Claro, en tu casa no hay moscas y
huelen bien las habitaciones, porque además de manejar un discurso socialista,
eres tan buen gente que tienes como doméstica a una provinciana que aún no
entiende que tiene derecho al desarrollo de su personalidad, a que debe tratar
de igual a igual a las personas y no agachar la mirada, la cabeza o quedarse
callada porque es una chola más cuando se la tira el hijo del millonario que te
mira con desprecio, como si fueras un animal con el cual hay que desfogarse. Total,
has estudiado en los mejores colegios de la capital y sabes bien que eres un
intocable, que tus apellidos dan miedo y ante ellos no hay Defensoría del
Pueblo ni Derechos Humanos. Y te escaparás y te irás preñada a vivir a la punta
de un cerro literalmente, mientras te des cuenta que unos nacieron con
privilegios y otros solo para padecer una pobreza que no eligieron.
¡Pero qué mal les caen a estos
eruditos de café los que viajaban todos los días hasta las zonas de los
desastres para cumplir su deber!, porque seamos honestos, los blancos y de ojos
claros y de apellidos extranjeros no son todo el Perú. El Perú es de negros,
mestizos, cholos y demás etnias, pero solo los criollos son los dueños del
Perú. Esa es nuestra gran realidad. Y si se van al extranjero en busca de
nuevas oportunidades, es porque en la puna, no hay vida, solo ovejas para hacer
pastar y una tristeza donde no se sabe para qué se vive. Porque se irán
indudablemente a la capital, y allí te harán sentir como un indio con olor a
llama y tendrás temor de caminar por las calles de los blancos, de los que te
atropellarán por diversión en sus lujosas camionetas para decir después al
policía: ¡pero si es un cholo menos! Y quedarás impune.
Claro, es bien raro que alguien
se raje el lomo y esté donde se le necesite, no solo promoviendo la
socialización con programas de rescate comunitario, ah, no, eso es peligroso,
es muy peligroso cuando sabemos que los oprimidos en este país son la mayoría,
esos que se quedan callados en sus trabajos mal calificados porque prefieren
ser explotados a vender droga o robar.
Porque cuando les hablas de
Derechos Humanos, cuando les relatas la Historia del Perú, en ese momento sabes
que estás mintiendo, que en el Perú, no todo se jodió en los noventas, eso ya
fue escrito a finales de los sesentas por Vargas Llosa en Conversación en la
Catedral. Porque sabes que la gente siguió robándole al estado con Toledo,
García, Ollanta y porque PPK no sirve como Presidente. No esto no empezó en los
noventas, esto viene desde mucho más antes, desde que al indio se le quitó su
tierra y encima se le dijo que era un indio, alguien inferior y sin derechos al
cual se le impuso otro credo, pero ya, se superó eso, mas la corrupción siguió
después de los noventas, la gente siguió bebiendo en exceso, los preferencias
sexuales se hicieron más notorias, las drogas y su consumo se incrementaron más
y, los adolescentes apurados en preguntar con quién hay que tratar para
asegurarse su futuro, se olvidaron que la Integridad es un valor.
¿Cuál fue tu error Alberto?, pues
no dormir, estar todo el día viajando, conversando con los más pobres, cruzando
la selva hasta la costa y luego a la sierra, escuchando a los que nunca habían
sido escuchando por un Presidente. ¿Tú querías ser reelegido?, no, ambos
sabemos que no, eran los humildes los que te lo pedían cada vez que caminabas
entre ellos en esas trochas, cruzando ríos, subiendo escarpadas montañas,
regresando del Cenepa, ordenando a Montesinos que grabara a todos los que se
dejaran comprar para que se pasaran al oficialismo de los noventas, ¿recuerdan
el gesto del dedo señalando el ojo de Vladimiro ante las cámaras? Nos decías
que aquí nadie tiene bandera, que fueron más de 1,000 videos donde se
reescribió para nuestras tristezas, la Historia del Perú.
Y todo fue empeorando para los
que no pudieron estudiar, para los que son mano de obra barata, para los que
lloran al Perú desde el extranjero y saben que ésta es nuestra tierra mientras
mascullan. “yo no debí pasar esto que paso, yo debí triunfar en mi país”.
Claro Alberto, tus errores los
pagaste en prisión, 10 años donde sin embargo seguías meditando en cómo salvar
a este país. ¿No era legitimo odiarnos y largarse a Suiza para vivir como un
rey? Mira las ironías de la vida, te quedas a expensas del rechazo y odio de
quienes no conocieron el Perú de los noventas.
Y no me vengan a decir que soy un
fujirata, porque ni cuenta de ahorros en el banco tengo ni afán político busco.
Escribo con indignación, porque ahora todos son honestos, cuando en realidad
todos robaron en este país, como bien me
lo dijeran, hasta el más cojudo, si es que nunca supe de ello, mientras
escribía sobre Ética, como lo sigo haciendo. Agarra esa piedra que no escondo
mis manos.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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