sábado, 4 de mayo de 2019

TODAS ME PREGUNTAN CÓMO PUEDO ESCRIBIR TANTO






Para escribir, debe uno estar laxado
Haber tenido buen sexo con una rubia veinteañera
Si es necesario o se prefiere, calar un tabaco
Tener el celular apagado para que nadie interrumpa
Algo dulce para beber como una KR Limón
La sensación que el día es muy bueno así no se haya llegado a lo vespertino
Tener un presente lleno emociones vitales
Escuchar mientras se escribe a Gary Moore y esa guitarra para el blues
Tener el tiempo libre y sin ningún apremio
No estar preocupado si es que se ha dejado embarazada a alguna muchacha
Saber que no se está enamorado
-siempre los enamorados escriben cosas tontas-
Tener la cama con un buen aroma para descansar después de haber escrito
O el apartamento aseado como un ritual de sanación
No esperar a nadie que interrumpa esa pasión que todos quisieran tener
Porque sé de mucha gente que quiere escribir sobre muchas cosas
Pero no lo logran, ¿falta de talento, o quizá nada les ocurrió?
Llenarse de historias si es que acaso se pueden elegirlas
Por ejemplo, dentro de mis elecciones estoy por fin libre de las circunstancias no escogidas
No pensar en qué pudo haber sido escrito como lo haría un referente
Simplemente ser dueño uno de sus propias palabras
Sé que cuesta llegar libre a los 47 años y solo necesitar escribir
¿Hay algo más urgente, una muchacha, una cita postergada, un pagaré con el banco?
¿Un retraso menstrual que perturba?
¿Un crimen que se calla o alguien que nos tiene siempre en la mira?
Para escribir solo se requiere haber sido un hombre a carta cabal
Tener la autoridad del que ha logrado salir de todo esto
Y al contemplar sus manos, sabe que están limpias
¿De dinero mal habido o sangre de inocentes?
De tantas cosas diría,
Porque pruebo de mi agua de soda y calo mi tabaco
Y estoy seguro que volvería a recorrer este mismo camino
Porque hay vidas que no se pueden repetir
Al menos la mía, que de otras noches o tardes
En este momento nada queda, ni los celos ni las soledades
Ni los despertares en los manicomios o la crudeza de las calles sin una moneda
Cuando no había manera de cómo retornar
Ya que para escribir, entiendo que no es necesario recorrer el mundo
Que mis ojos están llenos de imágenes completas
Y entre ellas he optado por elegir a voluntad lo que quise y quiero vivir
Para escribir.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


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