viernes, 28 de septiembre de 2018

LA MALDICIÓN DE LO VIRIL







Para qué más sirve sino es para el placer
Pero para nada más
Con él no puedes comprar el pan
Ni mucho menos conseguir trabajo,
Puedes hacer el amor 12 horas continuas si es que eres privilegiado
Así los desgraciados sean pagados por una mujer muy mayor por ello.
Mas no puedes con él criar a unos niños
O salvar al mundo,
A lo mucho está erecto todo el día y quiere solo penetrar
Si es posible, la pared que está en tu habitación
Y entonces no me digas que la paz existe
Que con éste puedes calmar a los que sufren
O rescatar a los que necesitan sabiduría,
Solo es un constante deseo de querer penetrar
Y así, no se puede conversar claramente con Dios
Ni entender bien al mundo
Ya que desde niño, estás jugando con él
Cuando te llegue el momento, amarás con él
Y cuando llores en soledad, él seguirá erecto pidiendo más.
Y no puedes pagar las cuentas del banco con él
No puedes pagar los estudios de tus hijos con él
Ni mucho menos comprar una casa o un auto
O cargar a cuestas un día largo, semanas largas, meses largos
Cuando estás solo y él sigue erecto.
Puedes decir amor, pero el que siente es él
Puedes recorrer el mundo o huir, pero él está siempre pidiendo más
Y no puedes decir basta, hasta aquí no más
Llegado el momento pierdes la cabeza mientras él sigue erecto
¿Qué sabe la mujer de nosotros?
¿Qué saben los moralistas cuando escriben tratado de convivencia?
¿Qué entiende La Ley cuando él está erecto todo el día?
¿Qué entiende la esposa que dice no cuando él pide más?
¡Qué entiende Dios si nos dio un pene que solo quiere penetrar!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


jueves, 27 de septiembre de 2018

50 NOCHES PARA DECIR BASTA: FRIENDZONE







Sí, lo siento, hay tantas cosas que no te podré decir
Tanto silencio entre ambos, apenas horas desde donde vemos la ciudad
Silencio entre tú y yo, entre ambos y todo lo que nos rodea
O las mismas conversaciones de todos los días
La rutina de saber que los temas de conversación se acabaron
Que apenas el hacer el amor es un gesto animal
No como fue en un principio, como cuando era eso justamente: amor
Y no una necesidad de buscar otros cuerpos, otras muchachas
Otras vaginas para ser feliz, porque me dirás que das lo mejor de ti
Y te creo, pero ya te has dado cuenta y, lo tomas con calma,
Total, sabes que no eres tú, o yo, que así es el placer
Que ya no podemos entender a aquellos que quieren estar juntos de por vida
Que a veces es mejor verse de vez en cuando
Entre camas diferentes, como para no matar lo poco que nos queda
Solo por nostalgia o cariño, por no querer perdernos el uno a la otra
Por querer permanecer en nuestras vidas alargando un deseo que parece más bien
Una complicidad donde recordamos al amarnos buenos momentos
Pero ya idos, de otros días donde sabías te quería para siempre
Y tú también, sin sospechar que más allá de lo muy infieles que fuéramos
Ya no te extrañe con las mismas ansias, que esté pensando en otras muchachas
Mientras tomas una taza con té por las tardes y ves que ya no te llamo con la misma frecuencia
Que estoy llamando a otras y si te vuelvo a llamar
No dirás nada, no reclamarás nada, ni tampoco sentirás ninguna herida
O una razón para quedarte un momento más en mi cama
Para volver a hacer el amor o para querer saber qué pienso
O qué nueva muchacha ahora me interesa o es motivo de mis escritos,
De todas formas, te conformas con que te llame una vez por cada quincena
Así al momento de la intimidad te pregunte por otras
O simplemente ya no diga nada, solo penetre y penetre
Sin que haya resentimiento alguno de ninguna de las partes
Sin que me pidas que te cante las canciones que te canté al momento de amarte
O quieras saber qué pienso de la otra muchacha con quien te disputabas mis placeres
Que tal vez, nuestras perezas o falta de inventar nuevas formas para el lecho
Para sentirnos, nos deje la certeza que hicimos las cosas bien
Es decir: fuimos buenos amantes
Lo cual quiera decir que por fin podemos decir: estamos en la friendzone
Luego de habernos amado como nos dio nuestra regalada gana.


Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


EL ALMA










La muchacha con quien hacía momentos hice el amor
No entendía por qué de pronto, abandoné la cama
Y me senté frente a mi ordenador a escribir.
Ella dejó correr sus delicados dedos por mi sexo
Como queriendo retenerme, logrando otra erección en mí.
Espera, le dije, para mí también, además del sexo
Existen cosas muy importantes.
¿No te basta mi Alma para ser un hombre feliz?
Lo haces bien, pero la felicidad en mi Alma necesita otras formas de expresión,
También,
¿Y puedes concéntrate mientras te hago esto?
Puedo hacerlo, porque eres enteramente tú, yo y mi Alma.
Ella hizo una pausa mientras me la succionaba
Y me preguntó mirándome a los ojos
¿Somos ahora 3?
Siempre lo fuimos, siempre lo somos o soy cuando estoy con una muchacha
¿Haciendo el amor?
Pues sí, siempre mi Alma me pide más por ejemplo
Entre tú y yo, ¿puedes entender eso?
Claro que no, nunca lo leí ni lo escuché en ninguna canción,
Pero me gusta la idea, suena original, diferente, es decir que
Por ejemplo, como tú lo dices, cuando hacemos el amor
¿Tu Alma está presente pero no eres tú?
Abreviaré esta confusión para tu máximo placer:
MI Alma es todo este momento, misterio lujurioso que me pide ser definido.
¿Es como una Santísima Trinidad?
Interprétalo como más te parezca, pero cuando tocan mi Alma
Las palabras que no entendí, se esclarecen en mí y se vuelven conocimiento.
¿Yo soy las palabras que llenan tu Alma?
Digamos que cuando ambos hacemos el amor
Despiertas a mi Alma y surge algo que se llama Poesía,
Ésa es una de las razones del porqué me he sentado a escribir ahora
¿Imperiosamente?
La miré a los ojos mientras ella volvía a hacer otra pausa y sentencié:
“Las personas, todas en su totalidad, tenemos Alma,
Yo tengo la rara cualidad de escucharla y querer saber qué dice,
Que si escribo lo que en ella hay, es cosa mía,
Sin embargo, El Alma pocas veces se manifiesta para todos,
Por eso me siento a escribir, porque es un milagro que debo entender”.
Y así terminé de escribir, en nombre de los 3.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco




EL HOMO SAPIENS

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