Era mi forma de amar en esos años
Guardar silencio y quedarme callado
-la ternura es algo que nunca más se recupera-
Una tarde de ocaso en los altos de La Facultad tus ojos
verdes se clavaron en los míos
Desde entonces te visitaba siempre
-todo te daba asco;
nunca compartías lo que comías con nadie-
-sentada desde el sofá me decías que Henry Miller y Bryce
Echenique eran tus preferidos-
Años después me dijiste que te habías equivocado
-¿quiénes no nos hemos equivocado en el amor?-
Que habías convivido con el hombre equivocado
-querías saber de mis ideas; yo quería solo guardar silencio
como era mi costumbre-
Te molestaste mientras me decías: no me das opción a que me
quede
¿Qué podía decirte si en esos años nada me iba bien?
-sin embargo me esperaste en La Casona para decirme adiós-
-que una etapa de tu vida llegaba a su final y que no
volverías más-
Tiempo después sabría que viajabas en cruceros recorriendo
el mundo
Eras tan delgada y tu acento era tan distinto
-una mañana de primavera nos encontramos en Mollendo
casualmente-
-debimos ir a la playa, pero eras igual de tímida que yo-
O tal vez temías que nos excitáramos y termináramos haciendo
el amor
-pero ambos no sabíamos hacer el amor; habríamos sido un
fracaso-
Dicen que hay personas que nunca más se verán en esta vida
Y así fue contigo, pequeña laucha que leía y lloró cuando
Superman murió
Visitar los Claustros era una noticia donde todos sabían que
preguntaría por ti
Tú te marcharías y yo me volvería un rebelde
No estuviste en los días de gloria que no había elegido
Seguro mis hazañas llegaron a tus oídos desde el otro lado
del mundo
-una noche grité tanto ¡Sí se puede!, que corrió esa voz por
todo el mundo-
Tal vez no sea cierto eso que hay personas que nunca más se
encuentren.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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