En el 2005,
en el poemario, Los Cantos de la Maldición, escribí: “en todos los hombres se
repite el mismo propósito”
A mis 54 años
alcancé el saber de ese párrafo
Es que
alguien aquí en Perú debe lograrlo
Porque en
otras culturas del mundo
Se practica
la longevidad feliz
Pueblos superlongevos
donde nadie habla de la muerte
Si acaso no
la conocen y
Se mantienen
firmemente jóvenes.
Perú es un
país muy rico en recursos
Pero la
riqueza con la que contamos, no nos pertenece
Y esto ha
sido así desde siempre
Desde la
época de la colonia
Sin que nada
pueda hacerse al respecto.
En mi caso,
se me ha dado libertad
No para
salvar la política del país
Sino, para
demostrar lo que he escrito
Que aquí
también se puede promover la cultura de la superlongevidad
Sin someterse
a tratamiento crueles
Por parte de
despiadados médicos que ven en la salud, un gran negocio.
Soy el que
resume las esperanzas de este lado de Sur América
El Impoluto e
Incorruptible
El que
cuestiona lo incuestionable
El que se
evade estudiando por décadas
El que usa Facebook
como terapeuta
No sus IA,
sino, su plataforma
Cada vez que
deseo hablar
Cada vez que
deseo expresar mis pensamientos
Como intelectual
Como varón
libre
Dentro de
esta sabiduría que va contra la cultura de la muerte
Ese constructo
social que maldice a este lado del mundo
Si tal vez
sea esa la única verdad de la cual se privó al ser humano
Y haya dado
en ésta
Para proclamar
a nivel global que
No creo en la
muerte
Creo en la
vida
En la salud
que no tiene miedo a nada
Desde mi
cualidad de contar con pensamientos sin restricciones
Es decir,
Poder crecer
Como pocos lo
han hecho
En este lado
de los continentes
No hay comentarios:
Publicar un comentario