
Vaya días de tranquilidad, así sí se puede escribir sin tener que estar tomando Clonazepanes o llamando a mi psicólogo de cabecera a quien por cierto, sólo le llamé una vez en 6 años. Sé que mucha gente mandó a la mierda la resiliencia y, les doy la razón, soy soltero, mi única obligación es cuidar de mi padre las 24 horas, poder dedicarme a estudiar con placer y, luego, escribir como un bendito. Veo y converso con personas maduras que hacen lo posible para salir adelante, algunos lo han logrado y no se complican mucho la existencia, otros pueden estar malhumorados todo el tiempo, pero percato que son formas de ser.
Puedo sentarme por ello a escribir todo el día, para luego volver a estudiar y escribir toda la noche hasta que sean las 4 de la mañana, casi las 5, para reparar energías y, empezar el día con muy buen ánimo.
Las siestas después del almuerzo me hacen bien. Escuchar música mientras escribo, también, por ejemplo ahora estoy escuchando a Deep Purple. No sé inglés, pero la frecuencia que me transmiten sus canciones me ayudan para expresarme con más claridad, si este día este escribiendo sobre tópicos normales, nada de vesanias ni relatos trágicos, más bien sobre temas comunes a personas que leen textos donde recuerdan qué es lo normal, cómo es la vida en otras partes del mundo, cómo se puede estar en paz sin desear el mal, con todo el peso que tiene la palabra y, la influencia de alguien que llega a diferentes partes del mundo, si así escriba ahora, dejando de ser denso, esperando las horas de la noche para ir hacia lo truculento, horas donde las personas no es que tengan problemas para dormir, sino, amen la oscuridad de la noche, esas horas donde la vigilia mantiene la mente sin pensamientos y, hace que busquen mi Blogger para pensar lo que escriba, si por fin me estén leyendo mucho en mi país, más que en USA, Irlanda, Suecia, Alemania o China.
Sé que no estoy dentro del canon literario de Perú, que soy en escritor contemporáneo cuya abundante obra se caracteriza por ser digital, si deba tener a estas alturas, otro libro de unas 600 páginas para publicarlo en Amazon, por ser mi costumbre, cada mes, publicar libros con escritos de largo aliento.
No son escritos rencorosos, ni de desamor o despecho, tampoco diatribas que ansían venganzas o gritos al cielo donde me rebele contra lo inexistente. Muchas décadas de estudio me dicen que estamos totalmente solos en el Cosmos y, sobre esto, muchos agudos pensadores supieron y, lo escribieron en difícil, como para no atormentar a los creyentes, ni a sus mecenas o protectores.
Sé de mis novelas de lectura imposible y obligada, de mis testimonios cuando debieron ser dados, de enfrentamientos desiguales ante los Colosos del Mundo o el mismo destino, ¿se llama valía?, debe ser una valía común, estoy rodeado de gente fuerte que sabe sonreír aún en los momentos más duros que pueda atravesar la humanidad.
(He visto en los ojos de las personas, historias interesantes que proyectan calma, quietud o paz ganada, de ello aprendí y por eso sigo aquí)
Entender por ejemplo los silencios guardados por mi padre, memorias donde él está componiendo melodías para ser tocadas con su trompeta. ¿Tanto me costó entender que dentro de él sólo hay música? Caso curioso y propio del carácter, porque dentro de mí, todo el tiempo en vez de pensar, estoy escribiendo y conteniendo el impulso, hasta llegar a esta hora en que puedo escribir a mis anchas, en plena libertad.
Sí, todo el tiempo estoy conteniendo mis ganas de escribir, inclusive cuando el sueño me vence y los párpados me dicen que más puede el cansancio que el deseo de escribir, ¿cuesta entender que 24 horas del día no alcanza para escribir todo lo que uno desea escribir?
Es hora de dar una pausa, debo darle la cena a mi padre, es un caldo de gallina bien caliente como para hacer de este frío con lluvia, un estar agradable, si luego retorne a lo mío, seguir escribiendo, como si fuera un permanente orgasmo, como está escrito en mi novela Un Hombre Soltero: “escribir para mí, es un permanente orgasmo”.
Qué bueno es reconciliarse con la vida y el mundo, sobre todo cuando éste se pone en sintonía con uno, con lo mucho de falta que me hacía, porque esto es lo que necesitamos todos, ¿te estoy recordando tus propósitos de vida?, ¿te reafirmo que no todas las vidas son iguales pero sin embargo, pueden ser sobrellevadas dentro de lo esperado o mucho más?
Siempre habrán respuestas sin resolver. Será una constante el interrogarnos de nuestro estar aquí, del propósito de todo esto. Hay años donde mueren todos los dioses, inclusive el más allá. He supervivido a ello y sé de pérdidas de la humanidad entera. Por ello no canto victorias ni me atribuyo glorias que para mí, son vanidades o superficiales frívolas en su total redundancia. Soy la memoria de quien no está dentro de un sistema que en cualquier momento lo desequilibra todo, sin consultarnos, si desde las élites, alguien se niegue a responder por todo lo que pasa en el mundo, por saber que somos una humanidad que no estará nunca preparada para eso llamado: sociedad feliz, dicho en otros términos, la utopía, un fin humano que se ha propuesto de diferentes maneras a lo largo de la historia, sin que nada haya salido bien, por el factor humano, es decir, por lo inesperados que podemos ser, ante planes mayores, planes que siempre echamos a perder, a veces, involuntariamente, diré, la mayoría de veces.
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