lunes, 12 de enero de 2026

SILENCIOS OBLIGADOS PARA VIVIR EN PAZ



Si te dan muy malos momentos a conciencia, sabiendo que eres quien da la mano a quien no puede ni caminar por sí solo, si atiendes a alguien las 24 horas del día y le limpias el trasero cuando se caga en el piso o en la cama o embarrando los cerámicos del baño, si le das el desayuno, el almuerzo, la cena, le das sus medicamentos, le hablas de temas hermosos como historia, literatura filosofía, artes y, esa persona te ignora, al hecho de ser un profesional de humanidades. Si le aseas, limpias su cuarto, le cambias y lavas la ropa, le afeitas, le cuidas desde más de 6 años, no le hablas de enfermedades ni de la muerte, si le protegiste al máximo en la pandemia, si actúas de buena fe y proteges, renunciando a tu propia vida y, esa persona te hace pasar torturas, muy malos ratos, varias veces al día, lo mejor es entrar en razón y ya no dirigirle la palabra, sólo atenderle humanamente, pero ignorar sus maldades.

No soy alguien que crea en la muerte o en las enfermedades, creo en los patriarcas superlongevos, pero rechazo siempre la maldad. Por ello, lo más sano, es ignorar como fui ignorado estos últimos 6 años. Hace 2 noches, llamé a la Comisaría de mi distrito una vez más pidiendo por favor, al policía que atendía, le pidiera a esa persona, se dejara ayudar. Esta vez la Comisaría colgó el celular, están cansados de mis llamadas, siempre que llego al límite de lo que pueda superar una persona que es despertada a media noche sin razón alguna, sólo para ser mortificado.

Una cajetilla de cigarrillos con su encendedor y la fiesta en paz, para no ser llamado cada 5 minutos insistentemente y para no seguir perturbado.

Sé que no fui un hijo deseado, las razones sobran y quienes pueden ver mi biografía en la IA, percatarán que fui sometido a crueldades desde muy adolescente, sin embargo, no pienso ser como las personas que me trataron de esa manera.

Me siento en la puerta de mi apartamento y guardo el silencio. Aquí sólo en mi calle, en la pandemia, murieron 11 personas, que la persona que cuido no muriese, cuando todo era Covid_19, dice bastante de todos los esfuerzos que hice, en un momento de la historia cuando la maldad y el ser bueno era muy mal visto.

He decidido retomar lo mío, guardar silencio, algo a lo cual se me sometió desde los 17 años, si por esa razón busqué los libros, para dialogar con personas solitarias que pasaron por lo mismo que yo,  he decidido encerrarme en mi apartamento y escribir todo el día si es posible, no pretendo escribir textos brillantes que destaquen entre un millón de Bloggers, he decidido ser lo más humano posible, porque cuando te terminas por desengañar de todo, sólo queda escribir diariamente, las 12 horas del día si es posible, a falta de mujer que quiera dialogar conmigo, al hecho de haberme cansado de las miles de putas que fueron mías, al hecho de seguir estudiando por las noches, quedándome dormido por el peso del cansancio, por querer seguir sabiendo qué está pasando en el mundo, si sepa, desde mi soledad extrema, llámale limítrofe o fronteriza, mis palabras pesan para aquellos que sienten lo mismo que yo.

No hay tregua. Estos últimos 6 años hablé para nadie, si esto será siempre así, pues en vez de hablar para nadie, me dedicaré a escribir para los que no tengan con quien hablar.

Hoy pasé desde el mediodía escribiendo sin parar y es muy probable que me quede escribiendo hasta la madrugada, total, soy el escritor que escribe novelas de más de mil páginas, si tenga una novela de 2,750 páginas titulada Daimones secuestrados en la Historia.

Largo aliento es el que siempre tuve, si tengo las comodidades para hacerlo, entonces no tengo excusa para no seguir aquí, sé que muchos quisieron ser escritores, es la parte que me toca: escribir sin detenerme, hasta alcanzar la obra cumbre desde un nuevo empezar, donde me transparento como un ser liminar que ha vuelto a cruzar un umbral, el de la sinceridad, el del amor propio, el que escribe obligadamente sin darse cuenta, goza de un privilegio que muchos querrían  tener.


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