Dijeron en la pandemia que, a mi media naranja, todo el mundo ya le
había hecho el amor. En realidad nunca me importó ello, porque la descarté de
inmediato. Todos los días veo muchachas muy bellas dispuestas para el amor,
¿por qué debería darle mis afectos a una mujer perdida?
Dijeron que He-Man se había olvidado de hacer el amor y, las mujeres
festejaban ello desde las redes sociales, ¿cómo debo olvidar ello?
Todo lo que se hace, se paga. Pocos meses después, rogaron por casarse a
ciegas, con el primer hombre que les propusiera matrimonio y, este llamado fue
desde las redes sociales.
Muchas se volvieron lesbianas, otras se hicieron cirugías y llenaron de
tatuajes como animales. La mayoría se prostituyó con el argumento de tener un
patrocinador que les daba todo a cambio de placer.
Fue una guerra sin cuartel, ¿qué reveló esto? Porque pensaron que sólo
bastaba su presencia para merecerlo todo, así nos hicieron sentir la soledad
extrema.
Han pasado los años y nada quedó de ellas, apenas restos de una guerra
que perdieron: no lo vuelvan a intentar, no queremos más guerras de sexos, ya
tuvimos como presidente a una mujer y sabemos, son más corruptas que algunos
hombres.
Silencio en las noches para los hombres de paz. ¿Te dejaron sola? ¿Has
meditado el por qué?
Porque las mujeres beben desmedidamente y saben, han perdido el corazón.
Destruyeron el espíritu gregario en el mundo. ¿No debieron manifestar el don de
los protectores natos que defienden a su grupo humano? ¡Bah!, quisieron la
destrucción de todo.
¡La guerra fue hacia cada uno de nosotros los varones! Estoy vivo para
testimoniarlo, para recordarle al mundo de lo que ocurriera en tiempos oscuros,
cuando más se necesitó de la unión entre seres humanos.
Observo, callo, no digo nada, pero dentro de mí, sé de lo que son
capaces, ya lo demostraron en el momento verdadero.
En esa generación, el amor murió. Han pasado 6 años de entonces y, han
surgido otras nuevas, con diferentes formaciones y valores. Es el tiempo en que
nosotros los varones podemos volver a elegir.
Es cierto que no me casaré ni tendré hijos, pero he conocido muchachas
que valen la pena, castas, ¿tú eres casta o virgen?, he conocido muchachas
mucho más altas de mi 1,84m de estatura de ojos más claros y transparentes que
los grises, muchachas que ni siquiera se tocan. ¿Pueden ustedes competir con
ellas? Porque mientras ustedes se acostaron con todo el mundo, otras oraron por
salvar al mundo y ahora están dentro del mundo, sin buscar un patrocinador, sin
tatuajes ni cabello teñido de colores, ¿qué me pueden decir de todo esto? Porque
supe esperar y no morí, si soy el escritor que escribe sobre la memoria de
estos tiempos.
Hay generaciones de mujeres destinadas al olvido, como las feministas y
la comunidad LGTBI+ dirigidas por activistas que fueron prostitutas y lesbianas
y, vieron un gran negocio en su activismo.
¿Pensaron que nos rendiríamos, que rogaríamos por compañía femenina? Pasé
5 años sin que ninguna mujer me diera el habla, ofendido por ser ultraviril por
antonomasia, condenado a la peor de las soledades.
Y estoy erguido sin haber perdido mi honor.
¿Qué ha quedado de ustedes?
La respuesta es nada.
Hay nuevas generaciones de muchachas en el mundo. Ustedes ya no cuentan,
si el ser ignoradas sean el precio que paguen, por todo lo que hicieron.
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