A la orilla del río solo el agua corría
Podía recordarla desde su propio silencio
En tardes como ésta, el silencio se hizo poesía
Para entender la quietud de las horas
Un cielo gris y la compañía de los recuerdos
Podía tomar el bus hacia la casa de citas
Pero me retenía el barullo del río
Ya no tengo idea a cuántas muchachas les he hecho el amor
De si me esperan hoy o esperen a otros
Preferí pensar en las muchachas que conocí
En las Bibliotecas o la universidad
En las veces que me negué a casarme
En mis experiencias del amor que fueron muchas
En esta libertad de hombre soltero que está tranquilo
Mis ojos avisaron aves de la temporada
Como si fueran libros novedosos y veraces
Saqué mi mamotreto como sI me desentendiera del celular
Revisaba números de otras muchachas que no llamaba nunca
Había fotos guardadas de algunas que estuvieron de paso
Esos diálogos que fueron a su tiempo
Esos amores que solo pudieron ser a cierta edad
Con mi bolígrafo escribí unas líneas
Acompañando los escritos con dibujos de mi niñez
Los amigos deben estar bien lejos y debe ser así
Nadie se queda al lado de uno para siempre
Todos partimos hasta perdernos dentro de la vida
Otras ciudades con otras personas y nuevas amistades
Esas experiencias que llenan libros que nunca serán escritos
Quizá la vida no fue buena con muchas de ellas
Nadie sabe de las tardes de otras personas en soledad
Ni de los arrepentimientos o la ternura perdida
Guardé mi mamotreto y el bolígrafo
Mis manos cogieron unos guijarros húmedos
Su geometría era perfecta y debían quedarse allí
Tomé una foto para no olvidarme del momento
Me levanté y en camino de retorno
Me pregunté qué fueron de esos años de querer hacer la
revolución
No, ya había pasado mucho tiempo
Eran las horas de la paz.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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