miércoles, 21 de marzo de 2018

LA LAUCHA





Era mi forma de amar en esos años
Guardar silencio y quedarme callado
-la ternura es algo que nunca más se recupera-
Una tarde de ocaso en los altos de La Facultad tus ojos verdes se clavaron en los míos
Desde entonces te visitaba siempre
-todo te daba asco;  nunca compartías lo que comías con nadie-
-sentada desde el sofá me decías que Henry Miller y Bryce Echenique eran tus preferidos-
Años después me dijiste que te habías equivocado
-¿quiénes no nos hemos equivocado en el amor?-
Que habías convivido con el hombre equivocado
-querías saber de mis ideas; yo quería solo guardar silencio como era mi costumbre-
Te molestaste mientras me decías: no me das opción a que me quede
¿Qué podía decirte si en esos años nada me iba bien?
-sin embargo me esperaste en La Casona para decirme adiós-
-que una etapa de tu vida llegaba a su final y que no volverías más-
Tiempo después sabría que viajabas en cruceros recorriendo el mundo
Eras tan delgada y tu acento era tan distinto
-una mañana de primavera nos encontramos en Mollendo casualmente-
-debimos ir a la playa, pero eras igual de tímida que yo-
O tal vez temías que nos excitáramos y termináramos haciendo el amor
-pero ambos no sabíamos hacer el amor; habríamos sido un fracaso-
Dicen que hay personas que nunca más se verán en esta vida
Y así fue contigo, pequeña laucha que leía y lloró cuando Superman murió
Visitar los Claustros era una noticia donde todos sabían que preguntaría por ti
Tú te marcharías y yo me volvería un rebelde
No estuviste en los días de gloria que no había elegido
Seguro mis hazañas llegaron a tus oídos desde el otro lado del mundo
-una noche grité tanto ¡Sí se puede!, que corrió esa voz por todo el mundo-
Tal vez no sea cierto eso que hay personas que nunca más se encuentren.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


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