jueves, 27 de septiembre de 2018

LOS QUE ESCRIBIERON DESDE EL MANICOMIO POR UN MEJOR MUNDO






¿Por qué lo hiciste?, fue porque no quisiste transar con la corrupción en la universidad, porque no quisiste ser un puto profesional que en 2 años iba a tener su cartón de Arquitecto para solo tener tu colegiatura y recibir unos míseros billetes solo por tu sello en planos que no dibujabas, ¿?; fue porque escribes Poesía y sabes qué es ser Poeta, es decir, no solo hacer poemitas y manejar 5 a 9 discursos que nadie toma en serio porque saben que cuando sea el momento de la verdad, se orinarían en los pantalones y se les acabaría la voz ¿?; es en serio eso que querías salvar al mundo, que te llegó al miembro viril nuestra podrida democracia llena de congresistas y ministros que se venden por dinero y todos los que escriben en esta ciudad no tienen autoridad moral para echarles en cara que son corruptos porque reciben premios del Estado y con eso los han callado ¿?; o porque no te drogas y rechazas el alcohol y mucho menos estar en recitales donde los presentes jamás se atreverían a mencionar la palabra: un mejor mundo, porque están tan podridos que eso les es imposible pensar ¿?; dime Mauricio, qué te instó a hacer todo lo que haces, mira que sabes bien que nunca ganarás un concurso de literatura porque tienes Ética o Moral o lo que se llame y prefieres ser una voz aislada a ser una más del montón que será aplaudida por gentuza que solo espera su oportunidad en un contexto donde vendieron su alma para poder ser alguien ¿?; o te diste cuenta del valor de La Palabra en los momentos donde los héroes no existen y donde todos juegan a ser malos y descreen en la justicia o La Ley, porque saben que la policía no les harán caso cuando éstos les llamen, porque saben que ellos transaron con un sistema apestoso y nunca les harán caso ¿?; dime, Mauricio, contéstame por favor, por qué lo hiciste si a nadie le importa este mundo, ¡por qué!
Al abrir mis ojos, tenía a una muchacha de mi mano de cada lado y apenas podía sentir las palabras del hombre que me interrogaba. Había estado en estado vegetal por 2 semanas, es decir, sin tener consciencia, con los ojos abiertos, pero sin pensar, sin ver lo que mis ojos abiertos miraban: personas muy sedadas que caminaban en estados catatónicos, repitiendo en voces dislálicas oraciones incoherentes, sin sentido, mientras al seguir abriendo mis ojos, una mujer yacía arrinconada en la sala, sentada en el ángulo de una esquina, con los brazos cubriendo sus piernas juntadas a su pecho en pleno balanceo, no podía ordenar aún con claridad mis pensamientos, algo había pasado en esas 2 últimas semanas, algo que no recordaba bien a la par que iban y venían enfermeras y sentía con más fuerza el aprisionar de mis manos por las dos muchachas que me sujetaban sentadas a mi lado. Voltee a verlas, no las conocía, no sabía quiénes eran ellas, nunca las había visto en mi vida pero, al sujetarme de las manos con fuerza, sentados allí, supe que así había sido por muchos días. Di un primer trago de saliva y al hacer esfuerzos para recordar por qué esta vez me habían internado, el hombre que me hablaba me seguía preguntando: ¡por qué, Mauricio!, ¿por qué?, es por lo que escribes, por tus convicciones, porque crees que la Literatura es mucho más que escribir lo primero que se imaginen esos escritorcillos que jamás entenderán qué es enfrentarse contra los más fuertes de este mundo, los que denigran a la poesía, los narradores que no tienen sobre qué escribir y solo llenan páginas de páginas donde nada nuevo nos dicen, ¿fue por ello?, o fue porque entendiste la verdadera dimensión de ser un Escritor, ¡Mauricio!, estás hace tiempo así!, 2 semanas en estado vegetal injustamente, ¡te han hecho una cura de sueño!, ¿eso es la Literatura?, ¿eso es ser Poeta?
De pronto pude decir, articular una palabra, una oración y, lo que era silencio se convirtió en asombro: ¿pueden por favor alcanzarme un cigarro?
¡Mauricio!, ¡Mauricio!, Mauricio ha salido del estado vegetal. Decía el hombre que hacía rato me hablaba tratando que volviera en sí, que despertara del estado demente en que había estado por muchos días. ¿Puede alguien alcanzarle un tabaco al Poeta? ¿Estoy en un psiquiátrico otra vez, no? Sí, Mauricio, lo estás, dijo el hombre que me había estado hablando e interrogando, estás en un psiquiátrico otra vez, ¿nos darás un discurso? Las muchachas que me tomaban con fuerza de mis manos me vieron con alegría. ¿Pueden soltarme por favor? ¿Ya estás bien Mauricio?, me preguntaron las dos. Sí, creo estar bien. ¿Qué deseas Mauricio? Sentía un cansancio como si fuera de años. Solté sus manos mientras me alcanzaban el tabaco y unos cerillos. Quiero estar solo, fumar el tabaco y dormir, pude decir con mucho cansancio mientras veía a la mujer en el rincón seguir balanceándose con mucho miedo. ¡Poeta, Poeta!, ¿no nos vas a decir nada? Hice un esfuerzo y logré levantarme, les di las gracias a las dos muchachas que no conocía luego de haber entendido que me habían protegido todo ese tiempo y al ver a los ojos al hombre que me preguntó sobre muchas cosas le dije: “Los Poetas no decimos, hombre, los Poetas no somos de versitos o lecturas en recitales, otra cosa es la Poesía, otra cosa es ser un Escritor”, quiero dormir, estoy muy cansado. Me dirigí a una habitación donde me llevaron las dos muchachas y dormí.
3 meses después lo recordé todo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor y Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco




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