Lo siento, prefiero sentarme a la puerta de mi apartamento por las
mañanas para guardar silencio, tomar mi bebida refrescante preferida, fumar mi
cigarrillo mentolado y, no ser molestado por nadie, así soy feliz
Suelo poner música desde mi ordenador, para sentirme más augusto, algún
pensamiento me hace reflexionar y sé qué estudiaré por la tarde sin ser
molestado: se llama soledad feliz
Tener casi 55 años y ver pasar muchachas muy bellas, no quiere decir que
quiera estar con ellas, el amor es ese engaño del cual todos los hombres se
terminan por arrepentir tarde o temprano
Suelo ver muchachas muy bellas haciendo el amor en videos para adultos,
algunas veces me autocomplazco, otras sólo lo hago por distracción, como si uno
estuviera viendo una película que sea mejor a Orgullo y Prejuicios o Lo que el
viento se llevó, creo que hay más arte en esos videos para adultos que en
películas muy serias de momentos de la historia donde lo inevitable aparece
para complicarnos la existencia
Me agrada ducharme antes de dormir sin tener que pensar que el siguiente
día, será un día de mierda, ¡cómo se siente la palabra “mierda” cuando ha sido
bien dicha! Luego de ducharme, me hecho mi colonia Varon Dandy y así me echo en
la cama para cubrirme con mi edredón favorito. No hay nada qué me ponga en
sobresaltos, nadie a quien llamar, nadie a quien necesitar, estoy preparado
para ello: dentro de 10 años las personas que conozco habrán cambiado más,
curiosamente yo sigo siendo el mismo de cuando fui niño: un Cosmos sólo para mí
Todo amor duró mientras se fue ignorante. Esos románticos que se casaron
más de 3 veces tuvieron mucho dinero para hacer realidad lo que pude haber
hecho yo 5,000 veces si hubiera tenido tanto dinero como centurias de vida
A veces tengo el presentimiento que mi vida habría cambiado si hubiera
tenido un hijo muy parecido a mí, tengo esa impresión de ver sus ojos muy
parecidos a los míos, con esa mirada escrutadora que no le teme a nada y sin
miedos pregunta sobre el por qué de las cosas, entonces apago la luz, sé que se
salvó de no venir a este mundo, estoy en paz, puedo dormir
Qué me retiene aquí, la inercia, sé que en un abrir de ojos el tiempo
pasará, como décadas en segundos, que una mañana será muy duro estar de pie,
pero eso me tiene sin cuidado: una fuerte sobredosis de morfina como para tener
el sueño eterno muy garantizado y ningún signo vital: se llama, eutanasia o, el
derecho de decir, hasta aquí, ya basta, estuvo bueno pero no va más
Ese silencio dentro de la oscuridad es una experiencia muy hermosa
cuando sabes que estás con la consciencia tranquila, es como un ritual donde
todo parece volver al primer origen, diré del Cosmos o lo desconocido, entonces
me quedo contemplando con los ojos bien abiertos lo oscuro y la paz se hace más
intensa
¿Preocuparme por el Perú? Todo el mundo sabe que este país es un Estado
Capturado. Fueron cooptadas las instituciones que debían protegernos. ¿Oscuros
tiempos para mi país? El poeta Martín Adán exclamó una vez hace tiempo: ¡vaya,
por fin hemos vuelto a la normalidad, hay Gobierno Militar! No, no hay nada que
pueda hacer, la insurgencia no conduce a nada, los líderes políticos (¿en
realidad son líderes de algo?) sólo saben acusar lo que está mal en mi país,
pero son incapaces, no saben cómo solucionar los problemas de los cuales tanto
se quejan los peruanos, no sé, ¿pasa lo mismo en tu país? (La FIFA dice que
hace feliz a todos los países del mundo)
Lo siento, no estás dentro de mis planes, renuncia cuanto antes a mí, no
quiero ser tu hombre perfecto, quiero ser el dueño de mi vida, no el obediente
de una mujer que pretenda decirme cómo debe ser un hombre, si todo está
desconfigurado y, nada contenta a las mujeres ahora. Lo mío es estar en paz y
escribir, dá la vuelta en tu camino, muchacha, no soy juguete de nadie, menos
un donante de esperma
Mantener la paz es mi estilo de vida, es todo un arte saber sobrellevar
el silencio cuando el alma está aquietada, sosegada, diré que la tranquilidad
es mi estar, no el poder o el ansiar riquezas que no me sirven, lo que tengo
basta, como este momento en que me siento a escribir, sin exclamar con
ingenuidad otra vez: ¡la vida vale la pena!, no, esos frenesís, son propios de
experiencias que se deben superar, vivirlas en su momento, sí, pero no insistir
en lo necio: toda frase que deba decirse en su momento, es perdonada por
carencia de experiencia
No esperar a nadie, saber que no tiene por qué sonar el celular, nadie
tampoco tendría por qué llamarme, no tengo deuda con el mundo, ¿agradecido?,
debería, pero eso no garantiza que algún zopenco infeliz quiera hacerme pasar
un mal rato que sé de inmediato cómo resolver, sin que me inmute o pierda mi
centro o control
Entonces, sólo escribir, o sentarse a ver pasar la mañana, saber que se
puede, así las vivencias de las demás personas sean muy diferentes, sin que
tenga responsabilidad alguna yo, ni culpa, por cierto.
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