Que qué fue de ella, me hablas de todas las muchachas que no
pude rescatar
Es que a veces uno a lo mucho puede rescatarse así mismo
Mira que el amor fue una experiencia aplazada por ellas
Creo que lo hicieron para que las siga pensando como solo se
piensa con ternura
A una muchacha, una muchacha que ya no lo es
Y que en sus primaveras de soledad, ahora me leen
Como cuando hablaba de amor sin saber lo que era el amor
Con esas frases que eran más poesía que algo entendible
Porque hablaba y no paraba de hablar pero le daba un
significado extraño a las palabras.
Un muchacho difícil de amar, ¿no?
Creo que solo era un muchacho de libros y besos
Solo en los besos y el cuerpo a cuerpo nos entendíamos
Las demás horas era un muchacho indescifrable
Una locura insoportable y fascinante.
Y fui todo lo que se esperó de mí y, soy el que debe
retratar esa memoria
Como cuando me sentaba frente al mar y esperaba respuestas
Algo muy diferente a hacer el amor por una hora y luego
marcharse
Para tomar mi camino de regreso a mi apartamento y
descansar,
Sí, sé que llevo una vida privilegiada y en ello hallo sosiego
Creo ser el potencial hombre que se habría divorciado al
primer mes de casado
No creo haber sido un buen padre y no porque tuviera una
mala conducta
Mis convicciones están al margen y eso jamás le heredaría a
un hijo mío,
¿El silencio?, agradable silencio y mi propio tiempo
¿Quién a sus casi 48 años puede escribir calmadamente sin
temer ser molestado?
Sin duda, a alguien que le pase lo mismo, sea varón o mujer
Le pueda resultar interesante y es que hay tanta gente que
no se casó
Hay tanta gente que sigue leyendo poemas o relatos o novelas
Tanta gente que ama su libertad y quiere tener la certeza
que no se equivocó
-pruebo un poco de la jarra con café que está a mi lado
mientras escribo-
Y recuerdo la inocencia de esas muchachas que ya no están
De cuando escribía poemas y relatos que eran difíciles de
comprender
Propios de quien desde ese entonces tenía su propio mundo
Y estaba destinado a ser leído por los solterones y
solteronas
Que desdeñamos el sexo al paso
Y solo queremos disfrutar de un atardecer plácido
Si acaso se dijera algo que no está escrito por otros
autores
Si acaso la integridad no se hubiese perdido
Antes de ceder a las frases malintencionadas del fracaso.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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