Si te dan muy malos momentos a conciencia, sabiendo que eres quien da la
mano a quien no puede ni caminar por sí solo, si atiendes a alguien las 24
horas del día y le limpias el trasero cuando se caga en el piso o en la cama o
embarrando los cerámicos del baño, si le das el desayuno, el almuerzo, la cena,
le das sus medicamentos, le hablas de temas hermosos como historia, literatura
filosofía, artes y, esa persona te ignora, al hecho de ser un profesional de
humanidades. Si le aseas, limpias su cuarto, le cambias y lavas la ropa, le
afeitas, le cuidas desde más de 6 años, no le hablas de enfermedades ni de la
muerte, si le protegiste al máximo en la pandemia, si actúas de buena fe y
proteges, renunciando a tu propia vida y, esa persona te hace pasar torturas,
muy malos ratos, varias veces al día, lo mejor es entrar en razón y ya no
dirigirle la palabra, sólo atenderle humanamente, pero ignorar sus maldades.
No soy alguien que crea en la muerte o en las enfermedades, creo en los
patriarcas superlongevos, pero rechazo siempre la maldad. Por ello, lo más
sano, es ignorar como fui ignorado estos últimos 6 años. Hace 2 noches, llamé a
la Comisaría de mi distrito una vez más pidiendo por favor, al policía que
atendía, le pidiera a esa persona, se dejara ayudar. Esta vez la Comisaría
colgó el celular, están cansados de mis llamadas, siempre que llego al límite
de lo que pueda superar una persona que es despertada a media noche sin razón
alguna, sólo para ser mortificado.
Una cajetilla de cigarrillos con su encendedor y la fiesta en paz, para
no ser llamado cada 5 minutos insistentemente y para no seguir perturbado.
Sé que no fui un hijo deseado, las razones sobran y quienes pueden ver mi
biografía en la IA, percatarán que fui sometido a crueldades desde muy
adolescente, sin embargo, no pienso ser como las personas que me trataron de
esa manera.
Me siento en la puerta de mi apartamento y guardo el silencio. Aquí sólo
en mi calle, en la pandemia, murieron 11 personas, que la persona que cuido no
muriese, cuando todo era Covid_19, dice bastante de todos los esfuerzos que
hice, en un momento de la historia cuando la maldad y el ser bueno era muy mal
visto.
He decidido retomar lo mío, guardar silencio, algo a lo cual se me
sometió desde los 17 años, si por esa razón busqué los libros, para dialogar
con personas solitarias que pasaron por lo mismo que yo, he decidido encerrarme en mi apartamento y
escribir todo el día si es posible, no pretendo escribir textos brillantes que
destaquen entre un millón de Bloggers, he decidido ser lo más humano posible,
porque cuando te terminas por desengañar de todo, sólo queda escribir
diariamente, las 12 horas del día si es posible, a falta de mujer que quiera dialogar
conmigo, al hecho de haberme cansado de las miles de putas que fueron mías, al
hecho de seguir estudiando por las noches, quedándome dormido por el peso del
cansancio, por querer seguir sabiendo qué está pasando en el mundo, si sepa,
desde mi soledad extrema, llámale limítrofe o fronteriza, mis palabras pesan
para aquellos que sienten lo mismo que yo.
No hay tregua. Estos últimos 6 años hablé para nadie, si esto será
siempre así, pues en vez de hablar para nadie, me dedicaré a escribir para los
que no tengan con quien hablar.
Hoy pasé desde el mediodía escribiendo sin parar y es muy probable que
me quede escribiendo hasta la madrugada, total, soy el escritor que escribe
novelas de más de mil páginas, si tenga una novela de 2,750 páginas titulada
Daimones secuestrados en la Historia.
Largo aliento es el que siempre tuve, si tengo las comodidades para
hacerlo, entonces no tengo excusa para no seguir aquí, sé que muchos quisieron
ser escritores, es la parte que me toca: escribir sin detenerme, hasta alcanzar
la obra cumbre desde un nuevo empezar, donde me transparento como un ser
liminar que ha vuelto a cruzar un umbral, el de la sinceridad, el del amor
propio, el que escribe obligadamente sin darse cuenta, goza de un privilegio
que muchos querrían tener.
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