jueves, 27 de septiembre de 2018

DIÁLOGO CON LA AMANTE








¿3 horas y media? Sí, yo quería más, pero me tocaron la puerta, era la primera vez que me tocaban la puerta pero no a mí, sino a otra persona, mira que estaba tan acostumbrado a que me tocaran la puerta cuando normalmente me paso de la hora con las muchachas, pero ahora era a ella a la cual le tocaban la puerta, le estaban diciendo que mi tiempo de placer por el cual había pagado se le había acabado. No, Mauricio, no has entendido mi pregunta, ¿aguantaste las 3 horas y media?, claro, sabes que puedo hacer el amor toda una noche y nunca eyaculo, que necesito por lo menos dos o tres muchachas veinteañeras para botar la leche. ¡Carajo, Mauricio!, yo no te pregunto por tu célebre eyaculación tardía sino porque, conociéndote cómo haces el amor, te pregunté si aguantaste la exigencia de hacer el amor por tanto tiempo. Me reí un momento mientras le dije, ¿olvidas que he ganado en mi juventud maratones? Ya, eso no tiene nada que ver, conozco a maratonistas que son eyaculadores mediocres que a lo mucho pasan de los 15 minutos y creen haber hecho el amor por horas de horas, cuando en realidad, solo nos han llevado a un solo orgasmo si es que acaso inspiren la brutalidad que tú nos haces sentir cuando nos posees. Ah, bueno, no sé. ¿Y ella, quién es? Le di su nombre, ella pensó un momento y me dijo, ¡la puta de todos!, es otra muchacha más que se cambia de nombre, ¡no doy con ella! Bueno, ¿todas se cambian de nombre, no? ¿Y nunca más supiste de ella? No, solo recuerdo que me alcanzó unos billetes y que me iba a llamar en unos días, pero no lo hizo, al parecer no superó nuestro encuentro y, al preguntarle a nuestro amigo en común, él subió la tarifa a un precio que ella ya no podía pagar, je, recuerdo que había puesto el colchón sobre el piso para hacerlo con más soltura en todas las poses que inventé para hacerle el amor y que al momento de levantarse, casi se cae. ¿Y tú no estabas cansado? No, yo quería seguir haciendo el amor hasta la media noche, pero como te reitero, le tocaron la puerta y le dijeron que su tiempo se había acabado, ella estaba de lo más contrariada, me dijo que nunca había conocido un hombre como yo, que era alguien a quien difícilmente superaría y, al parecer así fue porque mi tarifa subió y solo le quedó renunciar al placer que le enseñé, mi forma de amar donde los límites nunca existen. Es que hay algo que debes saber Mauricio, si bien, cuando hacemos el amor, sea en una hora o más de dos, para ti el tiempo se desvanece y terminas por creer que es lo mismo una a tres horas, es como si entraras a otra dimensión, que lo he notado, la posesión para ti destruye las leyes de la relatividad en el sexo, una hora o más de tres horas duran lo mismo para ti al momento de volverte intenso y crees que todo fue un momento breve desde donde sientes que todo se detiene y que a la vez dura poco para ti, las mujeres que hacemos el amor contigo sin embargo, sentimos más placer del que puedas imaginar y, eso lo debes haber sentido en nuestros sexos húmedos con el cual nos desvistes para cerciorarte que desde antes de hacernos el amor, ya hemos alcanzado varios orgasmos, ¿puedes tratar de imaginar a una mujer que sabe que tendrá intensos orgasmos y no uno ni 10 sino más de 100 en lo que duré el hacer el amor contigo?, ¿por qué crees que ninguna de nosotras te reclama nunca nada?, contigo es difícil desconcentrarse al momento del placer, lo que tú sientes y, esto lo hemos conversado y analizado bien entre todas nosotras, lo sentimos 100 veces más, dime entonces Mauricio, ¿cómo quieres que nos resistamos a ser sumisas, esclavas, complacientes en todo lo que nos pides, si cuando nos posees volvemos a creer en el sexo?, el orgasmo Mauricio, el orgasmo es una entrega del alma, ahora trata de entender tu entrega en nosotras, pero multiplicada por 100 y, lo peor de todo es que sabemos que tú te quedas con las ganas, que quieres seguir haciendo el amor sin parar como lo haces cuando tomas a una de tras de otra y empezamos a enloquecer y nuestros úteros arden como el mismo infierno y es cuando sientes que nos reímos mientras nos tocamos desde la habitación de al lado y queremos al igual que tú que el tiempo se detenga. Bueno, me he excitado y necesito una ducha de agua caliente porque sé que esta noche no vendrás por mí y deberé sentir esta erección bajo aguas muy calientes para así calmar mi lujuria. ¿Te masturbas Mauricio? No, solo quiero relajarme y tener el cuerpo más caliente como el que ahora lo siento, porque vienen a mi mente muchas mujeres y estoy a punto de meter mi miembro viril en la pared, solo quiero recostarme y soñar con todas ustedes. ¡Cómo será! ¿Cómo será, qué? Nada Mauricio, me pregunto solamente cómo será cuando se cruce en tu camino la muchacha que no sabe del amor y sea tuya. Sabes bien que eso no pasará, que no hago el amor con muchachas inocentes, que solo hago el amor con las más valientes, las que nunca se enamoran. Las que son como tú. Sí. ¿Y si te digo que somos pocas, que no todas son como nosotras? Que Dios la proteja entonces, porque sabes que me marcharé y buscaré luego de un tiempo a otra muchacha para que me dé más placer.


Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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