Lo desconcertante fue que al
sonar el celular y no contestar, entró la llamada, al otro lado el hombre
hablaba con un acento francés marcado, hablaba sobre si ya había elegido mi
cuenta offshore en El Gran Caimán.
El asesor legal no dijo todo: "La información
publicada en este blog para los fines del caso, no es en ningún caso vinculante legalmente. XXXestado.com
no asesora en materia jurídica, tributaria ni de inversión". Era un asesor legal para crear una cuenta offshore en línea por internet sin que necesariamente estuviera físicamente yo en la jurisdicción del Paraíso Fiscal.
Para esto ya había conversado con notarios,
abogados y asesores bancarios en pulcro español sobre la cuenta de ahorros que
no podía aún abrir a pesar de solicitarme el depósito requerido: $500.00 Pensé que allí acababa todo, que 24 horas
luego de haber escuchado a los banqueros era suficiente para tener la cuenta
offshore.
Sorpresivamente había recibido un mensaje desde
una solicitud de amistad en el Facebook donde se me ofrecía al 3% de interés
anual, un préstamo cuya suma ascendía a $10 000 000.00 Parecía sencillo abrir
una cuenta de ahorros en un Paraíso Fiscal. Las ofertas ascendían hasta el 20%
en Ucrania. ¡20% anual de interés!, digamos, por diez millones de dólares era
algo así de 2 millones de dólares en un año. El 3% representaba solo
$300,000.00 anuales fuera de la devolución del dinero en partes mensuales. En 10
años, es decir, 120 meses, la suma a devolver fuera de los intereses era de $83,333.30
cada mes, lo cual sumaba unos $1 000,000.00 al año, a lo cual agregando el
interés, resultaba $1 300,000.00 con una diferencia de $700,000.00 anual a
favor del dueño de la cuenta, es decir, yo.
Con El Gran Caimán se podía negociar hasta un
10%, lo cual no significaba rentable. Sin embargo ofrecía anonimato, usar un
seudónimo para no ser identificado en ningún lugar del mundo, si acaso te
aclaraban: “sino le preguntan de dónde viene el dinero, no lo diga”. Por supuesto
que el préstamo venía de otro banco. ¿Un broker? Se supone que la idea era
palanquear de esa forma el dinero para ganar ahorrando con la diferencia de lo
que se negociara con los asesores bancarios y el banco. Parecía una forma legal
de hacer dinero fácilmente. No se pagaban los grandes impuestos por dicha suma
en un banco nacional, no se presentaban cuadernos contables, no había auditoría
alguna y, según lo que decían los asesores del Paraíso Fiscal, los pagos por
transferencia mensual para pagar el préstamo eran mínimos: $100.00 en el mejor
de los casos anual.
La llamada entró, era una llamada por cobrar que
no contesté, que automáticamente entró en mi celular. Para ese entonces, no
sabía que los asesores ofrecían de todo casi de manera mágica. ¡24 horas y
tendría mi cuenta offshore! El asesor legal dijo bien claramente que su
servicio no era materia jurídica, tributaria ni de inversión. El hombre del
banco prestamista que se puso en contacto conmigo por el Facebook hablaba y no
paraba de hablar en términos legales y bancarios que no entendía, a pesar de
hacer un buen uso del español. Colgué la llamada, pero volvió a sonar el
celular y a activarse la llamada como si yo hubiese contestado. No sabía que
todo lo que se dice de los Paraísos Fiscales es ficción, que se sujetan a
cambios legales según su jurisdicción cada año, que las reglas bancarias se
sujetaban a cambios donde debería contar siempre con un staff de abogados para
que me asesoren por horas cobradas, si es que se daba el caso que aceptaran que yo abriera una
cuenta offshore, es decir, una cuenta de ahorros fuera de mi país, porque
normalmente rechazan este tipo de cuentas, USA interviene cantidades de
dudosa procedencia como la del banco en mención que era un banco comprado por
alguien cuya identidad era respaldada solo por un número de cuenta, ¿la razón?, no solo la
evasión de impuestos, sino, esa mala
fama que se tratase de blanqueo de dinero, sea del crimen organizado, el
narcotráfico o del contrabando.
Tuve que llamar a mi servidor para cambiar
inmediatamente de número de celular, cancelando el actual para perder contacto
con el prestamista. El mundo de los brokers, pensé por un momento: ese discurso
que te convence en una hora por estar ellos llenos de conocimiento para hacerte
de dinero rápidamente de manera convincente para finalizar con la venta de
cursos que normalmente son estafas, por más información fidedigna que te hayan
dado. ¿Yo un broker? Prendí un tabaco, pensé en que mis impuestos servían solo
para sostener más a este sistema, sea para los escandalosos gastos del Congreso
o, los negociados con los cuales se beneficiaban los políticos y gobernantes
actuales, sea un sistema llamado Democracia, un Monopolio donde solo los más
ricos son los más fuertes. Esos Grupos de Poder, pensé.
Ucrania, irme a Ucrania y comprar el amor de una
ucraniana de 25 años y ser feliz. Entre otras cosas entendí por qué en las
agencias matrimoniales de las ucranianas pedían como requisito ganar mínimo
digamos, unos, $30,000.00 mensuales.
Calé de mi tabaco. Pensé que así son ambos lados
del Monopolio. Que ser antisistema era entrar en una mafia mayor. Ya no supe
cómo definirme cuando siempre contestaba que estaba en contra del sistema. Ninguna
de las dos propuestas beneficiaba. Ya no estaba de ningún lado. Había llegado al límite de La Ley.
Me esperaba un recibo de celular imposible para
poder ser pagado a fin de mes.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco
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