domingo, 19 de mayo de 2019

EL POETA QUE SOMOS TODOS Y VENCIÓ LO IMPOSIBLE






Y si te dijeran que no, que no es posible
¿No retornarían tus pensamientos sobre mis caminos dejados para volver a porfiar?
Y si en el esfuerzo y el desmayo dijeses que ya no puede más
¿No me verías flaco, con un libro bajo el brazo, a paso firme por la ciudad, aun creyendo?
Y si además de las circunstancias, todos conspirasen para la experiencia
Y si dentro de todas las pocas posibilidades, pensases en la renuncia
¿No volvería a tus pensamientos escribiendo desde mi habitación a mis 17 años?
Porque me dirás que en el extremo es cuando se conocen las respuestas
¿No entrego otras respuestas donde antes solo hubo silencio y páginas en blanco?
Por qué entonces escuchar a los demás cuando hay más verdades dentro de uno
Qué mañana es del mejor día cuando el sueño se ha materializado
Qué noche llega con sumo deleite para escribir estos versos con júbilo y certezas
¡Ah, los perdedores te hablarán apenas de sus perezas y carencia de voluntad!
Es más fácil seguir el camino de los perdedores
Y es más gratificante llegar a la noche sabiéndose capaz de todo lo hecho en el día
¿No me viste llorar en plenas calles cuando era un destino a cumplirse?
¿No me ve la ciudad feliz y lleno de vida para entregar otra verdad sobre todo lo creído?
Lo establecido cambia con cada hombre voluntarioso
¿No es así la moral del Hombre que señala lo propuesto y sabe por dónde va?
Qué corazón es capaz de cargar con imposibles sentimientos
Y sentarse al pie de la  noche para descansar en llanto y decir: ¡no podrán conmigo!
¿No compensan así las ciudades a los valerosos que no cejan y nos enseñan a vivir?
¡Escúchame, un hombre enseña a otro hombre y entre todos nos enseñamos!
¿No es trágica la historia de una ciudad cuando día a día otro hombre se rinde?
¿No es alegría y fiesta la ciudad cuando los invencibles se hacen más sabios día a día?
Y entonces, cuando me recuerdas, flaco, con mi libro de poemas en las manos a mis 18 años
¿No vuelves a soñar con la misma fuerza como con la que escribo este poema?
Entonces, lector y lectora, ¿si la experiencia extrema es constante?
Entre hacer el amor y saber de los sabios y sus legados
¿Por qué negarse el derecho a saberse fuerte en las horas que lo demandan?
¿No es así como honramos las horas que no volverán pero nos hacen sentir vivos?


Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco









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