Y si te dijeran que no, que no es posible
¿No retornarían tus pensamientos sobre mis caminos dejados
para volver a porfiar?
Y si en el esfuerzo y el desmayo dijeses que ya no puede más
¿No me verías flaco, con un libro bajo el brazo, a paso
firme por la ciudad, aun creyendo?
Y si además de las circunstancias, todos conspirasen para la
experiencia
Y si dentro de todas las pocas posibilidades, pensases en la
renuncia
¿No volvería a tus pensamientos escribiendo desde mi
habitación a mis 17 años?
Porque me dirás que en el extremo es cuando se conocen las
respuestas
¿No entrego otras respuestas donde antes solo hubo silencio
y páginas en blanco?
Por qué entonces escuchar a los demás cuando hay más
verdades dentro de uno
Qué mañana es del mejor día cuando el sueño se ha
materializado
Qué noche llega con sumo deleite para escribir estos versos
con júbilo y certezas
¡Ah, los perdedores te hablarán apenas de sus perezas y
carencia de voluntad!
Es más fácil seguir el camino de los perdedores
Y es más gratificante llegar a la noche sabiéndose capaz de
todo lo hecho en el día
¿No me viste llorar en plenas calles cuando era un destino a
cumplirse?
¿No me ve la ciudad feliz y lleno de vida para entregar otra
verdad sobre todo lo creído?
Lo establecido cambia con cada hombre voluntarioso
¿No es así la moral del Hombre que señala lo propuesto y
sabe por dónde va?
Qué corazón es capaz de cargar con imposibles sentimientos
Y sentarse al pie de la
noche para descansar en llanto y decir: ¡no podrán conmigo!
¿No compensan así las ciudades a los valerosos que no cejan
y nos enseñan a vivir?
¡Escúchame, un hombre enseña a otro hombre y entre todos nos
enseñamos!
¿No es trágica la historia de una ciudad cuando día a día
otro hombre se rinde?
¿No es alegría y fiesta la ciudad cuando los invencibles se
hacen más sabios día a día?
Y entonces, cuando me recuerdas, flaco, con mi libro de
poemas en las manos a mis 18 años
¿No vuelves a soñar con la misma fuerza como con la que
escribo este poema?
Entonces, lector y lectora, ¿si la experiencia extrema es
constante?
Entre hacer el amor y saber de los sabios y sus legados
¿Por qué negarse el derecho a saberse fuerte en las horas
que lo demandan?
¿No es así como honramos las horas que no volverán pero nos
hacen sentir vivos?
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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