La muchacha me esperaba bajo la luz del poste y se sintió
puta
-sentirse ansiosa ante la mirada de los que pasan en sus
autos o-
-o tal vez quería sentirse puta, esperándome, para ver qué
pasaba-
¡Me siento una puta, Mauricio, por qué demoras tanto!
Apagué el celular y pensé que no era mala la idea que se
sintiera así
Y pensé en los que esperan a sus enamoradas cuando ellas
parecen nunca llegar
-él siempre le grita desde el celular y está derrotado, se
ha rendido-
-nada puede hacer mientras la ciudad significa seducción
entre tantos varones-
Pasos pausados para sentir con claridad el olor a su sexo
húmedo para cuando llegue
-la avenida es larga y oscura y ella está parada en una
esquina, se siente puta-
Me detengo para prender un tabaco
Puedo imaginar cómo siente ella el latir de su útero como
otro corazón más dentro de su cuerpo
Sus flujos empiezan a chorrearse entre sus paredes vaginales
que parecen un infierno
Un auto se detiene, hay un hombre cuarentón dentro de él, la
mira
Ella siente un espasmo llena de nervios y se aferra a su
celular y luego lo guarda
Mira a todas partes y ve mucha gente pasar y siente que
todas la miran
No los hombres, sino, las mujeres
-no, yo nunca sería una puta-
Medita sobre el precio de otras muchachas muy bellas
Ya ha meditado sobre el precio mientras siente cómo sus
bragas están totalmente mojadas
-el olor, ese olor que se expande por toda la avenida o solo
por sus fosas nasales-
El semáforo sigue en rojo pero el tiempo es una eternidad
-500 soles finalmente ha dicho sin darse cuenta en qué
momento lo dijo-
El hombre del auto sonríe y le alcanza una tarjeta: soy
casado, disculpa
Mi esposa me espera y eso es un gran problema para mí
La luz del semáforo cambia y ella quiere llorar por lo que
ha hecho
-¡Eres una mierda, Mauricio, me has hecho sentir una puta!, dice desde el celular-
Estoy frente a ti, al otro lado de la acera, entonces,
¿aprendiste a hacer el amor de otra forma?
Ella se enfada y da la media vuelta, se marcha y la dejo ir
Dos horas después mientras escucho Scorpions desde mi cama
ella llama
-¿Puedes venir a recogerme?, no tengo valor para salir sola
de aquí-
Tomo un taxi, la dirección es de un hotel discreto donde me
conocen
500 soles solo se consigue la primera vez le digo
Yo pago normalmente 20 soles con las primerizas
-no decimos nada, estamos de ruta a mi apartamento-
Prendo otro tabaco. Nada ha pasado.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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