Llegadas las tres de la tarde, normalmente algunas personas
se desesperan
-la Plaza San Francisco y el Sol bronceando mi piel sin
saber qué hacer-
Podría ser recomendable un buen libro, pero eso es menos lo
que se quiere cuando gana el tedio.
¿Llamar a una muchacha para no sentir el peso de las horas?
-si es para hacer el amor, está bien, pero si es para
contagiarle el tedio, es mejor la soledad-
Frente al mar en el Malecón suele ser una buena idea si es
verano
-aunque el sopor provoque helados o cremoladas y
abatimientos
Donde el horizonte no apacigüe nada, una zambullida en el
mar si es verano, es lo mejor-
Pero si el día es grisáceo y el tiempo parece haberse
estancado
Debe uno buscar la muchacha para el amor, pocas veces se
volverá a sentir detenido así
El tiempo.
Caminar por los parques a esa hora puede ser recomendable
Pero si ganan los deseos de conversar, ya de antemano, uno
debió prever
La sensación de las tres de la tarde, sobre todo si es
domingo y es así todos los días.
La siesta es algo agradable que al parecer desconoce mi
estimado lector
Porque a las tres de la tarde, son plácidas éstas, mejor aún
si el lecho es solo para uno
-no es conveniente dormir con quien fuera la pareja si es
que se desea evitar
Diálogos donde se termine discutiendo, a no ser que sea para
hacer el amor
Y no haya niños a los cuales se les tenga que sentar a la
mesa para que hagan sus tareas-
Son muchas las tardes donde el tedio nos derrota, pero esto
no será siempre así
-en otros días el tiempo pasará volando y se extrañará las
tres de la tarde que nunca acababan-
Sentarse a la mesa de un café mientras se toma una Coca Cola
con hielo y se cala un tabaco
Es una buena señal para los que han conquistado su libertad
-normalmente la desesperación de las tres de la tarde es
propia de los solitarios no felices-
Sentado en el sofá, debe evitarse el abuso del control
remoto,
Ningún canal te salvará si es que de pronto uno se ha
desesperado y ya no sabe lo que quiere
-hay algo que deben entender muchachos y muchachas lectoras,
Las tres de la tarde son así para todos; sé que no es fácil
hallar un amor para aliviarse
En todo caso, nada se gana apresurando el paso en medio de
las calles
-abusar del celular para ver cómo la pasan los demás puede
resultar adictivo-
Dejar pasar la tarde en los patios de La Facultad hasta que
algo ocurra es esperar un milagro
Yo que he leído hasta el desvarío a esas horas bronceándome
más mi piel
Solo sé que el tedio de las tres de la tarde puede ser enfrentado
-cuando aún estás libre de responsabilidades y el trabajo no
te sea una carga-
O bien haciendo el amor o, leyendo un libro.
Es todo un ritual estar a esa hora en un café, escuchando música
plácidamente
Porque pasa, pasa el tedio de las tres de la tarde
Y eso solo te das cuenta, cuando se perdió el encantamiento
Cuando te diste cuenta que llegado el momento, los segundos
empezaron a marchar rápido
Y lo menos que quieres es que el tiempo siga transcurriendo.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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