Qué podemos callar del amor cuando todo está perdido
-unas palabras inocentes jamás pensaron en terminar tan así-
¿Viste la noche del amante enloquecido que ha muerto?
-el deseo, sí, el deseo y todas sus desviaciones-
¿Y ahora quién acompañará las horas donde solo se piensa en
ella?
¿Es así el amor, un torrente de impulsos donde nos sentimos
dios?
-yo vi a la mujer que me deseó en ese momento-
-¿cuesta tanto contenerse antes de cruzar la línea, antes de
ser infiel?-
La tranquilidad era algo que los hacía dormir unidos todas
las noches
Pero siempre sentimos que nos falta algo
-al cerrar la puerta, todos los placeres nos recuerdan qué
somos-
Una mujer desatendida es siempre presa de un amante
-no es difícil entender por qué los ojos se van tras los
lujuriosos-
Las venganzas fueron hechas para arrostrar el daño
imperdonable
¿Qué hombre se resiste ante una mujer ansiosa de amor?
Las miradas se encuentran de pronto y solo se desea el lecho
y sus delicias
-los celos para los ignorantes es otra forma de perder-
¡Ah, malsanas intenciones donde la mujer deja de ser la
mejor del mundo!
¿No compiten unas con otras para llevarse todas las
atribuciones?
Apenas las madrugadas para saltar los muros y huir por la
vida
Un hombre herido que ya nunca más confiará en el ser humano
El pecado en la piel de la mujer que dejó de ser la amada
Y los días donde se sabe, ya nada volverá a ser igual
¿De qué sirven las promesas que se recuerdan en la hora
fatal?
¿No está sucia la cama donde antes fueron solo dos amantes?
Dígame estimado lector, ¿hay un lugar seguro en este mundo
para el amor?
-porque yo vi el deseo en sus ojos y supe que podía hacerla
mía-
No, no, no, no saben de los gritos antes de perpetrar una
muerte
Un suicidio, la tragedia donde el paraíso se desvanece, lo
que fue bello y feliz.
¿Los has visto errar sus pasos por las ciudades si es que sobrevivieron?
¿Los has visto entre hombres y mujeres, tratando de olvidar?
Porque las marcas son experiencias para siempre
Y dicen, los que cantaron hasta desfallecer
Alguna vez el amor fue muchas cosas, quizá todo
Mas nunca el despertar en medio de una pesadilla
Antes de juramentar: ¡no más, no más!
Hasta que el corazón dejara de amar y endurecido
No probara como fue una vez, cuando la vida se manifestó
Antes que todo se acabara.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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