jueves, 9 de mayo de 2019

UN UNICORNIO PARA ÉL Y UNA UNICORNIO PARA ELLA Y FELICES LOS CUATRO






Fue por el 2010 más o menos cuando una comando chilena me comentó sobre las orgías que se realizaban en ese pueblo alejado, de pocos miles de habitantes, en donde las parejas de esposos le invitaban constantemente para que ella formara parte de sus desviaciones, sí, parejas de esposos que ante los ignorantes, resultaban ser gente de bien, gente decente, gente de la cual nadie se atrevería a poner en duda su honra o costumbres propias de los heterosexuales. Porque esto fue hace 9 años atrás y ahora la cosa es más descarada en esta ciudad, porque los muchachos piden su unicornio a la vez que las muchachas piden una unicornio para ellas para ser felices “los cuatro”.
Pero qué vendría a ser un unicornio para el varón o la mujer. Pues lo mismo que está pensando ahora: una pareja de su mismo sexo, consentido por la otra parte. Es decir que, las parejas aparentemente heterosexuales tienen su pareja homosexual o lesbiana según sea el caso.
Era 1997 y esto ocurría en la universidad. Pasé a visitar a un conocido cuando yo aún era un joven inexperto en el sexo que se le caracterizaba por enamorar a las muchachas sin estar enterado de lo que ocurría en mis narices. Él me comentaba que su pareja, es decir, su mujer, era compartida con otra muchacha de la misma edad, unos 19 años, haciendo tríos donde ella le hacía el amor a esta muchacha. Yo tenía 25 años en esos entonces, ellos la edad que les he mencionado.
Hay una costumbre en las universidades: dar drogas para sedar a los inocentes para luego hacerles el amor sin importar que les desagracien las vidas. Así se les reconoce a los X-Men o “sobrevivientes”, a vista y paciencia de La Cátedra que no hace nada al respecto. Sea con muchachas o muchachos, la homosexualidad o el lesbianismo está instaurado en sus escuelas, fuera de la libre circulación de drogas y la venta de exámenes, cosa que se hace evidente al momento de tener que hacer sus tesis, porque he visto esos borradores de muchos estudiantes de letras que supuestamente habían estudiado 5 años y leído bastante, pero la ortografía era propia de analfabetos, de 5 años de estudios donde no saben dónde va una tilde o una “c” en vez de una “z” y, esto, a vista y paciencia de los catedráticos que les toman exámenes y saben que las redacciones de sus alumnos de 5to año es pésima, si es que acaso así los evaluaron hasta el 5to año propio de los que deben hacer una tesis.
Vaya estafa con las universidades, ¿no? Porque inclusive estos egresados sin tesis, dictan talleres de redacción para aprender a escribir sin saberlo.
Los diplomas se compran mi estimado y estimada lectora, ¿lo sabía ya? Pero de eso no escribo, escribo del cómo desde las universidades vienen estas prácticas donde los varones piden a su pareja tener una pareja homosexual bajo su consentimiento, como lo hacen ellas para tener su pareja lesbiana, si es que a eso se le llama: el unicornio.
Quizá deba ahora entender otra cosa cuando dicen “ser felices los cuatro”, ya que entre todos los “sobrevivientes”, sean varones o mujeres, la comunidad gay ganó territorio a la fuerza, dándoles drogas sin su consentimiento para “iniciarlos o iniciarlas” en estas prácticas que nadie denuncia.
¿Te vas a quedar callado o callada ahora? Hasta aquí llegaron, si es que esto deba ser más leído por padres de familia que por los mismos muchachos o muchachas de 15 o 16 años que estando dentro de las universidades, no saben a lo que están expuestos estos y estas menores de edad, sin que los Decanatos hagan algo.
Un saludo cordial.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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