A mí me han dicho que el amor es una maldición que hace
sufrir
O que las personas enloquecen a falta de amor
-los he visto caminar desesperados por las calles de los
locos pidiendo amor-
-también las he visto a ellas preguntándose: ¿y ahora qué
sigue si ya no me gusta el sexo?-
Naturalmente unos se conforman con el silencio
Otros nos frustramos luego de varias horas de sexo continuo
sin poder eyacular
-he visto esos rostros impotentes de las muchachas sintiéndose
culpables por ello-
Lo cierto es que algunas personas te dicen que has nacido
para alguien
¿Es eso que llaman: destino?
Tu rostro cuando tengas 100 años merece amor
-o en el mejor de los casos: compañía-
Ríes y sonríes porque tienes 16 años y en el día a día eres feliz
-la gente piensa: con 10 años de placer puedo morir
tranquila-
Ella fuma el tabaco desde su ventana en otra ciudad y no
sabe qué ocurre
-nos mortifican las preguntas sin respuestas-
-una pregunta es todo lo que se requiere para no negar la
existencia-
-los que niegan la existencia algo debe haberles pasado: lo
atroz otros dicen-
Mientras tanto en los bulevares las muchachas juegan a la
vida
-el tonto no sabe que para ella hay 20 muchachos-
-la tonta no sabe que para el hombre las mujeres nunca se
acaban-
Pero, ¿cómo es así?, se pregunta mi lector
¡Ah!, o te curas de manera fulminante y así de golpe
O sufres la convivencia donde ya no sabes quién eres
-hay que lavar los platos, hay que pagar la hipoteca, los
niños y el viaje de vacaciones, en fin-
Apenas cierras los ojos y sabes que fue un segundo de paz
Para volver a lo mismo: el piso que hay que limpiar o la
basura a botar
Pero, en qué pensaron los que se unieron para siempre
-¿y me amarás cuando ya no sea atractiva?-
Y decimos sí, que eres perfecta, que todo es para siempre
Mas las leyendas solo son eso: explicaciones para las
hormonas
Está demás decir que nadie come perdices.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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