy agradecido en mis privilegios.

No sé si habré recorrido el mundo o mis estudios sigan enfocados en internet. Añoraría las bibliotecas donde los textos están en latín, griego clásico, arameo, hebreo clásico o las primeras lenguas, lo que testimoniaron los primeros hombres.

Abriré la ventana para en la noche de los invencibles, vea el firmamento y espere que estemos colonizando Marte, que nuestros satélites estén por fin en otra galaxia, que los exoplanetas puedan ser poblados por un intento nuevo de rehacerlo todo, con nuevos patriarcas: un nuevo Adán, una nueva Eva, otras narrativas para entender la vida, tal vez sin religiones para querer explicar lo inexplicable, tal vez la utopía por fin alcanzada si se aplique el verdadero saber, si se corrijan los genes defectuosos con los que contamos, si la ciencia logre desarrollar el gen de la virtud.

A mis casi 55 años veo que todo sucede como debe suceder. Que no hubo estadista lo suficientemente poderoso para resolverlo todo. Que hay momentos en que deseamos que todo acabe en fracciones de segundo, que sin haberlo deseado, volvemos a entender a Emil Michel Cioran y su apocalíptico pesimismo.

Un día en la vejez, será definitivo o el para siempre, el rejuvenecimiento de todas mis células hasta alcanzar mis 25 años o, el pensar que todo fue un sueño dentro del cual giró el mundo.

Para ese entonces, el mundo aún tendrá la esperanza de ser diferente, si todo siempre cambia sin que sepamos los comunes hombres, qué decisiones se toman desde las cúpulas, desde mucho más antes que naciéramos, quiénes fueron los hombres libres, quiénes los que fueron destinos, qué fueron los libros, la sabiduría, el instinto de querer saber más, ¿por qué esta inclinación hacia la erudición?, por qué unos luchan hasta el final, qué es el homo sapiens, cuál fue siempre nuestro lugar dentro del Cosmos, ¿qué fin tiene la evolución?, si dentro de todos los desaciertos, seguimos aquí, así el mundo se llene de ciudades radioactivas, si sea necesario poblar exoplanetas o construir colonias en Marte, si todo siga avanzando, con uno o sin uno, en esa larga travesía que aún no logramos comprender y dentro de la cual, estamos atrapados como un destino que quizá, algún día en el futuro, los mejores hombres entiendan y respondan, a lo que es una interrogante que está presente, desde que empezamos a tener conciencia que existimos, que siempre nos  hemos preguntado, ¿para qué?, ¿cuál es el fin y propósito de todo esto?




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