Es cierto, lo mío es escribir,
ella tenía razón en ello, escribir y escribir como si solo de eso se tratara mi
vida y, por los mil demonios, hago eso como si fuera a morir en cualquier momento
y solo como último deseo si se me concediera lo más anhelado para mí: escribir. Solo
espero que no se convierta en una feminista, porque mientras me sentaba a mi
ordenador, con la molestia de estar con el miembro viril duro, grueso y muy
erecto, pensaba en las mujeres que nos odian. Pero qué les hemos hecho, ¿somos
la respuesta fallida del amor?, ¿por eso se tatúan todo el cuerpo?, ¿por eso se
cortan los brazos o se rapan la cabeza?, ¿eso les insta a llenarse de piercing
o teñirse el cabello de verde o azul?, ¿puede un desamor volverlas lesbianas?,
¿se unen en conspiración unas con otras contra nosotros por no ser ese amor tan
soñado?, ¿eso les insta a rebelarse mostrando el trasero y los senos en plazas
y calles? Debo ser más claro: ¿es el amor un sinónimo del Patriarcado?
Porque si el Patriarcado es el
que propone cómo debe ser el amor, entonces los hombres, estimo, somos los
grandes culpables de cómo va el mundo, ya que el amor es algo que nadie ha
encontrado en medio de soledades y libertades insoportables, ¿no es plácido el
tiempo al cual uno se aboca netamente con pasión, como por ejemplo, a escribir?
Qué es pues el amor para las
mujeres, ¿es diferente al amor de nosotros los hombres? Reitero esto, ¿el amor
del hombre que las ha hecho rebeldes es el amor del Patriarcado? Okey, entonces
si somos los hombres los equivocados,
porque en vez de corregir nuestros errores y hacer una alianza con
nosotros, solo se dedican a actuar como monos cavernícolas, como creauturas
salvajes sin discurso. ¿Las tetas o el trasero en un altar son el discurso de
las llamadas a ser portadoras de miles de palabras diarias más que las de un
hombre? ¿Se les acabaron los argumentos, o estos nunca existieron? ¿Un trasero
ante Cristo es un discurso revolucionario?, ¿así nos echan en cara nuestros
errores?, porque, ¿qué dice unas tetas o un culo ante Cristo dentro de una
iglesia que pueda cambiar al mundo?
Ya no somos solamente entonces
los hombres los equivocados, ahora las mujeres están haciendo cosas más brutas
y sin consciencia de lo que pueda hacer un zopenco. No tiene sentido nada, ¿es
que debo supeditar mi vida a las trabajadoras sexuales y no a una mujer sin
miedo a la soledad o libertad?
Esta es la sabiduría del siglo
XXI, hemos involucionado bastante y, las primeras en hacerlo notar son las
mujeres, no nosotros, tras ese discurso amenazador donde ellas advierten serán,
las que dominen este mundo, haciendo uso de argumentos brutos, copias nuestras
de las épocas de las cavernas, cuando no existía el lenguaje y actuábamos como
salvajes.
Por mi parte, si quieren dominar
el mundo de esa manera, destruyendo ese amor al cual condenan y no son capaces
de soportar su frustración, pues pueden hacerlo, total, siempre existirán las
trabajadoras sexuales, si es que en este momento son las que tienen más placer y
son felices con los hombres que han abandonado, mientras nos hacen el amor y
tienen miles de orgasmos.
Los ideales muertos en medio de
guerras posibles, atentados, narcotraficantes, terroristas y extremistas,
racismo y discriminaciones, corrupción desde las más altas esferas y el dinero
como único soberano en un mundo donde no se puede vivir sin él era lo único
visible y, ante ello, ahora el hombre y la mujer estamos más desamparados, más
desunidos, porque si el mundo necesitó un cambio desde siempre, el cambio dado
solo nos ha dividido y, entiendo ello como soledades totales desde la que el
amor solo podrá ser hallado en hoteles.
Pero yo soy un hombre soltero con
mucha experiencia, la pregunta es, ¿cómo será el amor para quienes aún no
tienen consciencia del alcance y peligros de éste?, si es que solo sabemos qué
ocasiona el amor, más nunca el qué es eso, el amor.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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