Y ahora debo escribir sobre la paz
-en la puerta de mi apartamento están mis escudos de armas-
-nadie toca la puerta y abogado no soy-
Más bien salgo a paso apresurado cuando quiero amar
Y cuando no, me retiro en las noches a escuchar el silencio
-una canción me recuerda que merezco esto-
¿Renuncias?, no se renuncia lo que no corresponde a uno
Puedo calar un tabaco mentolado sin ser molestado
Probar de mi KR sin preocuparme por deudas
-debo puntualizar que solo yo puedo llamar a las muchachas-
He borrado a tantas de mi agenda del celular
Sin duda, hay alguien siempre a conocer
Podrá venir cuando lo desee para hacer el amor
-la calle es discreta como los vecinos, nadie habla, nadie
mira, se vive-
Suelen ser mis mañanas plácidas
Como las largas conversaciones con mi madre o mi padre
-porque soy hijo de mi padre y de mi madre-
De mi soledad feliz, están mis escritos, mayor privilegio no
he hallado
En esos libros de poetas tristes o escritores de momento
Escritores fugaces que no llegarán a mis 46 años con miles
de escritos
-¿Y por qué escribo tanto?-,-cada línea es agradecimiento,
eso pocos lo pueden decir-
Esta quietud donde es manso el tiempo
Donde no hay prisa para nada
-la muchacha se desviste y quiere ser amada-
-así será siempre, yo no nací para estar con una sola mujer
y no engaño en ello-
¿Las promesas del amor?
¡Qué importa una más y una menos!
El romance es dueño de las mentiras y eso lo hace más
romance
No puede el amor estar lleno de penas
Sonriente y con cabello cano vencedor escribo
Y escribo sobre la paz.
¿Ya rindieron tributo a la paz?
46 años sin haber transado con el sistema
Lo necesario para vivir
Unos snacks para los gustos
Carnes y variado menú
-ningún interés en recorrer el mundo-
-las foráneas me hablaron bastante de él-
No he necesitado salir de esta ciudad para saber de otras
ciudades
No he necesitado escribir sobre todo lo que los poetas
necesitan escribir
Recorriendo el mundo.
Lima es un misterio que no me atrae
-me basta con una nueva muchacha para la noche que lo desee-
El verde esperanza de mi habitación fue una sabia decisión
de mi madre
He vencido mi dormitorio para llenarlo de otras verdades
Todo puede venir a mí
-las historias verdaderas-
Sin que me mueva de la puerta de mi apartamento.
Calo el tabaco mentolado, bebo un poco de mi KR ceremoniosamente
Mis pensamientos son poemas excepcionales
Y no es que haya llegado al punto de decir que la vida es
mía
-hallado en medio del mundo desde donde estoy, no necesito
más nada-
Alguien tuvo que escribir sobre la paz
Porque veo que nadie lo hace
Al menos como yo la siento.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

No hay comentarios:
Publicar un comentario