¿Y solo te abocas a escribir?, ¡ah, Escritor!, ¿y si te
enamorases?
¿Tendrías cabeza para escribir?
El amor, esa cosa que se asoma y se va con otra muchacha
Dudo mucho que exista una mujer invencible
Te diré, Mauricio, que haces muy bien en pensar así
Porque las mujeres solo joden, friegan la paciencia
Solo saben pedir
dinero para esto y lo otro
Y encima molestan de cualquier cosa
Uno de pronto mira a su alrededor y termina por exclamar:
¡Para qué me casé!, ¿era para esto?
Pero no, te vas de muchachas sin decir adónde vas
No pides permiso nunca a nadie cuando vas a hacer algo
Y tus horarios son a tu decisión, ya que puedes levantarte a
la que hora que quieras
Tu cama es solo tuya, si no deseas hacer el amor, no lo
haces
O si deseas ver un video porno, no hay nadie allí para
decirte que no
Pero es que creía que los escritores tenían un destino
trágico
Que se terminaban por quitar la vida
O que la mayoría murió sin conocer el amor
O una sola experiencia les hizo creer hombres sabios
Pero te has llenado de tantas experiencias
Y nos hablas con tanta autoridad de la Libertad
¿Qué dirán de ti los hombres impotentes que no pueden llevar
tu vida?
No bebes ni te drogas y desprecias el mundo nocturno
Al cual rechazas para hacer el amor con muchachas que apenas
han pasado los 20 años
Dinos pues Poeta, qué sabiduría es la tuya que no le teme a
la soledad
Y está por encima de las mujeres que odian
O los peligros que te son comunes y no te inmutan
¿Has hecho un pacto con Dios para escribir como un Hombre
Libre?
Qué te insta a escribir con tanta vehemencia
Y a tener un espíritu tan fuerte
¿No sabes que desde que empezaste a escribir,
Los que escriben han visto sus miserias y no hallan un camino
superior al tuyo?
Tus buenas horas nos exaltan y recuerdan lo mejor de la vida
Mientras afirmas con energía querer vivir 120 años
¿Es así de bella la vida para ti que deseas tanto vivir?
¿Cómo es pues un Hombre Libre, Mauricio, puedes explicarlo?
Sin embargo no había nada qué responderle
Contemplé el dolor en
su mirada clara
Y sin mucho misterio le respondí: “no te sientas herido por
lo que diga
Pero si puedes, díselo a los más jóvenes que recién empiezan
Que me gané el derecho a ser un Hombre Libre
Porque en el momento donde debía estar para hacer algo, lo
hice
Y así pagué mi derecho en esta ciudad y donde mi buen nombre
suena,
Que una cosa siempre tuve clara: no pude nunca darme el
derecho a ser cobarde
Cuando era necesario ser un hombre de verdad”.
Y supe que me odió con más intensidad
Y también supe que no debí haberle hecho caso
Pero así expreso mi verdad, cuando me preguntan
Cómo se puede ser, un Hombre Libre.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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