Apeado al bar, bebo mi agua de soda mientras una mujer guapa
se me acerca
-no tienes el aspecto de ser un hombre libre-
Le sonrío y le contesto lo mismo: tú tampoco eres libre
-¿y qué haces en un bar a esta hora de la noche solo
entonces?-
-¿tu mujer no te reclama nada?-
Enciendo un tabaco mentolado y pienso en que ella debe estar
haciendo el amor con otro
-¿me quieres decir que consientes que te sea infiel?-
Siempre he dicho que poca gente encuentra el equilibrio en
sus vidas
-digamos que yo también soy infiel y en este momento soy
libre-
-pero no pareces ser el tipo de hombre que quiera dejarla-
Pruebo del agua de soda antes de enterarme del todo con
quien trato
-¿eres celosa?- qué, ¿si yo soy celosa, por qué la pregunta?-
Ella se sienta en una banca a mi lado por fin y su actitud
es seductora
-es que es inteligente, sabe sostener conversaciones que a
mí me agradan-
-el sexo lo podemos tener con cualquiera, pero el diálogo
no-
Al escuchar eso se sintió eso: una cualquiera
-para mí también eres tú un
cualquiera-
Un enfado que fue breve- ¿ella debe ser muy interesante,
no?-
Calo mi tabaco y-¿has venido sola?-
-te conozco Escritor, te vi entrar y quise saber de ti, si
eres el que escribes-
-entonces sabes que no me gusta perder el tiempo-
Ella mira su celular, ve que tiene un par de horas para
hacer lo que le dé la gana
-¿y escribirás sobre esto?-
-escribiré-
Al salir del café sin saber el nombre de ella, nos fuimos a
un hotel
El apartamento es solo para la mujer inteligente
La que sabe sostener las conversaciones que me agradan.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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