jueves, 9 de mayo de 2019

LA MUCHACHA CONDENADA A TENER PLACER CON SU CLÍTORIS HASTA SUS 100 AÑOS






La miró a los ojos y le dijo: ¿por qué dudas de mí?
Porque el mundo es mucho más grande que tú
Y tú solo eres un hombre, nada más ni nada menos, solo un hombre
No sabes cómo sobrevive la gente
Vienes de un lugar donde todo es ideal
Y a pesar de creer que nada más mierda te pueda pasar
Lo peor aún no está por venir.
¿Eso es una maldición o un total descreimiento en mis capacidades?
Creo que aún no te das cuenta de nada
Calé mi tabaco mientras contemplé el silencio de la noche anterior
-no deseo que leas ahora mis libros, deseo conversar contigo-
Ella tomaba mis libros y les prestaba mucha atención a lo escrito
-no se cuida a la mujer, si ella te ama, no necesitas por qué cuidarla,
Así defino a una mujer que ama-
¿Sabes que las mujeres aún teniendo 95 años podemos tener placer con el clítoris?
-pensé en lo horrible que era esa afirmación: una anciana buscando placer con un muchacho-
-y sin embargo pagan por sexo-
¡Mauricio!, hay una zona donde las mujeres están muy aguantadas
Y están cansadas de sus maridos impotentes
¿Dónde es eso?-ah, mi amigo Poeta, ¿por qué tendría que decírtelo?
Te dejo en libertad para saber cuánto me amas
Pero no pienses que te aceptaré si es que me traicionas
Siempre doy una oportunidad, pero es solo una
Que para esos días del después, te quedarán las mujeres de la sororidad
Las que están buscando una paz perdida entre lechos con muchos hombres que las usaron
¿Mauricio, no eres el hombre que afirma que nadie pertenece a nadie?
¿Por qué entonces me pones a prueba?
A veces me inquieta saber qué es eso que no existe y ustedes llaman amor
Sabes que no necesito recordarte que debes hacerte notar
Y esto debe partir de ti misma, no de mí
Si quieres ser amada como lo solicitas, debes dar lo que exiges
¿Y si te digo que soy una mujer destruida?
Entonces era por eso que dudaste de mí
Sí, soy un hombre solo, nada más
Y prefiero seguir haciéndoles el amor a las putas
No necesito una mujer destruida
Yo no soy un terapeuta, porque sí, el mundo es muy grande para mí
Y eso me da muchas razones para estar dentro de él
Por ejemplo: una muchacha que aún no amó
O una que no se complica la vida como tú
O cientos de ellas que tengan fe en mí.
Apagué el tabaco y me levanté de la mesa
Eres libre, mas no esperes más por mí.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco



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