No estoy seguro que lo consigas,
no, mejor no lo digo, mejor me callo, que a resumidas cuentas es su vida y
todos tienen derecho a ejercerla como la deseen, Mauricio, porque cuando sepa
realmente identificar al hombre que me interese, diré, ése es mío y, me quedaré
con él, mientras tanto tengo todos los hombres que desee, dinero suficiente
para todos mis gastos y, en pleno uso de mi libertad, disfrutar de mi compañía,
porque dinero no me falta, mucho menos hombres, puedo tener 100,000 hombres si
quisiera, pero no, el amor no está dentro de mis planes, seguiré así hasta que
sepa quién es el hombre al que pueda amar y con quien me entienda no solo
emocional sino sexualmente y me respete por lo que soy: una mujer.
Pensé en las luchadoras, ¿cuánto
tiempo dura sus luchas?, en qué momento mandan todo al carajo y se van tras los
100,000 hombres, porque ella no era fea, por el contrario, era una mujer de
finos modales, agradable en su trato,
educada como muy sexy, diría que en sus 30 años se sentía dueña de todos los
hombres, de nosotros, bueno, mi pregunta era entonces, más allá de sus 100,000
hombres a su disposición, ¿sabía que a nosotros los hombres no nos agradan las mujeres promiscuas para relaciones
estables?, si de por sí, es bien difícil entenderse con una mujer dentro de una
relación, ¿sabía que los hombres de sociedad no nos emparejamos con mujeres que
precisamente tienen 100,000 hombres a su alcance?
Dentro de los rituales de
matrimonio en la tradición judía se habla mucho de la mujer virtuosa, de la que
ha sido apartada, separada y protegida para ser entregada virgen al matrimonio,
porque entendí claramente esos dos tipos de mujeres, la virtuosa y la que cegada
por el placer, jamás podría entrar de blanco a un altar, sea católico, desde
donde el ritual es superior, es decir, la desposada podrá engañar al varón al momento
de contraer nupcias, pero no a las mujeres, otra cosa es que ellas consientan
que la mujer no se esté casando virgen y los tontos de los hombres ni cuenta se
den.
Por supuesto que no todas tienen
el privilegio de ser elegidas para ser mujeres virtuosas, la formación viene
desde muy niña dentro de la tradición ortodoxa, desde la cual se cuida mucho
del tipo de pensamientos que formen la consciencia de la elegida para llegar virgen
al compromiso, porque primeramente, los judíos ortodoxos no ven el cine que los
gentiles vemos, tampoco leen los libros que leemos, mucho menos se enteran
estas elegidas de cómo piensan por ejemplo, las luchadoras sin dote que
terminan por mandar todo al carajo y tirarse a 100,000 hombres, porque el varón
judío tiene el conocimiento preciso de todas las formas de menstruación de las
mujeres, saben reconocer el himen cuando está intacto y no ha sido profanado y
éstas, las elegidas, han sido formadas desde muy niñas para formar pareja con
un solo hombre, dentro de las pasiones intensas en las que durante un año la
pareja se entregará a satisfacer todos su deseos más abyectos hasta sentirse
saciados y dar el siguiente paso que es el de la maternidad, donde la elegida,
reconocedora de las demás mujeres que se tiraron a 100,000 hombres, halla gloria
en su virtud y con la costumbre propia de su formación, se dedica a la crianza
de sus hijos mientras que el varón judío se dedica a las labores del hombre
protector, abastecedor o proveedor de lo que su familia necesite, mejor dicho ,
quien es su esposa e hijos.
Pero, saliendo del contexto de
los judíos ortodoxos, solo un hombre de muy poca autoestima desposaría o se
quedaría con una mujer que ha tenido relaciones sexuales con 100,000 hombres,
porque el placer lo da cualquier mujer de igual manera, sea desde la más
experimentada hasta la que recién se inicia, pero un hombre con experiencia y
fortuna, enterado de todos los métodos para no concebir hijos o inducir la
regla cuando hay retrasos, sabedor que el placer es efímero y que después de un
buen orgasmo, no se necesita de la muchacha que a uno le ha hecho sentir un
dios, porque sabemos que eso lo podemos sentir con cualquier otra muchacha a
nuestra voluntad, hace imposible que fijemos nuestra mirada en quien teniendo
en su haber tantas decenas de miles de hombres, la elijamos para que sea
nuestra compañera si acaso, sin que
necesariamente la muchacha elegida sea judía ortodoxa, hay las que son
cuidadas celosamente desde su niñez y las apartan para que no sean esas
luchadoras que un día decidieron tirarse a 100,000 hombres, creyendo que el
sexo es la manera más efectiva para atrapar a un hombre, cuando los hombres de
mundo sabemos que eso no es cierto, porque entre las decentes, la lucha no
existe, no necesitan luchar o ser unas luchadoras, porque sus pensamientos han
sido llenados de una total información desde donde ignoran totalmente cómo es
la sexualidad de las personas comunes y corrientes, sobre todo cuando las niñas
van a un ambiente aparte a ser cuidadas por una institutriz, porque lo a
conversar sea solo conversación para adultos, si es que he escrito sobre las
mujeres virtuosas, las elegidas, las luchadoras y las muchachas que decidieron
tirarse a 100,000 hombres.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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