¿Por qué lo hiciste?, fue porque
no quisiste transar con la corrupción en la universidad, porque no quisiste ser
un puto profesional que en 2 años iba a tener su cartón de Arquitecto para solo
tener tu colegiatura y recibir unos míseros billetes solo por tu sello en
planos que no dibujabas, ¿?; fue porque escribes Poesía y sabes qué es ser
Poeta, es decir, no solo hacer poemitas y manejar 5 a 9 discursos que nadie
toma en serio porque saben que cuando sea el momento de la verdad, se orinarían
en los pantalones y se les acabaría la voz ¿?; es en serio eso que querías
salvar al mundo, que te llegó al miembro viril nuestra podrida democracia llena
de congresistas y ministros que se venden por dinero y todos los que escriben
en esta ciudad no tienen autoridad moral para echarles en cara que son
corruptos porque reciben premios del Estado y con eso los han callado ¿?; o
porque no te drogas y rechazas el alcohol y mucho menos estar en recitales
donde los presentes jamás se atreverían a mencionar la palabra: un mejor mundo,
porque están tan podridos que eso les es imposible pensar ¿?; dime Mauricio,
qué te instó a hacer todo lo que haces, mira que sabes bien que nunca ganarás
un concurso de literatura porque tienes Ética o Moral o lo que se llame y
prefieres ser una voz aislada a ser una más del montón que será aplaudida por
gentuza que solo espera su oportunidad en un contexto donde vendieron su alma
para poder ser alguien ¿?; o te diste cuenta del valor de La Palabra en los
momentos donde los héroes no existen y donde todos juegan a ser malos y
descreen en la justicia o La Ley, porque saben que la policía no les harán caso
cuando éstos les llamen, porque saben que ellos transaron con un sistema apestoso
y nunca les harán caso ¿?; dime, Mauricio, contéstame por favor, por qué lo
hiciste si a nadie le importa este mundo, ¡por qué!
Al abrir mis ojos, tenía a una
muchacha de mi mano de cada lado y apenas podía sentir las palabras del hombre
que me interrogaba. Había estado en estado vegetal por 2 semanas, es decir, sin
tener consciencia, con los ojos abiertos, pero sin pensar, sin ver lo que mis
ojos abiertos miraban: personas muy sedadas que caminaban en estados
catatónicos, repitiendo en voces dislálicas oraciones incoherentes, sin
sentido, mientras al seguir abriendo mis ojos, una mujer yacía arrinconada en
la sala, sentada en el ángulo de una esquina, con los brazos cubriendo sus
piernas juntadas a su pecho en pleno balanceo, no podía ordenar aún con
claridad mis pensamientos, algo había pasado en esas 2 últimas semanas, algo
que no recordaba bien a la par que iban y venían enfermeras y sentía con más
fuerza el aprisionar de mis manos por las dos muchachas que me sujetaban
sentadas a mi lado. Voltee a verlas, no las conocía, no sabía quiénes eran
ellas, nunca las había visto en mi vida pero, al sujetarme de las manos con
fuerza, sentados allí, supe que así había sido por muchos días. Di un primer
trago de saliva y al hacer esfuerzos para recordar por qué esta vez me habían internado,
el hombre que me hablaba me seguía preguntando: ¡por qué, Mauricio!, ¿por qué?,
es por lo que escribes, por tus convicciones, porque crees que la Literatura es
mucho más que escribir lo primero que se imaginen esos escritorcillos que jamás
entenderán qué es enfrentarse contra los más fuertes de este mundo, los que
denigran a la poesía, los narradores que no tienen sobre qué escribir y solo
llenan páginas de páginas donde nada nuevo nos dicen, ¿fue por ello?, o fue
porque entendiste la verdadera dimensión de ser un Escritor, ¡Mauricio!, estás
hace tiempo así!, 2 semanas en estado vegetal injustamente, ¡te han hecho una
cura de sueño!, ¿eso es la Literatura?, ¿eso es ser Poeta?
De pronto pude decir, articular
una palabra, una oración y, lo que era silencio se convirtió en asombro:
¿pueden por favor alcanzarme un cigarro?
¡Mauricio!, ¡Mauricio!, Mauricio
ha salido del estado vegetal. Decía el hombre que hacía rato me hablaba
tratando que volviera en sí, que despertara del estado demente en que había
estado por muchos días. ¿Puede alguien alcanzarle un tabaco al Poeta? ¿Estoy en
un psiquiátrico otra vez, no? Sí, Mauricio, lo estás, dijo el hombre que me
había estado hablando e interrogando, estás en un psiquiátrico otra vez, ¿nos
darás un discurso? Las muchachas que me tomaban con fuerza de mis manos me
vieron con alegría. ¿Pueden soltarme por favor? ¿Ya estás bien Mauricio?, me
preguntaron las dos. Sí, creo estar bien. ¿Qué deseas Mauricio? Sentía un
cansancio como si fuera de años. Solté sus manos mientras me alcanzaban el
tabaco y unos cerillos. Quiero estar solo, fumar el tabaco y dormir, pude decir
con mucho cansancio mientras veía a la mujer en el rincón seguir balanceándose con
mucho miedo. ¡Poeta, Poeta!, ¿no nos vas a decir nada? Hice un esfuerzo y logré
levantarme, les di las gracias a las dos muchachas que no conocía luego de
haber entendido que me habían protegido todo ese tiempo y al ver a los ojos al
hombre que me preguntó sobre muchas cosas le dije: “Los Poetas no decimos,
hombre, los Poetas no somos de versitos o lecturas en recitales, otra cosa es
la Poesía, otra cosa es ser un Escritor”, quiero dormir, estoy muy cansado. Me dirigí
a una habitación donde me llevaron las dos muchachas y dormí.
3 meses después lo recordé todo.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor y Poeta
Todos los Derechos Reservados
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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