La memoria puede ser una muchacha
a la cual le hice el amor
De la cual me expreso con
simpleza
-es tan simple hacer el amor y es
tan dura la noche en soledad-
Y sin embargo de ser memoria
ahora soy palabras
Y de ser palabras he sido
orgasmos y si no es esto poesía
Volveré a hacer el amor, hasta
entender no el acto
Sino la poesía en dos cuerpos
dinámicos, antes que gane la muerte.
No es la noche que llega cuando
la paz se ausenta
Soy un hombre de memorias para
las noches
Así es plácido escribir, dejando
el día para los hombres de sol
O para los que el tiempo es
fugaz, fenómeno extraño que no ocurre a estas horas.
Ni tú, ni ella, ni todas, sino
las que serán las siguientes memorias
A pesar que me reclamen sus
nombres, desde mis escritos
Que de ser sincero, poco importan
los nombres ante el buen amor
Cuerpos perfectos de muchachas
jóvenes que solo quieren placer
No histéricas alucinadas que
nadie quiere amar
Ni mucho menos pensarlas para
toda una vida,
Pero en mi espléndido madrugar
escribiendo
Ya no necesito la calle y su
silencio o los bares y las desubicadas
Hay más calma en el ejercicio de
este escribir
Y mérito del que ha amado a
muchas sin haber perdido el corazón
Porque poseo y no retorno, a
pesar de ser sincero
Que lo que diga es cierto, tan
cierto como un potente orgasmo
Y un trato donde yo no necesito
más
Y si esto no es simple, vaya
usted a porfiar en su desgracia
Y quédese con una sola para saber
de las desdichas y otras penas
Que si desea ser un hombre
obediente, su vocación es respetada
Mas tenga en cuenta que ya no
tendrá memoria
O permiso para tenerla, ni muchos
menos calma cuando el pecho se agite
Porque sueña el que puede y
recuerda el que tiene qué en su memoria
Que hacer el amor como a uno le dé
la gana y le plazca
Se puede sin tener que estar con una sola,
Hay que ser novato o muy
solitario para tomar lo primero que venga
Que ya te advierten: “tengo mal
humor y me aguantas”
Y entiendo eso como un acto de no
amarse nada
De temerle a las horas de este
ahora
Cuando el Poeta ya ha escrito:
El amor no es una sola mujer
Y si no lo supo, fue siempre así
Desde el origen de los tiempos,
buen hombre, obediente.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados
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Julio Mauricio Pacheco Polanco
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