lunes, 27 de agosto de 2018

LO QUE CONTEMPLÉ EN EL SILENCIO DE LA NOCHE







Atento joven lector, no todas las noches son iguales
Las hay de fiesta y amor en exceso
Pero tener 27 años es tener la noche señalada
La noche donde todo el saber humano ha de juntarse.
Que no me hablen a mí de los compromisos con el ser humano
Ni de las banderas protegidas por los más recalcitrantes
-canta una vieja canción que se reitera en los tiempos el soñador-
-el viejo brujo cala un tabaco y no se arrepiente de lo hecho-
Alguien está llamando desde lo más lejos de la ciudad
El silencio escucha el crujir de las vísceras del pueblo
¿Quiénes son los que resisten en pie hasta en la hora más difícil?
-no decidimos para nuestra historia nuestros actos-
-es fiel el corazón que late con la fuerza de una ciudad-
Porque en cada libro que halles, siempre estará escrita la palabra: Cambio
Y no es simple poesía o relatos donde hay algo que contar
Es la historia de todos, de ti, de mí
Del llanto de la madre que se quedó sola
Del loco que ha perdido al mundo
Del hombre de la fábrica que se quedó sin derecho a soñar
Del niño que abre los ojos y aún no entiende dónde está Dios
-¿quiénes son los elegidos para contemplar el silencio de la noche?-
Y así vi lo que nadie verá después de mí
-otras gestas superiores se han escrito para los que me precedan-
¿Quién llenó su alma de sí mismo para escribir un poema verdadero?
Y ahora que comprendo del alcance de mis respuestas
¿Quién tendrá soluciones para el ahora donde no podemos vivir?
Si de por sí es ya difícil entenderse
¿Qué Poeta entenderá a los demás para escribir algo nuevo?
Mis ojos se desplazaron por todo el firmamento
Y tuve tiempo para recordarlo todo
¿Qué leyendas llenaron mis sentimientos para expresar el clamor mundial?
¿En qué momento el hombre que escribía soñó mi momento?
¿Fueron todos los Poetas en el grito de la noche intensa?
-cada noche, desde cualquier lugar del mundo, te prestarán atención-
No hay nada qué temer dice el hombre sabio y fuerte
Mientras sus brazos invencibles voltean la página
Yo también he llorado contemplando el silencio de la noche, me dice
Y así, a paso raudo, entendí qué era ser Poeta
Mientras el fuego incesante ardía otra vez
Y los eruditos encontraron nuevas preguntas
Dicen, los hombres de paz, la guerra había empezado
La ciudad había sido honrada
Y Dios recordado.


Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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