Has traído una botella de ron, ¿crees que me has derrotado?
Te diré que todas lo han hecho y, mira que he botado a la
basura todas esas botellas
Y he dado vuelta de página rápido con otra muchacha mucho
mejor
-hemos tenido sexo durante 6 meses, no creo que alguien
pueda reemplazarme-
¿Lo dices por mi necesidad de querer hacer el amor 7 veces
por día?
-te conozco demasiado bien, tienes el vigor de un
adolescente pese a tus 47 años
Ningún hombre ha superado el amor, no soportarás mi
ausencia-
¿Te crees una ganadora, eh?, mira cómo en tu delante llamo a
una muchacha
Ella dio un golpe en la mesa y se excitó de inmediato.
No toda la vida te harán caso Mauricio
-la diferencia entre tú y yo, querida, es que tú eres una
mujer y yo un hombre-
Tu discurso machista de siempre
-no, espera, aún no he acabado, los hombres nos volvemos más
interesantes con el tiempo-
Y viejos y arrugados
-sí, es cierto, pero con más vigor sexual, no duramos 7
minutos torpemente en la cama-
¿Hablas otra vez de tu gran potencia sexual? Ja, puedo
encontrar otro hombre así
-¿estás segura?, te has acostumbrado a mí y mi forma de amar
Pero ya debes marcharte, haces dramas donde no debería
haberlos-
Entonces, ¿aceptas que me marche?
-lo único que no acepto es que me pongan condiciones-
No he puesto ninguna
-me has retado, crees que no podré vivir sin ti, esto ya no
se trata de amor-
¿Amor?, ¡bah!, tú nunca supiste qué es eso
-es cierto, tienes razón, no sé lo que es el amor, pero
igual, solo yo te puedo hacer sentir-
¿Sentir qué?, ¿que entras en mi sexo una y otra vez?, eso lo
puedo hacer sola
-sí, pero con la diferencia que cuando yo te penetro te hago sentir mujer-
Eres una reverenda mierda. Dejo la botella en tu mesa, deseo
verte destruido.
-déjala entonces, pero no me busques más, me has retado y
eso no me ha gustado-
Porque es cierto, fueron 6 largos meses de sexo intenso
Y la muchacha a quien llamé solo pudo complacerme unas horas
Y yo, estaba acostumbrado a maratones sexuales
Igual, la botella de ron estaba sobre la mesa cuando
desperté
Tenía ganas de reventar mi cabeza contra la pared
Tuve miedo de cometer algún error
Lo mío era solo penetrar y penetrar
Cogí entonces la botella de ron, la contemplé,
La abrí y me dio náuseas su olor, prefiero el olor al sexo
de una mujer
Cerré la botella y la boté al basurero del barrio
¿Masturbarme?, eso me parecía propio de retardados mentales
No era la primera vez que pasaba esto
Solo me quedaba una opción: volver a escribir
Y eso hice.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco
No hay comentarios:
Publicar un comentario