La vida no era sentarse frente a un auditorio para dar un
discurso,
-el recurrente problema de los artistas, ¿qué decir cuando
todo está ya dicho?-
¿Es morbosa la necesidad de dar un aporte?
-todo aporte significó un cambio siempre-
Sin embargo todo es siempre lo mismo
-poco hace el arte cuando todo es retórica y no hay novedades-
Un cuadro rojo en la pared es ovacionado como una obra de
arte
Si esto no es una crisis, entonces es ya nada
Porque lo estupendo y magnífico jamás fue superado
Ni tampoco hay voces que más allá de expresar lo que somos
Expresen lo que necesitamos así no lo sepamos definir.
El poeta se sienta a la mesa, lee unos cuantos poemas
Y todos sabemos que todo terminará en una gran borrachera.
¿Para eso sirve el arte entonces?
Pagaría gustoso los $4,000.00 al alcalde para que me dé la
llave de la ciudad
Pero sé que ésta no abre ni la puerta del baño del mercado.
Libros tras libros, esta malograda costumbre de acuñar
escritos que sirven para nada
¿Leíste el mensaje que te dejé en el celular la noche que
tanto necesite a alguien?
-así somos en esta generación: personas que no están,
personas que no existen-
Porque además de fábricas y personas haciendo dinero
Hay plazas y supermercados como bares y discotecas
-si lo has olvidado, comisarías y una prisión-,-más allá los night clubs-
Porque cuando me siento a calar un tabaco en las gradas de
la Catedral
En el enredo se escucha un barullo confundido que me repite
constantemente
-¿Dijo algo que cambiara la realidad el artista en su
exposición?-
Solo hay barullos donde prima cómo hacer más dinero
Que los ricos compran obras de arte porque no saben qué más
hacer
Y si alguien ha pintado un cuadro rojo y es una obra de arte
Es porque ya no hay más nada qué decir
Y sin embargo todo continua, mas ya no sabemos para qué.
Saco mi celular y no pienso precisamente en ti:
Veo el número de una maroca
Así también me evado yo de tanta mentira
Que es mejor hacer el amor a estar enfrente de un auditorio
Realizando artificios con la palabra para decir lo mismo de
siempre
Entre aplausos comprados, porque en el after party las
promesas son lo único que se esperan
Se llama: tráfico de influencias.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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