miércoles, 6 de marzo de 2019

UN HOMBRE SOLTERO PARTE XXXII






Me llamó como pensé debía hacerlo, es difícil pasarle bien después de haber tenido una vida sexual muy intensa: ¿la estás pasando bien? Qué, por qué me llamas, a esta hora en Lima, deberías estar haciendo el amor con todos los varones que desees, porque tu llamada me sale desde Lima, qué, qué sucede. No la paso bien, extraño tu voz, ¿puedes ayudarme a olvidarte? Me levanté de la cama y encendí un tabaco, no había victoria ni sentimientos de derrota en mí, solo coraje para hacerle recordar quién era ella: ¡Carajo, eres un rubia de 1.85 cm, de unos ojos grises impresionantes y un encanto difícil de resistir, hazle honor a lo que eres! ¿Y el amor? El amor, estás pensando en bobadas, ambos no estamos para esperar amor, no me hagas quedar mal para que los demás hombres piensen que he estado con una mujer de la que nadie quiere enamorarse. Mauricio, hombres hay en todas partes pero, creo que estoy acostumbrada a ti, creo que empezaré a beber. ¿No has intentado encontrar pareja entonces en esas web donde se comercia con el amor? No es igual, Mauricio, al verlos a ellos, siento el verte a ti, ¿puedes entender ello? Entiendo el hecho tuyo de no querer salir de mi vida, tómalo con calma,  siempre hay alguien que estará gustoso a escuchar sobre mi vida. ¿Quieres decir que no te importa con quién me esté acostando ahora?, ¿puedes soportar la soledad y tus erecciones sin tener una vagina dónde penetrar?, ¡vamos, te conozco!, eres un animal, lo tuyo es solo penetración, solo sabes pensar todo el día en mujeres y en tener sexo. Bueno,  yo tampoco la paso bien, pero lo nuestro no iba para más, tampoco creo que vaya o continúe, estamos aprendiendo a vivir sin ambos, pero si vas a empezar a llamarme solo para querer escuchar mi voz y pedirme que te ayude a olvidarme pues no podrás empezar de nuevo tu vida y, lo de beber, me parece algo de perdedores, ¿me viste bebiendo alguna vez?, sabes toda mi historia y entiendes bien que por nada del mundo ni en los momentos más críticos bebería. ¿Ni si quiera por mí? En lo absoluto, ni por ti, ni por nadie y ni por mí. Sigues siendo el mismo de siempre. Si vas a pensar así, me veré obligado a cambiar de número de celular, lo que te sucede es propio de quienes le temen a la soledad, descuida, en unas semanas volverás a sentir la sensación de libertad en los brazos de otros hombres mientras haces el amor. ¿Y no te importa que esté haciendo el amor con otros hombres? Sabes que soy incapaz de sentir celos. ¿Así sea yo una rubia de 5 centímetros de talla más que tú y de unos ojos grises perturbadores y difíciles de olvidar? Medité en ese momento cómo decirle que lo nuestro hacía tiempo había llegado a su final, ¿herirla y decirle cosas para que no me llame más?, no, eso solo conllevaría a una relación tóxica y complicada con “la ex” y, yo no quiero ser ese alguien para una mujer que no sabe aprender a disfrutar de su soledad o que más bien le teme a ésta. Okey, te ayudaré a olvidarme, pero no sé cómo. Solo atiende mis llamadas cuando te necesite, por favor. Ella empezó a llorar, lloró durante un largo momento, como si sufriera demasiado, la dejé llorar hasta que se calmara. ¿Es así el amor, Mauricio, es decir, no dura para siempre? No tengo respuestas para ello, solo temo una obsesión tuya. No, no es obsesión, es que los hombres son tan niños, tan diferentes, no son como tú. Te equivocas al  querer remplazarme con uno parecido a mí. ¿Y entonces a quién debo buscar? La respuesta es clara: a ti misma y, yo, no estoy en esa nueva respuesta para tu vida. ¿Me remplazas con la Literatura, no es así? Para serte sincero, pues sí, escribo todo el día todo lo que se me da la regalada gana. Y seguro haces el amor con putas de hotel. Pues eso hacemos todos los hombres cuando acabamos una relación. ¿Y ellas te dan lo que yo te daba? Ellas son diferentes, saben de los hombres solitarios sin amor, el placer para ellas es ser las remplazantes, ¿lo sabías?, les encanta ser las otras que curan heridas de amor. ¿Y dónde se consiguen esos putos para una mujer como yo? Pues no lo sé, el amor no es algo que se busca con desesperación, tampoco creo sea lo que ahora más necesitas. Tengo ganas de recorrer el mundo hasta volver a encontrarme, hasta hallar un lugar donde vuelva a ser feliz. Pues recorre el mundo, en otros amaneceres, muchachos llenos de vida y alegres, sabrán hacerte feliz, busca un nuevo sol en el norte del mundo, un nuevo color de mar en otras costas, el calor de un hombre donde solo vence el frío, pero no busques más en el pasado, porque allí solo habrán razones para odiarnos y hacernos la vida un infierno, nunca te pertenecí ni tú tampoco a mí, siempre fuimos dos amantes libres y así debe seguir siendo. Mauricio, hay un hombre de 25 años lleno de amor por mí, desea casarse conmigo. ¿Me has llamado para pedirme permiso? Pues para ser sincera como tú, pues creo que sí. Olvídame con él, pero no bebas, es todo lo que puedo decirte. Ella colgó el celular. Era momento de cambiar de número. Era jodido de verdad, pero ella tenía razón en una  sola cosa, pienso todo el tiempo en  mujeres con quienes tengo sexo y quiero solo penetrar. Me recosté en mi cama erecto. No, no la pasaba bien, pero tampoco la amaba a ella.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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