miércoles, 29 de noviembre de 2017

HISTORIAS QUE NO SE CUENTAN








No, nunca te dirán cómo lo lograron. Tampoco te darán una oportunidad a menos que les des lo que ellos te pidan, normalmente es como en los tratos con la mafia: pedirte sacrificar a alguien que quieres mucho para que les demuestres su lealtad. No te fíes de las personas que son muy educadas e ilustres, un rostro que inspira confianza es el rostro necesario para estafar y, una persona muy educada e ilustre te brinda tranquilidad, crees estar tratando con alguien con valores y principios morales, lo que no sabes es que los ladrones de verdad son los más educados y atentos. Si quieres algo, te va a costar muy caro, más de lo que crees y, no vas a tener tiempo para disfrutar de lo que ganes, porque tu libertad la vas a perder y serás un esclavo de quien pensaste, te daría una oportunidad para poder ser feliz.
¿Me dices que estás harto o harta de tus padres, que todo el tiempo te están dando órdenes?, ¿me dices que quieres ser libre?, pues ve entonces a estudiar y trabaja a la vez para que pagues tus alimentos, educación, habitación, salud y tanto jodido rollo que existe y que tus padres pagan, porque seamos sinceros, tú quieres ser libre para emborracharte todos los días, para drogarte y hacer lo que se te dé la gana, si acaso tus padres te pagaron los últimos abortos que hiciste. Y vaya primero si es que logras estudiar en una buena universidad, vaya si la defiendes a capa y espada si ya dentro de ésta te das cuenta que no serás el mejor en tu carrera, que lo que te enseñan no te va a servir para nada, a pesar de estar en una buena universidad. Olvídate de los institutos, esos son para los que no pudieron ingresar a esas universidades donde se supone, están los más inteligentes. Ah, además tienes que trabajar pero dime, ¿quién te va a dar ese trabajo para que puedas valerte por ti mismo o misma?, ya, supongamos que consigues uno sin que sepas que serás el hazme reír de tus compañeros, porque al jefe le hace falta unir al grupo de trabajadores para que se diviertan con alguien que ignora lo que le van a hacer pasar antes que abandone su trabajo sin que sepa qué ocurrió, mejor digamos que eres muy listo o lista y por allí supiste ganarte un favor para que te debieran y sea pagado con un trabajo que podrá cubrir tus gastos, ¿pensaste que iba a ser fácil?, ¡nada!, serás un asalariado que no querrá soltar ni una sola de las monedas que gane, porque te harán la vida imposible en el trabajo solo porque estás ocupando el puesto que debió ser para otro favorecido y, si te digo que querrán enloquecerte es poco, total, los psicólogos se prestan para cualquier cosa, ¿cómo crees que viven?, un diagnóstico y pastillas para sobrevivir, porque si te vas de concierto en concierto, bebiendo hasta más no poder y, teniendo sexo con muchachas promiscuas, te va a salir más caro de lo que crees, tal vez tan caro que ni con toda tu vida te alcance para pagar tus errores. Pero ya, digamos que además eres hábil y puedes con el trabajo, además te queda la universidad sin considerar que nadie te ha asegurado que terminada ésta ejerzas tus profesión, mejor dicho, nadie te ha asegurado que acabes ni siquiera el primer semestre. Hay tanto revolucionario por esas razones, revolucionarios que están en las bibliotecas leyendo por su cuenta, luego de haber abandonado la universidad, si es que no te metes a microcomercializar drogas para empezar a tener dinero, porque te has dado cuenta que ya puedes acabar la carrera que estudias, pero sabes que lo único que sacarás de esa universidad es un título profesional, nada más, lo cual no quiera decir que podrás competir con el resto de profesionales, porque además pelearás junto a tus demás compañeros de salón por el primer puesto para acceder a las becas y beneficios que tu universidad brinde, sean puestos de trabajo y felicitaciones públicas o posgrados en el extranjero que solo servirán para sacarte todos tus ahorros y perder la razón en una ciudad donde siempre serás un extranjero, alguien que ha llegado a un país donde saben, estás ocupando el lugar que debió ocupar alguien de la tierra de ellos. No, no serás feliz, por más que quieras convencerte. Pero si te metes a microcomercializar drogas y, crees que estarás blindado por la mafia, te aseguro que en un par de meses no querrás hablar más de ello en prisión donde sí valorarás tu libertad, una libertad que la habrás perdido para siempre, porque por más buena conducta que tengas, siempre serás un expresidiario en cualquier parte del mundo y, eso nadie entiende ni perdona. Y de pronto una noche, al caminar por las calles, te preguntas cuánto cuesta un ladrillo, cuánto cuesta 100 ladrillos para un metro cuadrado, mejor dicho, cuánto cuesta hacer una habitación o cuánto cuesta el área para una habitación, el agua a instalar, la luz, los impuestos al municipio, reitero algo más, cuánto te va a costar ser aceptado por tus vecinos si es que no te enteras de lo que ocurre en esa zona, si es que eres decente y no tienes pasado, si es que no terminas llorando en el mejor de los casos dentro de tu habitación de 6 metros cuadrados que es lo único que tienes, mientras ves desde tu ventana, edificios lujosos, autos del año, hombres serios con mujeres silentes, paseando a sus hijos que son niños blancos y bien parecidos, porque te preguntarás por qué ellos tuvieron oportunidades y no tú, si es que no tienes vicios que solventar, si es que tienes algo de dinero para tener sexo y sabes que eso se desea varias veces al día, porque la castidad es también razón de locura y, buscas entonces en la web, y no hallas nada, solo estafas tras estafas, porque no te van a tocar la puerta, no te van a decir: “ven hermano mío, hijo de Nuestro Señor, ven que tienes derecho a ser feliz, tendrás trabajo”. No, eso nunca va  a ocurrir, y el estómago suena, y tu ropa está muy vieja, y no tienes wáter decente para meconar y hueles como huele todo tu barrio porque viven al lado de una fábrica que apesta toda la zona y piensas en irte al extranjero, pero para eso necesitas dinero…
En fin, te diré estimado y estimada lector y lectora que son tipos con suerte, porque la vida puede ser bien mierda, pero eso no lo sabes, mientras retornas a la casa de tus padres, con la muchacha que has preñado, esperando a ser recibido por quienes despreciaste para ser una carga más, un par de platos a servir a la mesa, ropa de otras personas que has de usar y, un silencio desde donde una noche te escaparás para siempre abandonando a todos, ya que no aguantas más, mientras encañonas con una pistola a un buena gente que te mira sonriente, a la par que la policía te captura y ves pasar toda tu vida como una película en ese correr y correr donde las balas te alcanzan.
Porque son historias que no se cuentan, historias de a diario que nadie escucha, entre ladridos de perros en la noche, cuando todos tratan de hallar el error de sus vidas, para saber dónde empezó mal todo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

domingo, 26 de noviembre de 2017

TODO LO QUE NO SABÍAS DE LAS MUJERES MÁS BELLAS







No, si tú eres  demasiado bella, a ti no te impresiona todo lo que te diga, ya has escuchado todos los halagos y merecimiento habidos y por haber, el verbo de un poeta en este caso está demás, lo cual no quiera decir que no te haga sentir orgasmos y te posea como se me dé la gana, es que tu piel es demasiado blanca, no tienes un solo tatuaje ni un corte, nunca te han operado y no sufres ninguna enfermedad, ¿sabías que las reinas eran como tú?, qué quieres decir con eso, Mauricio, que todos los guerreros morían por la corona porque las reinas se tiraban a todos sus soldados y ellos estaban enamorados y dispuestos a dar la vida por su reina; ayer cuando te llamé, estabas con tus amigos, ¿cuántos eran, cuatro, cinco?, eran cinco, ¡pendeja!, he hiciste el amor con todos a la vez, pues sí, me encanta el sexo, disfruto mucho de él como tú, ¿sabes?, qué, agradezco mucho a mi madre por haberme parido varón, para esto sobreviví, para disfrutar de todas, sí, lo sé, eres como yo, como todos y todas, ¿no?, pero dime, ¿si hubieras nacido mujer qué habrías sido?, seguro que como yo. Nos reímos mientras que le decía que sí, por eso, cuando entró a mi apartamento, con sus botas negras, su blusa en encajes negra, y ceñido y fino pantalón rojo, le ordené que se  echara sobre mí luego que me desnudara  y sentado sobre la cama empezara a golpearle ese trasero enorme, bello, blanco, tan blanco como el de las europeas que fueron mías, me recordó a otras mujeres de esta ciudad que enloquecieron a algunos amigos míos. Seguramente has enviado a muchos al psiquiátrico para que les curen los celos. Me han propuesto matrimonio todo tipo de hombres, desde políticos hasta militares, pasando por abogados y médicos, me han querido preñar y hacerme hijos, pero yo no he querido. Los volviste alcohólicos de bares de mala muerte o drogadictos, ella se río y con su voz suave me contestó, no, a lo mucho lloraban, pero qué puedo hacer, solo tú me puedes entender, nos parecemos tanto, nunca te enamoras y disfrutas de todas las muchachas que llegan a tu vida sin retenernos. Sí, enloqueciste a muchos, ¿sabes que esta ciudad de más de un millón y medio de habitantes es un infierno cuando un hombre busca desesperadamente a su mujer en su auto, calle tras calle, por solo querer saber con quién está haciendo el amor porque no contesta su celular y nadie sabe dónde está?, tú eres de ese tipo de mujeres, a ti no hay que hablarte bonito ni cantarte ni contarte chistes, solo hay que meterte bien adentro la polla y hacerte sentir lo que eres: una mujer satisfecha. Le pegaba en esas nalgas enormes, preciosas, con sus casi intactos pliegues anales a los cuales abría y metía mis dedos, era una mujer muy limpia además, tuvo orgasmos pero su olor permanecía, es decir, el de una muchacha que estaba bien duchada, arreglada para mí. Debo decirte que tu larga cabellera negra no corresponde a la belleza que me dices es, sino simboliza a la fertilidad, a más larga la cabellera, más fértil es la mujer y tú tienes la cabellera hasta la cintura y, el trasero, mientras mejor formado esté y más grande y proporcionado sea, corresponde a la inteligencia de la mujer, una mujer que sabe que tiene buen trasero, bella y blanca como tú, con esos senos tan nacarados y la manera precisa para hacer el amor, ha tenido oportunidad para conocer a los mejores hombres y aprender lo que las tímidas y solitarias aún no conocen, pero, dime, cuando te diste cuenta que eres insaciable y te gustaba mucho el sexo, cómo lo tomaste, pues como tú señor escritor, con naturalidad, me agradas, ahora mientras me haces el sexo oral luego de haberme complacido en todo lo que he pedido, inclusive en fingir una violación, estoy pensando mientras tus ojos glaucos me miran en que el que se llevó tu inocencia debió ser el más bravo de todos, espera, quiero que estés ahora sobre mí, hay algo que quiero corroborar, qué Mauricio. Al hacerlo recordé el conocimiento de los que buscaron el elixir de la eterna juventud, porque vi en el rostro de la muchacha, el rostro de una niña de 5 años mientras se lo decía: a más sexo, más salud tenemos las personas, mejor ánimo y sentido del humor, pues te creo, ¿sabes señor escritor que he servido de modelo para retratos de Vírgenes en iglesias?, sí, te creo, es más, te aseguro que alguien se aprendió de memoria tu rostro y lo pintó, pues sí, también tuve un amante que pintaba y retrató mi rostro, pero, es entonces cierto eso que dicen que nunca eyaculas, mira que nadie me hace sudar y tú lo has logrado, hemos hecho el amor como se te ha dado la gana y estamos más de una hora y no te vienes, ¿quieres que dejemos de hacer el amor?, no, no he dicho eso, solo que tu fama es cierta, ah, es que solo eyaculo sin preservativo y cuando lo hago con violencia, ¿más violencia?, si me has tratado como un bruto salvaje a tu antojo, ya, lo haremos pelado con tus senos, espera a que me acomode para estar sobre ti mientras atrapas mi miembro viril con eso senos de ensueño pero mírame a los ojos, hay algo que debes saber, pocas mujeres han sido como tú, libre de prejuicios, saludables, entregadas a sus placeres, incapaces de enamorarse, discretas, elegantes y con clase, porque nosotros nos conocemos de hace tiempo y sabíamos que llegaría este momento, ¿sabías que María Antonieta provocó la Revolución Francesa?, ¿y eso, Mauricio?, espera, no he terminado, ¿sabías que Cleopatra gozaba de los mejores hombres de su Imperio?, ¿yo soy así?, no, es vano comparar a una mujer con otra, solo eres diferente a las demás, nadie nunca podrá controlarte. ¿Cuántas mujeres ya has tenido Mauricio?, pues algo de 100, y tú, ella se rio discretamente mientras disimuló al decir, igual que tú, algo de 100 hombres, ¿y no tienes hijos Mauricio?, no, no vienen a mi casa a molestarme nunca, para eso uso mis propios preservativos, un condón pinchado me podría ocasionar problemas. ¿Y qué haces todo el día?, pues leer y escribir, ¿y no sales nunca?, sí salgo, pero solo para hacer el amor, entonces ella empezó con sus dedos a agarrar mi miembro erecto y a succionarlo con más ansias, métetelo todo le ordené mientras sujetaba con fuerza su cabeza, ¡no puedo Mauricio, no puedo tragármela toda!, pero dime, por qué me has elegido, ah, por tu tono de voz, por tu elegancia, tu presencia y educación, cuando te conocí pensé que eras una de esas muchachas de clase alta de la ciudad que sus padres no pudieron controlar y que se escapó de su casa para poder ser libre. En ese momento ella empezó a excitarse más y me preguntó otra vez si era cierto eso que me gustaba el sexo violento, a la fuerza y sin preservativo, sí, y me cuesta mucho acostumbrarme a los preservativos, y ya voy años usándolos, entonces me miró a los ojos y comprendí que quería ser penetrada sin preservativo, porque estaba pelado y ella indefensa ante mí, hasta que de un giro juntó las piernas y entonces reaccioné y le dije: hiciste bien, veo que sabes defenderte bien, de lo contrario te habría preñado, solo quise enseñarte que sé defenderme Mauricio. Nos vestimos y sentados en la cama, hablamos de las mujeres que son mías, nos parecemos tanto finalmente acotó, me interesa saber sobre qué escribes, claro, me acabas de dar una brillante idea, ustedes que son las muchachas más bellas de la ciudad y tienen a los magnates a sus pies, serán quienes vendan mis libros, pueden quedarse con las ganancias, a cambio me darán todo el sexo que yo pida. Me parece una estupenda idea. Es un trato entonces. Es un trato, señor escritor insaciable.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco



jueves, 23 de noviembre de 2017

LA RAZÓN DE SER DEL ÚLTIMO HOMBRE








Del que sobrevivió a este gran desastre, he quedado yo con la espada de mi Reina, preguntándome porqué hay guerras, si la vida vale menos que el oro que protegemos que respaldó el poder de este castillo donde en mis brazos vi en los ojos la dueña de mi gloria y deber antes de morir, una furia superior a lo desconocido de la muerte, si es que en sus palabras resonó el deseo de venganza antes de hacerme entender el propósito del porqué debo seguir viviendo, no solo para relatar las leyendas de los guerreros que murieron defendiendo la corona de la más inteligente y hermosa de este lado del mundo: “en nombre del amor y lealtad de todos los hombres que han muerto peleando a mi poder, solo podré descansar en paz cuando otra vez estos territorios vuelvan a ser la honra de quienes supimos gobernar y nunca conocimos el miedo, porque debes jurarme como último hombre fiel a mis decretos que no hemos muerto en vano, que nuestra estirpe nadie podrá borrar de la historia y que aquí, alguna vez, donde solo se pasea la muerte, hubo gente feliz y a la vez invencible,  creyente de nuestros propios dioses y, respetuosos de cada uno de los que dominaron estos parajes donde solo nosotros pudimos conquistar y vencer”. Y así, al verla dejar su final aliento entre mis brazos, sin moral para llorar por ella a quien debo estos escritos y por los cuales debo pelear y negociar con otros reinados para recuperar lo que fue nuestro y, en batallas crueles, entregamos todo, desde nuestras mujeres hasta los más niños, pasando por los caballeros que al empuñar la espada, con fiera mirada, en centenas de años, supieron brindarnos la felicidad y el apogeo que ha terminado, mientras desde estas paredes llenas de sangre en espacios amplios del castillo de mi Reina, en mi rededor, cientos de hombres en pilas, yacen sin ningún ápice de arrepentimiento, es puedo testimoniar que en sus ojos contemplo el coraje de los que están decididos a todo. Porque la espada de mi reina la tengo yo y, largo es el camino donde solo hay desolación y silencio, entre penumbras de largas noches que me esperaron como conocedor de todas estas regiones, para llegar a los aliados que temieron por el exterminio total de mi raza, en un recorrido de miles de kilómetros, entre montañas, clima gélido y ríos a cruzar, para tocar las puertas de los que hubieron de vengarnos cuando otros cantaron y bailaron y le hicieron el amor a nuestras doncellas ya muertas, profanando nuestros templos y quemando los libros de nuestra sabiduría, conocimiento que conservo y debo volver a escribir para en proclama testimoniar que existimos. Yo, el último hombre, al que no pudieron aniquilar los guerreros de poblada barba y ojos de metal, de haber emprendido el largo camino de la justicia, tengo vivos los recuerdos de los segundos sangrientos de la traición y ambición de otros bárbaros que vinieron, destrozaron todo y se fueron, por el simple placer de la guerra, de matar a guerreros de célebre nobleza, sin contar con la protección de la doncella de ojos amarillos y cabello blanco que secuestrándome de la pelea, sé ahora, es la hija del vándalo que trajo la ruina al lugar que pertenezco y, con brebajes milenarios, seducido en el lecho del amor que no se puede resistir, en la recamara de los hombres de honor, entre gritos de guerra y cantos de victoria llenos de burla, ofensa y humillación, al hacer el amor, supo decirme: “si me liberas del yugo de mi padre que ha traído sangre y muerte injusta al reino que perteneces, te daré los nombres de los reinos que quieren su cabeza y ruina”. Y así, al despertar en la recamara, luego del infierno en que se convirtió la pelea de los guerreros y haber tenido antes de morir a mi Reina, supe del camino y los Reyes a quienes debía buscar para crear la unión de la venganza. Heme aquí entonces en largo camino, solitario entre los solitarios, conocedor de todas las rutas de este continente, navegante de sus mares llenos de tormentas y bestias marinas, con la fuerza de la fe de los que tienen más que un propósito o misión que cumplir, porque al llegar al primer reino y ser recibido como se me fue dicho, en otras rutas, los hombres a caballo, expertos en las guerras para las que fueron preparados en una generación de 5 años por sabios que fueron comprados para mencionados fines desde otros continentes, lo que fue un hombre, ahora somos decenas de miles, buscando a esos vándalos que beben de la sangre de los hombres que han matado peleando, porque los crímenes hechos se terminan por pagar y siempre hay alguien más fuerte y decidido como experto en el arte de la guerra, siendo así que ahora me dedico a escribir libro tras libro, la sabiduría, tradición y credo del reino mío que no murió, cumplidos los deseos de mi Reina a quien vi morir en mis brazos bajo mi juramento, si acaso la doncella de ojos amarillos y cabello blanco ahora es mi aliada, cuando ya todo ha sido saldado y en nombre de los intrépidos guerreros que no conocieron miedo alguno ante la muerte, honradas sean sus memorias desde donde me dedico a escribir y hacer el amor con la muchacha que me dio una razón para vivir, antes de habérseme concedido el honor de hundir la espada en el pecho del vándalo que trajo tragedia y desgracia a los dominios de mi Reina y, escribo, lo que no pudo ser borrado de la historia, cuando me quedé solo, como el último hombre.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL HOMO SAPIENS

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