Tantas veces habías descubierto la vida
Para que te la quiten y des testimonio.
Es apenas una habitación de 4 paredes sin ventanas
Y mis 46 años.
He tenido el coraje de interrogar esto a Dios
Por supuesto que ya no espero respuesta.
Las ficciones son engaños cuando no aparece la muchacha que
deba rescatarme.
Unas cuantas monedas no alcanzan para pagarle a una puta
Y el amor es algo que está a tu alcance si es que tu familia
es adinerada.
Yo que tengo dentro de mí la mejor melodía de todos los tiempos
Y el saber de los aventureros que relatan las mejores
leyendas
Estoy aquí, entre cuatro paredes, como si estuviera preso.
El sexo era la evasión, la razón para vivir
Mas también eso se me ha sido quitado,
Yo que tengo el corazón duro y he sido condenado por las
señoritas
Por mis costumbres de varón libre e incapaz de enamorarse
Debo acotar que de mis mejores poemas, no recuerdo el nombre
de ninguna
Salvo los placeres que me entregaran.
¡Miserables puercos obedientes que engordan para que otros
se los coman!
Les diré que el destino elegido son horas donde tampoco se
es feliz,
Que unos usen corbata y otros vayan contra el sistema
Tampoco es la respuesta.
Un ebrio anula su soledad creyendo ser escuchado
Y un sobrio repasa si es que es necesario un nuevo camino.
¿Escuchaste a 100 personas hablar a la vez, no, no 100,
digamos 1,000 o un millón?
¿Dónde pues Poeta las respuestas si nadie quiere el diálogo?
¡Ah, esta labor de los que nos hemos entendido y sabemos qué
nos hace feliz?
¿Tenías que quitarme las meretrices que hacen bien su labor?
Porque cada moneda que ganas honestamente te hace pensar:
¿Merecerá las horas de placer mis esfuerzos donde sé que
nadie te da una moneda fácilmente?
De estas calles, entre comunistas vendidos y capitalistas que
se ríen del pueblo
Solo he visto ansiedades por estar dentro del orden
establecido
O intentos de arrebatar las fortunas de los que están en la
cima.
¿Para esto sirve la poesía?
Porque tengo la mejor canción del mundo dentro de mi pecho
Pero sé que nadie querrá oírla,
Estoy donde nadie ha llegado jamás
46 años para mentirme con la Resistencia
Cuando en realidad es que no tengo otra opción.
Me han dejado más espacio que
¿No es esto una prisión, engañado lector?
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco
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