viernes, 21 de junio de 2019

CUANDO ERAS INOCENTE





La muchacha me esperaba bajo la luz del poste y se sintió puta
-sentirse ansiosa ante la mirada de los que pasan en sus autos o-
-o tal vez quería sentirse puta, esperándome, para ver qué pasaba-
¡Me siento una puta, Mauricio, por qué demoras tanto!
Apagué el celular y pensé que no era mala la idea que se sintiera así
Y pensé en los que esperan a sus enamoradas cuando ellas parecen nunca llegar
-él siempre le grita desde el celular y está derrotado, se ha rendido-
-nada puede hacer mientras la ciudad significa seducción entre tantos varones-
Pasos pausados para sentir con claridad el olor a su sexo húmedo para cuando llegue
-la avenida es larga y oscura y ella está parada en una esquina, se siente puta-
Me detengo para prender un tabaco
Puedo imaginar cómo siente ella el latir de su útero como otro corazón más dentro de su cuerpo
Sus flujos empiezan a chorrearse entre sus paredes vaginales que parecen un infierno
Un auto se detiene, hay un hombre cuarentón dentro de él, la mira
Ella siente un espasmo llena de nervios y se aferra a su celular y luego lo guarda
Mira a todas partes y ve mucha gente pasar y siente que todas la miran
No los hombres, sino, las mujeres
-no, yo nunca sería una puta-
Medita sobre el precio de otras muchachas muy bellas
Ya ha meditado sobre el precio mientras siente cómo sus bragas están totalmente mojadas
-el olor, ese olor que se expande por toda la avenida o solo por sus fosas nasales-
El semáforo sigue en rojo pero el tiempo es una eternidad
-500 soles finalmente  ha dicho sin darse cuenta en qué momento lo dijo-
El hombre del auto sonríe y le alcanza una tarjeta: soy casado, disculpa
Mi esposa me espera y eso es un gran problema para mí
La luz del semáforo cambia y ella quiere llorar por lo que ha hecho
-¡Eres una mierda, Mauricio, me has hecho sentir una puta!,  dice desde el celular-
Estoy frente a ti, al otro lado de la acera, entonces, ¿aprendiste a hacer el amor de otra forma?
Ella se enfada y da la media vuelta, se marcha y la dejo ir
Dos horas después mientras escucho Scorpions desde mi cama ella llama
-¿Puedes venir a recogerme?, no tengo valor para salir sola de aquí-
Tomo un taxi, la dirección es de un hotel discreto donde me conocen
500 soles solo se consigue la primera vez le digo
Yo pago normalmente 20 soles con las primerizas
-no decimos nada, estamos de ruta a mi apartamento-
Prendo otro tabaco. Nada ha pasado.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco






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