sábado, 4 de mayo de 2019

EL MUCHACHO QUE DIO EL DISCURSO






A mis 22 años le pedí solo que se dejara entender
Que dejara de estar absorta entre la música de The Doors
Mi cabello un poco largo o mis tabacos
Ella tenía los ojos de otra muchacha que me dio sus ojos cuando
Besé o fui besado por vez primera cuando aún no sabía de qué se trataba todo esto
-pareciera que todos están jugando o siguen un patrón de conducta-
-no sé, identificarse con una canción para ser alguien-
-o tal vez encontrar en el libro leído la respuesta que ellas no podían tener-
¿Y a mí qué me importaba si Charly García no quería vestirse de rojo?
Yo solo quería acabar la universidad y ser un gran arquitecto
Pero no sabía cómo eran los tratos sucios en la cátedra
Que era mejor pasarse todos los días leyendo en las Bibliotecas
Que nunca para mí un libro fue suficiente
Si acaso así es ahora con las muchachas
-volver a leer mis escritos de por ejemplo hace, ¿10, 20 o 30 años?-
Mi generación tenía ese deber: salvar al mundo
Lo único que no contaron es que alguien se lo tomara tan en serio
Y así, los primeros escritos respondieron a lo pedido
-¿es el llamado para todos o solo para los que tienen espíritu?-
No sé si es la formación o las habilidades pero en el camino he dejado a muchas personas
Muchachas que estropearon sus vidas
Hombres que se arrepienten de muchas cosas
Poetas que se casaron y ahora ya no escriben
Promesas que defraudaron el propósito o poemas desdichos
-¿puedes ser más clara?, no te entiendo y estás empezando a cansarme-
-nunca me gustó descifrar imitaciones de otras personas-
Llegó a sus 30 años y recién se dio cuenta que tenía cerebro
Y que era limitado, ¿leer te hace inteligente?
No lo creo, solo te hace reflexionar-la inteligencia se manifiesta cuando estás a punto de morir-
Dicen que solo los hombres sabios pueden resolver circunstancias extremas
Le llaman pasión-prefiero decir que es la terquedad de no ceder el brazo-
¿Cuándo fue que alcé el brazo para nunca bajarlo?
¿No fue cuando conocí al ser humano y me di cuenta que aquí no hay solución?
-¿y qué pretendes con seguir escribiendo si nada va a cambiar?-
La miré a sus ojos verdes tratando de ver a la primera muchacha de las muchas
Y la dejé ir porque ella no era capaz de entender al tiempo
-los Enanitos Verdes y Cada vez que dices adiós y, sé que lees ahora este escrito-
Eran los noventas y el grito constante de Revolución en las calles
Pero nadie entendió de qué revolución hablábamos
Apenas enfrentamientos contra las fuerzas del orden
Y la furia de los muchachos que querían otro mundo
-y así he quedado yo para preguntarles: ¿este es el mundo por el cual lucharon?-


Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco



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