Qué fue eso
Nada, un perdido más que se fue
¿Tuvo algo qué decir antes de saltar?
Nada, viejo, nada, no creo que tuviera algo nuevo qué decir
¿No hay verdades que alivien la noche, eh?
Mira a esos tipos, están bebiendo hace días
-la calle es un conjunto de sombras en la noche donde todo se
repite-
¡Claro!, ¿no era ese el tipo que cantaba?
Sí, cantaba cosas bobas que enternecían a las muchachas
¿Y entonces?
Nadie sabe nada de los demás, solo especulamos
¿No lo soportó, eh?
Pocos hombres soportan la vida
-ella camina con su cartera roja todas las noches por la
misma avenida-
-no entres en territorios donde un hombre le dice que le
ama-
-ella es el cuerpo de todos, pero él es el que se venga cada
vez que la llevan a la cama-
Oye, viejo, encontré este libro, dice cosas extrañas
Es normal, la gente lee ese tipo de cosas
Se pasó leyendo al parecer toda su vida
Quizá solo hizo eso, leer, como si leyendo se viviera
Pero nadie quiere vivir, Mauricio
¿Lo dices por el hombre que saltó?
Lo digo por estas experiencias que nadie quiere oír
Bueno, después de todo eres un buen cobarde
¿Me retas?, ¿crees que no soy capaz de ser lo
suficientemente idiota como el tipo que saltó?
-esperar, esperar a la muchacha que sale del turno noche de
la fábrica-
-un día te cansarás de esperarla, eso ocurre siempre-
-esnifó cocaína toda la noche sobre su diplomado, para lo
que le sirvió-
-¿alguien puede decirme por dónde van los felices?-
Entonces qué, los bebedores siguen hablando de la vida
No, qué va, hablan de lo que han leído, no tienen vida
-al pasar el licor amargo algo se olvida a cada momento-
-es más fácil evadirse que mirar a las personas de noche en
las calles principales-
Y entonces qué, ¿ya no habrá misa nunca más?
No sé, la gente está consternada
Nadie pensó que eso haría el sacerdote
Tanta prédica para qué
-ella camina otra vez por la misma avenida mientras su
esposo espera en la habitación-
-la cama está lista para el amor y unos billetes-
-empiezan a correr mientras el tipo yace en el piso con la
cabeza rota e inconsciente-
¿Y entonces?
Saltó, las mentiras cada día son más pesadas.
La capilla se quedó sin fieles.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

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