lunes, 4 de marzo de 2019

UN HOMBRE SOLTERO PARTE XXVII






Entonces me di cuenta que solo les interesaba mi dinero, ¿diálogo?, eso no importaba, así fuera un Escritor con cierta fama en la ciudad. El trato era ese, creo que siempre lo fue: sexo y nada más. Complacido entonces, acepté el sexo y guardar silencio, sin tener con quién conversar, refugiándome en la Literatura, en mis escritos, en una soledad apacible y sin respuesta, con contados amigos, cada quien en lo suyo, sin tertulias propias de los escritores o poetas, ¿la razón?, me negué la licencia de beber o drogarme, ya años atrás, me habían dado la droga de la voluntad en unos cigarros y desde entonces desconfío de todo aquel que quiera darme un tabaco o una bebida alcohólica, eso es algo que hasta ahora no perdono, sobretodo a los gays o esos llamados en la universidad como: sobrevivientes.
De los apuros con los deseos sexuales puedo entender la desesperación de los solitarios caminándose calles enteras, de sus fracasos en las discotecas o bares, de los diálogos donde no hay mujeres para amar.
¿Amar?, si desde ya no se puede seducir a ninguna mujer, hacerlo implicaría acosarla y ser denunciado desde las redes sociales hasta los juzgados. El amor ha muerto en esta generación, hasta un piropo es razón de cárcel. Las mujeres pues habían delimitado su territorio y con esto: matado al amor. ¿Los hombres?, pues nos quedaron las trabajadoras sexuales, las freelance, fuera de todo discurso religioso o moralista. La Ética cobró otro sentido desde entonces para mí: tener sexo con ellas, verificar y tener cuidado con los contagios de enfermedades de transmisión sexual y, guardar silencio vigilante. Esas relaciones tóxicas y complicadas basadas en los celos y torturas psicológicas con daño moral incluido estaban dejadas para los inexpertos en el amor.
La muchacha entonces me contestó así cuando le dijera que si quería tener sexo, pues que se buscara un hombre para pagarle por el favor. Ella sin vergüenza alguna contestó: no necesito pagarle a un hombre para tener sexo, puedo meterme de prostituta, tener placer y además dinero. Me lo dejó claro, no se trataba de trata de blancas, se trató siempre de una lucha enferma de dominar en las relaciones, porque ella le había sido infiel a su pareja con todos sus mejores amigos a quienes los ponía en contra con su pareja, victimizándose, respaldando su defensa en una seducción inesperada. No quiero tener sexo contigo, solo quería saber qué se siente ser el otro, lo que alguna vez me hicieron a mí, puedes retirarte de mi apartamento, me has revelado lo que por derecho debía saber, porque has hablado pestes de tu pareja a quien no te ha importado poder ser infiel conmigo y sé que volverás con él y, él aceptará tu forma enferma de entender al amor.
¿Qué es pues el amor?, creo, es algo que nadie conocerá nunca, porque suponiendo fuera publicado por un sello editorial importante, poco les importaría a las muchachas el tamaño de mi miembro viril o mis habilidades en la cama o duración, sería la fama y el dinero de alguien importante, alguien que fue importante a sus 27 cuando solo, en defensa de sus derechos y sin elegir sus circunstancias, se enfrentó contra la Dictadura de Alberto Fujimori Fujimori y, fuera sometido a torturas constantes para convencerme que estaba loco. Las juventudes universitarias en ese entonces estaban en contra del régimen dictatorial. Yo había pasado a los archivos como uno de los perros más rabiosos, agitador, dirigente y mártir de las juventudes universitarias, información por cierto accesible al  Alcalde, Gobernador y La Comisaría de donde fuera siempre yo a vivir.
Se me publicaron varios libros, pero vieron que no vivía de la Literatura, pues los vendía mano por mano en las calles. No era pues un buen partido, solo un romántico, en medio de hombres con auto y casa propia, hombres mejor dicho elegidos a los 21 o 27 años para el matrimonio, desde rituales donde el negarse era pasar a la fila de los sindicados como homosexuales.
Yo soy ese que hace el amor con las muchachas que brindan servicios sexuales y sabe qué es el amor y por ello, no quiere volver a amar. El Escritor mejor dicho.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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